miércoles, 9 de julio de 2008

Homenaje a Paco Urondo

En la 5º Sesión Ordinaria del H.C.D de Morón, llevada a cabo el día Jueves 22 de Junio del 2006, en la parte correspondiente a los homenajes, el concejal Raúl Floreal Esteban del Bloque Frente Para la Victoria e integrante de la Agrupación Político-Social 26 de Julio de Morón, hizo uso de la palabra para rendir homenaje al Compañero Francisco "Paco" Urondo."Queremos rendir homenaje a Francisco "Paco" Urondo, de quien el 17 de Junio se cumplieron 30 años de su muerte".

"Quiero destacar que estos 30 años han servido, para que tanto su obra como su nombre, fuera rescatado del olvido, al que había sido condenado".Gran parte de la Sociedad Cultural e Intelectual lo condenó al destierro del silencio y olvido, porque no podían comprender como un exquisito poeta e intelectual, se convirtió en un militante político, un revolucionario, que entregó su vida en forma total por su compromiso político"."Paco" Urondo, fué poeta, periodista, académico y principalmente un Militante Peronista, que jamás silenció su voz para denunciar las injusticias y combatirlas de todas las formas posibles".Y en ese camino entregó su vida. Siguió combatiendo contra la dictadura militar aún después del golpe del 24 de Marzo, y cuando una patrulla lo encerró en Mendoza, decidió matarse él mismo, tragándose una píldora de cianuro, antes de entregarse a las manos de los asesinos, dando un claro ejemplo de su compromiso y coherencia con la Causa que había abrazado"."Paco Urondo, había trabajado en diversos medios como periodista y escritor, entre ellos en Primera Plana, Crisis, La Opinión y Noticias, escribió numerosos libros de poemas y cuentos, así como ese colosal libro llamado "La Patria Fusilada", en el que cuenta los relatos de los tres sobrevivientes de la Masacre de Trelew, ocurrida el 22 de Agosto de 1972 en la base Aérea de esa localidad".

"En su homenaje, rescatando su Honor y Compromiso, quiero leer unas palabras que sobre él ha escrito, otro gran poeta, Juan Gelman, quien fué tambień su Amigo y Compañero:-
"Dicen que un escritor atraviesa al morir un purgatorio de veinte años en la memoria pública"-
"El plazo está más que cumplido para ese gran poeta que fué -que és_ Francisco Urondo, caído en combate contra la dictadura militar un dia de Junio de 1976, a los 46 años de edad".
"Dejaba un libro inédito Cuentos de Batalla, que se perdió en la noche genocida. Como Rodolfo Walsh, como Haroldo Conti, Paco escribió hasta el final, en medio de tareas, urgencias y peligros de la vida clandestina. Para estos pilares de la Literatura Nacional nunca hubo contradicciones entre la militancia por una Patria Justa, Libre y Soberana, y la condición de la escritura"."Buitres de la memoria -que siempre se han cuidado mucho cada centímetro de piel- le han reprochado a "Paco"su capacidad de arriesgar la vida por un ideal. Paco no quería morir, pero no podía vivir sin oponer su belleza a la injusticia, es decir, sin respetar el oficio que más amaba".
Fué -és- uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento, para que el mundo entero entrara en la história de la alegría. Las dos luchas fueron una sóla para él. Ambas lo escribieron y en ambas quedó escrito".

Copiado por: Prensa 26 de Julio Morón 27 de junio de 2006


Francisco Urondo
Poema: La pura verdad.

Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia
y dolor y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría;
tuve sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina
torpe, melancólica, débil, poco interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta,
voy iniciando una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o
aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se
queja con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo
he derrotado para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.

Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta,
aunque algunos me recuerden con cariño o descubran mi zapatito y
también vayan muriendo.

No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se
corrompe.

Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida
Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

(Selección: Jorge Carrol)

domingo, 29 de junio de 2008

Reeditan la obra de Paco Urondo, poeta desaparecido en el 76

Secuestrado por la dictadura, se nutría de las voces de la ciudad.
Aquí, Juan Gelman reconstruye su perfil.

URONDO, INOLVIDABLE.
El escritor militaba en Montoneros y fue desaparecido por la dictadura el 17 de junio de 1976

Un hermano mayor", define Juan Gelman a su amigo Francisco Urondo desde México, su lugar de residencia desde los tiempos del exilio. El recuerdo del gran poeta argentino viene a cuento de la reciente edición de Obra poética (Adriana Hidalgo), libro que recopila versos de Paco Urondo a treinta años de su desaparición. La tapa muestra a un Francisco Urondo juvenil, gardeliano, con traje, pelo engominado y un aire melancólico. Un hombre de los años cincuenta, distante de cierto arquetipo setentista, desprolijo y desaliñado, al que, tal vez, Urondo nunca perteneció del todo. Así, se buscó recuperar al Paco Urondo escritor por encima de la figura militante, más ligada a los años sesenta y setenta cuando Urondo decide sumarse al Movimiento de Liberación Nacional (Malena), luego a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para terminar en Montoneros.

Una imagen más vital que arqueológica. "No estamos resucitando muertos", dice el editor Fabián Lebenglik, "creemos en la actualidad de su obra. Urondo era de esa clase de escritores con mucha calle, mucho mundo y una cultura exquisita"Para Gelman, la tensión entre la biografía de Urondo y la posibilidad de redescubrir su obra, temina por definir al escritor. "La idea de escritor de Paco Urondo se apoya en una coincidencia de vida y escritura y no sólo es una característica de una generación. En nuestro país basta pensar en Echeverría, para no ir más cerca ni más lejos. No todos los escritores la ven así ni tienen la obligación de verla así. Es una elección de cada quien", sostiene el autor de Violín y otras cuestiones.

La posibilidad de recorrer la poesía completa de Paco Urondo permite reinstalar la discusión sobre el arte político. En su libro El Otro Lado, escrito entre 1960-65, Urondo describe lo político en los hábitos y costumbres de la noche, en el cuerpo de una corista, en el deambular perdido de algunos borrachos. Cual Foucault porteño descubre ahí las mínimas partículas del poder. "Una ética que nace de la estética, algo rarísimo y precioso", sostiene Gelman y suma: "Siempre he creído que el único tema de la poesía es la poesía y que por eso puede hablar de todo. Lo político y social ha estado presente, sea en los poetas griegos de hace 25 siglos o en el romano Cátulo de hace 21 y luego en Dante y luego en Shakespeare, para no mencionar a César Vallejo o Pablo Neruda. Háblese de Irak o del amor, lo que vale es que sea poesía y sólo poesía. Así ocurre en toda la obra de Paco Urondo", señala Gelman. Poemas de Batalla, libro que Urondo dejó inconcluso al momento de su muerte, figura en esta edición con el título originalmente pensado: Cuentos de Batalla. Allí encontramos el poema "La verdad es la única realidad", publicado originalmente en la revista Crisis en 1973, cuando Urondo estaba detenido.

En ese poema Urondo define a la reja como "la única irreal"
"La libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos", escribió.

En un poema llamado "Solicitada", publicado en Poemas Póstumos, Urondo se despide en un texto que podría ser una versión íntima de La Carta Abierta a la Junta, escrita por Rodolfo Walsh años después, entrada la dictadura de Videla:

"Ya no soy
de aquí: apenas me siento una memoria
de paso. Mi confianza se apoya en el profundo desprecio
por este mundo desgraciado. Le daré
la vida para que nada siga como está".

Gelman recuerda ahora las circunstancias que rodearon aquel poema. "Nos veíamos poco en la época de la primera etapa del golpe, ejecutado por la Triple A. Vivíamos en la clandestinidad o semiclandestinidad. Estos versos dicen algo que todos sentíamos entonces: que queríamos cambiar el país, volverlo más justo, aun a costa de morir en el camino. No era difícil pensar en la muerte entonces, ante los secuestros y asesinatos reiterados que perpetraba la Triple A bajo el gobierno de Isabel".

En la escritura de Urondo la derrota es una palabra recurrente que se ubica de forma sorprendente e inesperada en aquellas zonas donde todavía no ha alcanzado visibilidad.
De allí su tono lúcido y original.
Alejandra Varela ESPECIAL PARA CLARIN

lunes, 23 de junio de 2008

Este blog ha sido tomado por


desde el centro del mundo...

Año Nuevo Andino
Declaración de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires*


Declárese de interés de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Año Nuevo Andino denominado “INTI RAYMI o FIESTA DEL SOL”, que celebran las distintas organizaciones originarias en nuestra ciudad del 21 al 24 de junio, dando inicio al año 5512 del Calendario Andino.
FUNDAMENTOS
Visto:

Que El fenómeno astronómico que se produce desde el 21 de Junio con la Ceremonia Sagrada “INTIQ RAYMIN” a la salida del Sol, el día 22 con una Ceremonia al Punto Cenit del Padre Sol “INTI TAYTA”, el día 23 con una Ceremonia al Poniente hasta el día 24 “MUSUQ WATA” Componen el Año Nuevo Andino, este marca el final de la rotación de un año de trece meses de veintiocho días (Calendario Luni-solar) y el inicio a partir del día 24 de una nueva rotación. Esto es el solsticio de Invierno en el Hemisferio Sur y de Verano en el Hemisferio Norte.
Que cuando el polo norte se encuentra inclinado hacia el sol en el hemisferio norte es verano y el mismo período en el hemisferio sur, es invierno. Esto es debido al AFELIO que es la distancia máxima de separación o alejamiento entre la Tierra y el Padre Sol. Seis meses después será el polo sur el que se encuentre inclinado hacia el Sol, correspondiente al verano y, en el mismo momento, el hemisferio norte entrará en invierno. Aquí nos encontramos en el PERIHELIO, la distancia menor al Sol.
Que la noche del 20 de Junio de cada año, las comunidades a lo largo y a lo ancho, de la Nación del Este-Antisuyu (Amazonía), Qontisuyu (Océano Pacífico hasta la Cordillera Occidental - Nación del Oeste, Chinchasuyu – Nación del Norte y Qollasuyu – Nación del Sur de la Gran Confederación del Tawantinsuyu (mal llamado imperio Inkaiko) se reúnen en todos los lugares Sagrados WAK'AKUNA como en Qosqo, Saqsaywaman, Ollantaytanpu, Puno, Isla del Sol, Lago Titicaca, Q'opaqhawana, Tiwanaku, Uru Uru, P'otoqchi, Umawaka, Pukara, T'iliqara, Uspallaqta (Mendoza), etc. para realizar el INTIQ RAYMIN, Ceremonias donde el hombre – mujer QHARI – WARMI se relacionan con el cosmos y naturaleza. Es la forma de vivir en armonía con los ciclos naturales de la Tierra, la Luna y el Sol, con cada uno de las expresiones naturales de los solsticios y equinoccios.
Que en estos días la Tierra se encuentra en el punto más alejado del Sol, por ello se registran las temperaturas más bajas y entre ellas, la noche más fría del año, donde ríos, lagunas y estanques amanecen con grandes capas de hielo.
La celebración del Año Nuevo Andino es ante todo la fiesta de la familia, lo cual denota la influencia evidente de la estación: cuando hace frío los hombres se reúnen y se aprietan alrededor del fuego. El termino familia debe entenderse en sentido amplio: -clan-comunidad- familia espiritual (los que comparten lazos comunes).
Los hombres sustituyen al luminoso astro que no les alumbra, se reúnen para “ayudarle” a retomar su punto de partida.
Que el sentido simbólico de este “descanso anual”, se trata de hacer volver sobre sí mismo, de hacer un balance, un examen de conciencia, para recomenzar, como el sol, hacia un nuevo año. En la noche todo parece negro, sin vida, pero la noche es también promesa, esta es su verdad profunda, bajo los hielos la vida se presta a renacer, las plantas a crecer, los arroyos a correr.
Que los árboles pueden permanecer siendo ellos mismos, continuar siendo cuando se suceden las estaciones y los otros perecen. Nosotros también tenemos que permanecer inalterables y evolucionar al mismo tiempo y que seamos el símbolo viviente de certidumbres reencontradas.
Que en la Ciudad de Buenos Aires y provincia, diferentes organizaciones de pueblos originarios (Qollas, Qom, Wichi, Pilagá, Mokoví, Waraníes, Diaguitas, Atakamas, Kalchaquíes, Warpes, Vilelas, Tonokotes, Tewelches, Rankulches, Qheswas, Aymaras, Mapuches, etc. realizan las Ceremonias en Parque Avellaneda, Plaza de las Naciones Unidas, Reserva Ecológica - Costanera Sur, Quilmes, Burzaco, Florencio Varela, etc. Como así también en las provincias de Córdoba, Mendoza, Catamarca, Tucumán, Jujuy , Salta y Tierra del Fuego.
Que Existen cuatro elementos Sagrados: AIRE – AGUA – TIERRA Y FUEGO (es por esto que se encienden las fogatas), los que deben estar presentes en las Ceremonias donde el hombre se relaciona con ellos a la espera de la llegada del Padre Sol (fuente de toda energía).
Que a la llegada de los occidentales en 1492 DC a AWYAYALA (América) comienza un período de proscripción donde se realizó una deliberada mala interpretación de nuestra realidad y conocimientos. Los occidentales no supieron entender el conocimiento y la sabiduría de nuestros pueblos, por eso impusieron sus Santos Patronos como San Juan reemplazando al Intiq Raymin, al nacimiento de Jesús reemplazando al Qhapaq Raymin (Solsticio de verano), etc.
Que el Calendario Andino Luni-solar de trece meses de veintiocho días fue reemplazado por el Calendario Gregoriano de doce meses irregulares. Varios países y regiones tienen sus propios calendarios ancestrales: Los Judíos están en el año 5764; los Chinos en el 4702; los antiguos Egipcios en el 4784; para nuestro mundo andino de pueblos originarios cumpliremos este 24 de junio 5512 años.
Aún así, el gregoriano hasta la fecha se toma como “indiscutible” aunque su origen sea muy cuestionado.
Que el calendario Andino es un sistema de división del tiempo. Es un calibrador de ciclos galácticos y biológicos que sintoniza los sistemas planetarios con los patrones del tiempo – espacio universal (PACHA T'EQSI MUYU). El tiempo es cíclico, así supieron calcular de manera más exacta, ligados indisolublemente con la naturaleza y la espiritualidad, nuestros abuelos, quienes nos dejaron esta valiosa. herencia cultural.
Que el hombre andino estuvo siempre unido a través de todas las época y tiempos por espíritu común al respeto y al reconocimiento como madre a la PACHAMAMA y como padre al INTI TAYTA.
Que esta creencia no es una religión ni secta. La espiritualidad andina es la diversidad en la unidad y la unidad en la diversidad. Que son distintos grupos, Naciones, distintos colores pero forman un solo emblema: WIPHALA. Todas sus medidas son iguales, no hay superior ni inferior, nadie es más ni es menos.
Ello da la oportunidad para entender que todos somos UNO, que no existen las razas, tan sólo una: LA HUMANA.
* La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el día 17/6/2004 aprobó la presente declaración de autoría de la Diputada Noemí Oliveto. (Autodeterminación y Libertad). Esta constituye un avance en el reconocimiento de practicas milenarias que siguen celebrando los pueblos originarios de América. Autor: Bloque de Legisladores de AyL

jueves, 19 de junio de 2008

PACO URONDO, Poesia InSURgente Latinoamericana

El Grupo literario Ultimátum, continúa con la Investigación de la Poesia InSURgente Latinoamericana.


"La idea de escritor de Paco Urondo se apoya en una coincidencia de vida y escritura y no sólo es una característica de una generación. No todos los escritores la ven así ni tienen la obligación de verla así. Es una elección de cada quien".

Juan Gelman


Del otro lado*

Cuando estuvimos desesperados, alguien
contó la historia.

No se la puede escuchar serenamente, tiemblan
las manos, el corazón se encoge de dolor;
da un poco de miedo mirar a la gente, detenerse.

Ocurre lo de siempre.

Estábamos perdidos y la historia era confusa. Nada
tenía que ver con la certeza, ni
con el muslo de la bataclana. No
intervinieron traiciones; no es
una vulgar historia de fervores o de mantenidas.

Tu mano es necesaria para sobrellevarla. También
aquella vez (siempre aquella vez) apagaron
las luces y fue necesaria la presencia de tu mano.

Nos apretamos las manos en la sala impenetrable, temblamos
ante la cólera que aún no se había manifestado, que nunca
llegaría a marcarnos como sospechábamos, sino
de otra manera. Nuestras manos
procuraban ordenar el temblor, dominar el doloroso pánico;
y todo porque Humphrey Bogart había resucitado.

Estábamos perdidos en aquel
cine y él no era como el redentor; su cruz
no era un mandato, era
la inteligencia del hombre, era la resurrección
de la ciencia y de nuestros queridos finados.

Hace mucho que nos pasó esto; la mano
fría del cadáver impenitente
rozaba los sueños,
acariciaba nuestros tiernos rostros despavoridos.

Desde aquella vez no sabemos qué hacer con las historias,
con los muertos que no aceptan su desdichada condición, no
sabemos qué hacer con el miedo; no sabemos
encontrar nuestras manos, nuestra
tristeza. El mundo inconsistente.

Hubo muchas anécdotas como ésta ¿Quién
no tiene cosas horribles que contar? ¿Quién no tiene
su historia? Pero nadie supo qué decir, nadie supo
qué hacer, cuando alguien contó la historia.

Seguramente al escucharla buscarás una mano; será
como antes, pero enseguida
intentará olvidar que estuvimos tristes o asustados.

Tampoco sabrás qué decir cuando se haga tarde; lo de siempre:
tendrás ganas de llorar, y nada más.

Nadie esperaba una historia como ésta, tan lamentable ¿Por qué
no llorar entonces? ¿Por qué no perderse en la
espesura de la sala?

Se derramará sobre tu memoria,
como el alcohol que se vuelca entre los nervios y la madrugada;
la historia sobrevolará tu linda cabecita,
será un cuervo que sacudirá tus entrañas corrompidas,
que despeinará cariñosamente tu pelo

Cada día que pasa


Sin excepción, casi por naturaleza o desatino,
todos los días, a la mañana, temprano,
ando por este camino. Llego tarde al trabajo y con
alegría, cuando
es necesario llegar más temprano
y con indignación o repugnancia o sed
de venganza o rabia. Todo esto
no me martiriza ni me apena, aunque parezca
lo contrario y tenga olor a traición; sé muy bien,
con toda impaciencia, que el ocio
llegará algún día con la revolución. Y que ni una cosa
ni la otra vienen de la tristeza o de la impotencia.

Voy cansado, es cierto, harto como todo el mundo que se precie,
o con desaliento; pero nunca falta
alguna cosa, un olor,
una risa que me devuelva,
para valer la pena; recién entonces empiezo a convencerme;
calles sucias y bocinas y el tráfico
alucinado y dormido todavía; viejos conocidos,
como el destino
o la bruma de la ciudad. Y
el mal semblante; la desconfianza
en los ojos, en los grandes ojos de la gente
hechos para volar. Manos enrarecidas
que rodean
la calle sitiando su respiración. Dominados
del mundo; empleadas
tersas y vulgares bajando
de coches lujosos de los dueños
de otras empleadas, y así sucesivamente.


La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.


Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973

* Francisco Urondo nació en Santa Fe, Argentina, en 1930. Poeta, periodista, académico y militante político, Paco Urondo dio su vida lunchando por el ideal de una sociedad más justa. "No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo." –dice Juan Gelman– "corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra. Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento."
Su obra poética comprende Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971). Ha publicado también los libros de cuentos Todo eso (1966), Al tacto (1967); Veraneando y Sainete con variaciones (1966, teatro); Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972), y en 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del '72. Es autor en colaboración de los guiones cinematográficos de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible, y ha adaptado para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz. En 1968 fue nombrado Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, y en 1973, Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como periodista colaboró en diversos medios del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias.
Murió en Buenos Aires en junio 1976, enfrentando a la genocida dictadura militar. "Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez.

domingo, 1 de junio de 2008

El destino implacable de un unicornio

A 33 años de la muerte del Poeta Roque Dalton

Milson Salgado
10-05-2008


Roque Dalton el más internacional de los poetas salvadoreños fue asesinado un diez de mayo de 1975, día de las madres en El Salvador a manos de uno de los Líderes del ERP (Ejercito revolucionario del pueblo) Joaquín Villalobos, quien le hizo un juicio sumario acusándolo como agente de la Cía y disociador irresponsable para quitarse de encima una amenaza de liderazgo siempre al asecho. No hay otra explicación aceptable: Escatología secular del poeta, su autentica utopía socialista y su principio de esperanza histórica enfrentada a la patraña de un asesino que hoy adjurando de su pasado guerrillero y maoísta, intenta domesticar a la izquierda salvadoreña en la afelpada socialdemocracia europea, muy parecida en términos absolutos a la de la España socialista, a la de Chile fría y astral, y a la de los laboralistas británicos pajes reales del Sir del Norte: Sírvame la opera Madame Butterfly, termino medio con salsa de maní picante y un poco de gobierno español con trocitos de invierno.

Tenía al final razón el “traidor de Roque”, quien proféticamente advirtió que lo llamarían traidor y revisionista “ no siempre porque en Macao el opio es el opio del pueblo”, pero el entusiasmo y la mística de izquierda llevada en sus venas nunca caen bien, y más si se complementa con un talento arrasador y finisecular al servicio de la falta de solemnidad, pero reprochable por quienes tienes claros defectos de gamonalismos y cultos a las personalidades, y ambiciones marcadas por los liderazgos mezquinos: La alegría es también revolucionaria como el trabajo y la paz… Porque el socialismo es aun la etapa burguesa en la historia marxista de la humanidad, y te lo digo en un mañana en que me reconozco lúcido, cuando hace una semana no pruebo una gota de alcohol.

Roque irónicamente hoy sigue defendiendo con su muerte y con su obra lírica, el sistema que siempre quiso para su pueblo El Salvador. Joaquín Villalobos el seudo marxista que mató por conveniencias “marxistas” al guerrillero de Roque Dalton, por el contrario gracias a ese destino implacable de la vergüenza, hoy sigue vivo para defender los principios del liberalismo mundial que siempre llevó en lo más profundo de su ser “ la que es puta vuelve”, y aprovecha cada ocasión para lanzar paradójicamente desde su posición de asesor del Presidente Álvaro Uribe de Colombia, mediocres denuestos contra la izquierda latinoamericana y mundial: Ironizar sobre el socialismo ( en Oxford y Cambridge) parece ser un buen digestivo pero te juro que en mi país( el Salvador) primero hay que conseguir la cena.

El tonto de Roque Dalton murió por tontito, así lo dicen muchos, entre ellos escritores salvadoreños que todavía sueñan en sus idilios provincianos con una beca Fullbright, y en ser adoptados un día con un Pulitzer de genero Spanglish; así lo aseguran también escritoras mexicanas avejentadas que continúan creyendo que el compromiso con la cultura es mostrar en spot televisivos las virtudes arquitectónicas del México post revolucionario, y en adoptar dietas para morir de a poco con la artritis carcomiendo la ansiedad de amigos y familiares por disiparse en los inminentes adioses. Escritores asalariados que suspiran porque la metafísica de los caracoles les cubra la impudicia.

El tontito murió por un sistema que lo rechazó. Los vivos siguen viviendo, porque para un vivo ser vivo es no morir por ninguna causa noble y si morir de viejos a causa de diabetes, canceres, ataques al corazón y paros respiratorios contraídos en noches y días felices de convivencias familiares intrascendentes al margen de la aventura de poner en riesgo la vida por el cambio de las sociedades y de los seres humanos. Tontitos son los que mueren prematuramente, tontitos son: Porque oh amigo es ver matando a los que descansan en paz, es mas grave quedarse solo sabiendo que uno no sirve ni para que lo maten.

Roque murió con la dignidad de una vida autentica. Joaquín Villalobos vive aun con la vergüenza de vender una verdad que ni él mismo se la cree, pero que le sirve para arrancarle migas a un sistema, para extenderle la mano como un mendigo que exige su jubilación, puesto que es mas fácil conciliar con el estomago que con una conciencia irredenta que le reclama por tantos muertos que sí creyeron, y trata de engañarlos en esos diálogos que se extienden en las noches y en las madrugadas de sueños y pesadillas, con la cantaleta social puesta de moda aun en los círculos mas progresistas, de que la socialdemocracia era la tierra prometida que buscaron por medios equivocados. Los muertos están cada vez mas indóciles, antes era fácil con ellos les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso, pero que va los muertos son otros desde entonces, hoy se ponen irónicos, preguntan… La revolución francesa siempre fue un queso roquefort. Lo clásico es una dictadura imbécil tantos siglos para desembocar en el violín de Ingres.

Pobrecito Poeta que era Roque: Morir a manos de un mediocre que tuvo el cinismo de no entregar el cadáver causándole un dolor inimaginable a su madre en su día, a su esposa y a sus pequeños hijitos. Pobrecito Poeta que era Roque: Darle la gloria de su muerte a un oportunista maravillado en tan poco tiempo- después de los tratados de Paz en El Salvador- de las venturas del dinero y de las comodidades.

¿Quien te querría Roquito con un bastón escupiendo tus sueños en una acolchada cama y luchando con tu senilidad para cambiar las flores marchitas del vestíbulo?
Cuando “sepas que he muerto no pronuncies mi nombre di silabas extrañas, pronuncia flor, abeja, lagrima, pan, tormenta no dejes que tus labios hallen mis once letras”. Pero inevitablemente Roque no podemos cumplirte, porque es necesario nombrarte y encontrarte en cualquier esquina del Salvador, es preciso entonar esa canción de amor a “los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, México, Honduras, Nicaragua por ladrones, por hambrientos, a los tristes más tristes del mundo, tus compatriotas, tus hermanos” y es urgente decirte que ya te hayamos con Silvio que cayó mortalmente herido de un machetazo en la guitarra pero aun tuvo tiempo de sacar su mejor canción de la funda y disparar con ella contra su asesino que pareció momentáneamente desconcertado llevándose los índices a los oídos y pidiendo a gritos que apagaran la luz: Mi unicornio azul ayer se me perdió pastando lo dejé y desapareció cualquier información bien la voy a pagar las flores que dejó no me han querido hablar... pero igualmente Roque, unicornio azul seráfico de este paisito plagado de serpientes dodecafónicas , vagas por todos los sitios del Salvador lanzando las exactas palabras en ese territorio marcado por tu calcio y maldices a los cómplices de silencios que transitan sin ningún atisbo de culpa los paraninfos de las universidades del primer mundo, vomitando sintaxis anquilosadas, y dispuestas a disecar esos bichos raros que solamente se encuentran en los talleres de experimentación social, militar y académica. Pero tu Roque con tu cuerno de añil recorres indómito tu país porque ¡que cosa más jodida es descansar en paz!

jueves, 29 de mayo de 2008

Honoris Causa para Roque Dalton

Argenpress

«Cuando yo muera, sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable, mi bandera sin derecho a cansarse, la concreta verdad que repartí desde el fuego, el puño que hice unánime con el clamor de piedra que exigió la esperanza».
(Fragmento del poema: Hora de la ceniza. Roque Dalton)

En estos días de abril, en los que el mar se empecina en parir tsunamis, el cambio climático hace lo suyo con las estaciones del año, y la globalización cabalga como bestia en celo por el mundo, mientras los unos devoran a los otros, y la pobreza y asimetrías sociales se erigen como signos implacables de los nuevos tiempos, le ha llegado a Roque otra vez su turno del ofendido.
Un grupo de académicos de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, encabezado por el Decano de la Facultad de Jurisprudencia, Dr. José Humberto Morales; el Director de Escuela de Ciencias Jurídicas, Dr. Julio Olivo Granadino; el Jefe de la Pinacoteca 'Roque Dalton', Mario Castrillo; el Jefe de Ciencias Políticas, Lic. Erick López, y otros, propusieron a la Junta Directiva de esa Facultad la aprobación de un acuerdo que respaldara la propuesta de otorgar al poeta y estudiante de derecho, Roque Dalton García, el título de Doctor Honoris Causa en forma póstuma, así como la aprobación de la publicación de sus obras completas por la Editorial Universitaria.
Así, el 22 de abril, en un acuerdo sin precedentes, la Junta Directiva de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, aprobó la propuesta de respaldar institucionalmente la concesión del título de Doctor Honoris Causa para Roque Dalton García, para lo cual será necesario elevar ante el Consejo Superior Universitario, la referida propuesta, a fin de obtener la respectiva aprobación.Roque Dalton fue un poeta muy prolijo, entre sus publicación figuran: Mía Junto a los Pájaros (San Salvador, 1958), La Ventana en el Rostro (México, 1961), El mar ( 1962), El Salvador (monografía, La Habana, 1963), César Vallejo (ensayo, La Habana, 1963), El otro mundo (1963), Poemas (San Salvador, 1967), El intelectual y la sociedad (conversaciones con escritores, México D. F., 1969, Los pequeños infiernos (Barcelona, 1970), ¿Revolución en la revolución?, Las historias prohibidas del Pulgarcito (México D. F., 1974), Pobrecito poeta que era yo (Costa Rica, 1976), Poemas clandestinos (San Salvador, 1980), Los helicópteros (escrita en colaboración con el escritor, Dr. José Napoleón Rodríguez Ruiz, San Salvador, 1980), Un libro rojo para Lenín (Managua, 1986), Un libro levemente odioso (México, 1988), entre otros.
Más allá de sus méritos literarios, resalta su aporte en la universidad y sociedad, como miembro de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) 1954, fundador del Círculo Literario Universitario en 1956, Secretario de la primera Comisión del Congreso Estudiantil Universitario.Además, se desempeñó como Codirector de Ciencias Jurídicas y Sociales (1959), de la Revista Estudiantil de la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador, Corredactor de los periódicos y revistas: La Jodarria, Opinión estudiantil, La Universidad, La Pájara Pinta, Vida Universitaria, entre otros.
Asimismo, su incorporación a la lucha revolucionaria y la conquista de mejores condiciones sociales y económicas para los salvadoreños, le costó persecución, prisión, exilio, dolor y muerte.Roque Dalton fue miembro del Partido Comunista y luego del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y más tarde símbolo en la lucha de la Resistencia Nacional (RN) y el brazo armado de esta, las FARN.Su obra ha sido objeto de investigaciones científicas en los niveles de pregrado y postgrado en maestrías y doctorados en el ámbito nacional e internacional.
Gran conspirador e inspirador de generaciones de jóvenes que asumieron como bandera de lucha, la conquista de una sociedad con justicia social en nuestro país. En su nombre se han institucionalizado premios: Medalla Cultural Anual (México D. F.), Premio Latinoamericano de Cine 'Roque Dalton', establecido por Radio Habana Cuba. También llevan su nombre: la Pinacoteca de la Universidad de El Salvador, el Teatro Municipal de Cámara (barrio San Miguelito, San Salvador), entre otros.
Su obra ha logrado trascender las barreras ideológicas nacionales, al ser reconocido por la Asamblea Legislativa de El Salvador, mediante Decreto No. 186, del 11 de diciembre de 1997, como: «Poeta Meritísimo de la República», incorporando el estudio de su obra en los programas oficiales.La propuesta de Honoris Causa que la universidad ya ha entregado a otras luminarias del pensamiento latinoamericano, como Saramago, Freire, Galeano, entre otros, se vuelve un poema urgente que la universidad y la sociedad salvadoreña, le han quedado debiendo al poeta, intelectual, guanaco, revolucionario y estudiante de derecho.

domingo, 18 de mayo de 2008

INVESTIGACIÓN poetas políticos latinoamericanos


El Grupo Literario Ultimatúm, continua en el estudio y entrega de poesía política de América Latina.


Roque Dalton, poeta salvadoreño juega un papel crucial en la construcción de la literatura de demolición, le invitamos a naufragar en su arte.

Roque Dalton, alumno de Miguel Mármol en las artes de la resurrección, se salvó dos veces de morir fusilado. Una vez se salvó porque cayó el gobierno y otra vez se salvó porque cayó la pared, gracias a un oportuno terremoto. También se salvó de los torturadores, que lo dejaron maltrecho pero vivo, y de los policías que lo corrieron a balazos.
Y se salvó de los hinchas de fútbol que lo corrieron a pedradas, y se salvó de las furias de una chancha recién parida y de numerosos maridos sedientos de venganza.
Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana. No se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo.

Eduardo Galeano

martes, 13 de mayo de 2008

ROQUE DALTON* - Buscádome lios



" No confundir, somos poetas que escribimos desde la clandestinidad en que vivimos.No somos, pues, cómodos e impunes anonimistas: de cara estamos contra el enemigo y cabalgamos muy cerca de él, en la misma pista . Y al sistema y a los hombres que atacamos desde nuestra poesía con nuestras vidas les damos la oportunidad de que se cobren, día tras día ".
(Roque Dalton, Poemas Clandestinos)



Buscándome líos:

La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida
por cuatro o cinco personajes
del dominio de Goya

todo el mundo ahí

parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y
hasta de la tortura
diariamente soñada.

Fundadores de confederaciones
y de huelgas mostraban cierta ronquera
y me dijeron que debía escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.

Cuando salíamos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.



EL GRAN DESPECHO

País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo
antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez

Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de tí

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios
soy pues un diocesillo a tu costa
(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex patria)


YO ESTUDIABA EN EL EXTRANJERO EN 1953

Era la época en que yo juraba
que la Coca Cola uruguaya era mejor que la Coca Cola chilena
y que la nacionalidad era una cólera llameante
como cuando una tipa de la calle Bandera
no me quiso vender otra cerveza
porque dijo que estaba ya demasiado borracho
y que la prueba era que yo hablaba harto raro
haciéndome el extranjero
cuando evidentemente era más chileno que los porotos.


ALTA HORA DE LA NOCHE

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sera el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.


COMO LA SIEMPRE VIVA

Mi poesía es como la siempre viva
paga su precio a la existencia en término de asperidad.

Entre las piedras y el fuego,
frente a la tempestad o en medio de la sequía,
por sobre las banderas del odio necesario
y el hermosísimo empuje de la cólera,
la flor de mi poesía busca siempre el aire,
el humus, la savia, el sol, de la ternura.


* Roque Dalton (1935-1975). Nacido en San Salvador, fue militante comunista y participó en las revueltas de su país encaminadas a conseguir las reformas económicas y sociales que pusieran fin al monopolio de las plantaciones y comercio del café. Por razones políticas tuvo que exiliarse, por lo que vivió en Nicaragua, Checoslovaquia y Cuba. Desde allí se incorporó a la guerrilla revolucionaria salvadoreña y, en extrañas circunstancias, fue fusilado por sus compañeros.
Su obra poética es sorprendente, pues en ella subyace un espíritu rebelde que plantea temas de fuerte contenido social, tratados de una manera irónica y sarcástica, cuyo resultado es de un enorme lirismo. Entre sus libros de versos cabe destacar: La ventana en el rostro (1961), El turno del ofendido (1964), El mar (1964), Poemas (1968), Taberna y otros lugares (1969) y Las historias prohibidas de Pulgarcito (1975).

miércoles, 7 de mayo de 2008

GRUPO LITERARIO KBZUHELA PRESENTA LIBROS

Con el auspicio del Centro Cultural Metropolitano, el jueves 8 de mayo del 2008, a las 19h00, en la Sala Protocolar, se presentarán los libros de cinco escritores jóvenes del grupo La.kbzuhela. Intervendrán Diego Velasco Andrade, Pablo Yépez Maldonado. El prestigioso grupo: “Teatro del Barrio” hará un performance con los autores, acompañado del grupo musical “Tocatta y Fuga”. Acompañaran el evento el coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y el músico Alexander Carrión.
Los libros (cuento y poesía), que se presentarán en Quito, son Certezas Híbridas, de Johanna López Santos; Pravda, de Andrea Samaniego; Zaratana, de Freddy Ayala Plazarte; Cuentos Involuntarios, de Paúl Miño Armijos; y Kaleidoscopio: Iris y Retina, de Juan Pablo Mogrovejo. Los autores de estas obras, son talleristas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, que lo dirige el escritor Diego Velasco.
La propuesta creativa de LA.KBZUHELA, producto de su desarrollo personal y colectivo durante casi tres años, da cuenta del planeta multidiverso en el que están inmersos estos representantes de una novísima generación de inicios de siglo XXI, época en la que sus obras: poética, narrativa y novelesca, se inscriben.
El escritor Diego Velasco señala: “Con su obra, la.kbzuhela, nos demuestra una incesante búsqueda de oficio literario, pero también de un intenso encuentro lúdico con su grupo y con otras voces de su “GENERACIÓN FRACTAL”; sobretodo su interés en la configuración de una literatura joven y fresca, demostrando que nuestras tierras andino ecuatoriales constituyen muchísimo más que una despistada línea literaria, y que esta generación más bien irrumpe como una generación hiper crítica e hiper real”.

jueves, 1 de mayo de 2008

París–Nueva York: abstracción y guerra fría

Palabras de Higinio Polo
El Viejo Topo


Hace algo más de medio siglo, Pollock, De Kooning, Rothko, Gottlieb, Gorky y Kline se convirtieron en los protagonistas del triunfo del arte moderno. Esos artistas tenían patrones poderosos, y su ascenso en el panorama artístico de hace cincuenta años ha sido el hilo conductor de la reciente exposición organizada por el Macba barcelonés con el título de Bajo la bomba. El jazz de la guerra de imágenes transatlántica. 1946-1956. En esos diez años de lucha desigual, la capitalidad mundial del arte basculó de París a Nueva York, y se transformó la concepción misma del arte, la valoración de las obras, y se consolidó el papel del mercado y del mercader en el control de los criterios artísticos y del valor de cambio de la pintura. Hasta ese momento, la pintura norteamericana había pasado casi desapercibida, sin conseguir especial relevancia en el arte internacional, y, de pronto, cuando Washington exhibía su musculatura atómica ante el mundo en los primeros años de la posguerra, su eficaz y masiva propaganda decretó que la modernidad estaba con ellos. Cuando eso sucedió, el gobierno Truman gastaba millones de dólares en imponer el imaginario de la “vida americana” frente al socialismo soviético y frente a la decadente Europa, aún destruida, donde los soldados norteamericanos acantonados mostraban la pujanza y el bienestar de los Estados Unidos, aunque, de hecho, esa imagen que proyectaban era casi un espejismo, puesto que el país procedía de la miseria y del hambre de la gran depresión, que hacía pocos años que había atenazado a su población, aunque los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de una economía que bebía de la guerra, hubiesen hecho olvidar las penurias.
Sin embargo, en la hambrienta posguerra europea, esos soldados norteamericanos representaban casi la felicidad, frente a las estrecheces y la pobreza de París, el hambre de Nápoles, la destrucción de las ciudades alemanas, la devastación que los nazis habían dejado en la Unión Soviética, que pueden simbolizarse con la obra Peace II, de Grosz, o con la fotografía de Lee Miller, Ciclistas en tándem haciendo funcionar unos secadores de pelo en el Salon Gervais, del otoño de 1944. La liberación había llegado a Francia de la mano de las tropas aliadas, pero también de la resistencia, y quienes se habían jugado la vida en ella eran sobre todo los comunistas, franceses o españoles. En 1944, tras la liberación de París, con Picasso incorporado a las filas comunistas, y Matisse como el otro gran referente de la modernidad de preguerra, el arte francés se dispuso a recuperar su centralidad en el mundo. Pero los Estados Unidos querían también dominar la escena artística. Francia estaba en una situación de debilidad, porque aunque jugaba el papel de nación vencedora, en realidad había padecido la ocupación nazi, y el fenómeno del colaboracionismo manchaba su reputación internacional: las fotografías de Lee Miller de las mujeres colaboracionistas eran demoledoras, pese a los disimulos de quienes habían contemporizado con el ocupante alemán; como, en otra dirección, lo era la fotografía que muestra a unos guardias de las SS muertos, tirados en un vagón de tren, o las del campo de Dachau: a todo eso se había reducido Europa, y Estados Unidos, cargado con la mitología del cow-boy justiciero, había llegado al rescate del viejo continente. Francia había sufrido mucho, y el Busto de mujer, de 1943, de Picasso, podría simbolizar el asombro ante la maldad humana, aunque, en la lucha contra la ocupación, el país había recibido la imprescindible colaboración de otros, como los republicanos españoles, recordados por el mismo Picasso en su obra Monumento a los españoles muertos por Francia, de 1946, donde está inscrito el lema Aux espagnols morts pour la France, que todos podían leer en la posguerra francesa.
En 1944, el Partido Comunista francés, con la aureola de haber sostenido la lucha partisana y haber salvado la dignidad de Francia, junto a Jean Moulin y a quienes habían tenido el coraje de “prendre le maquis”, se encontró ante un complejo panorama político, donde debía conjugar, con dificultad, su papel de garante de la reconstrucción del país con la defensa de la autonomía francesa ante el vendaval norteamericano: en 1947, el cartel del PCF, que aún tenía su sede en la rue Le Peletier, proclama que los comunistas son “el partido de la independencia francesa”. El propio Maurice Thorez, en julio de 1945, había convocado a los obreros franceses al trabajo duro: “ayer, nuestra arma era el sabotaje; hoy, es la producción, para hacer fracasar los planes de la reacción”; no en vano, los comunistas y la izquierda temían un resurgimiento del fascismo. Matisse había dicho que “el trabajo es el paraíso”, en el momento en que Robert Doisneau fotografiaba Un coche a cuadros, delante del baile Tabou. 1947. A la rue Dauphine, y no era fácil conciliar el trabajo difícil de la posguerra y las ansias de vivir que quienes sólo querían olvidar. En ese marco, Estados Unidos apostaba por la estabilidad en Francia, siempre y cuando no hubiese comunistas en el gobierno, y, al mismo tiempo, desconfiaba de los sectores nacionalistas representados por De Gaulle. Estaba gestándose otro conflicto, la guerra fría, pero, además, Washington sabía que la presencia de sus soldados en Europa era una oportunidad de oro para cerrar el paso a los comunistas franceses e italianos y, por añadidura, para imponer su dominio sobre la Europa arrodillada. Porque la supremacía militar iba de la mano de la nueva presencia económica norteamericana, iba acompañada de la hegemonía en la cultura, en el arte, en la interpretación de la historia, en la definición del futuro. Y París, vieja capital del arte mundial, era una pieza más que había que cazar.
En esa coyuntura, los únicos sectores que podían retener para París la capitalidad mundial del arte eran los procedentes de la izquierda; pero tenían que luchar; políticamente, contra la derecha francesa y contra la intervención norteamericana, omnipresente en los años de posguerra, y, culturalmente, contra la pujanza y el dinero de las nuevas tendencias artísticas que procedían de Nueva York. Era muy difícil que París retuviese su papel de preguerra, en un momento en que ya se adivinaba el final de la poética de la resistencia y se anunciaba en el horizonte el predominio de lo cotidiano, la atracción irresistible de los pequeños deseos, la belleza del consumo como icono y contenido materialista de la revolución mesocrática que parecían proclamar los saludables soldados norteamericanos que repartían chocolate entre los niños pobres de París o de Nápoles. El aparato propagandístico norteamericano, las grandes revistas, los periódicos, la radio, calificaban ya en 1950 a Jackson Pollock como el artista más importante de todos los contemporáneos, por encima de Picasso, de Matisse, y de los veteranos y jóvenes de todas las vanguardias. Así, de la mano de los nuevos generales de la guerra fría, los mandarines e ideólogos del predominio cultural neoyorquino y norteamericano concluyeron que si bien las nuevas inquietudes de las vanguardias habían nacido en Europa, empezando a romper las viejas ligaduras del artista con el fauvismo, el cubismo o el expresionismo alemán, ese proceso culminaba ahora con la nueva pintura norteamericana, el expresionismo abstracto, que era el reflejo de una sociedad libre, pujante, poderosa. Incluso al margen de la voluntad de los artistas, de la aparente libertad de la action painting de Pollock, o de los campos de color de Rothko, los nuevos preceptos iban de la mano de un feroz anticomunismo que estaba dando una nueva dimensión al mundo y la cultura europeas, y, más allá, a todo el área de influencia norteamericana en el mundo occidental.
Ya en 1946, con ocasión de una exposición de pintura francesa celebrada en el Whitney de Nueva York, los críticos norteamericanos declararon que el arte francés había muerto y que era el momento del arte norteamericano, aunque uno de los más influyentes, Clement Greenberg, escribía en ese mismo 1946 que los artistas de su país continuaban “yendo a remolque de Europa”. Era cierto que Picasso seguía representando la modernidad, pero Matisse era ya un anciano a quien la propaganda artística estadounidense podía fácilmente identificar con el pasado, oponiéndolo al arte moderno y a las nuevas experiencias de los pintores norteamericanos como Pollock. Y el discurso cultural iba de la mano de las decisiones políticas. Poco después, en 1948, el Congreso norteamericano aprobaba la ley Smith-Mundt que hizo posible la creación de numerosos organismos de propaganda cultural (como el USIE, U. S. Information & Educational Exchange), que desarrollaría su actividad sobre todo en Europa occidental, y que, de la mano de la emisora Voice of America, difundieron el mensaje ideológico y cultural de los Estados Unidos. Había, además, mucho dinero disponible: en apenas unos meses, entre finales de 1950 y mediados de 1951, Estados Unidos gastó más de cien millones de dólares, una verdadera fortuna entonces, en campañas culturales en Europa occidental para hacer frente al arte y la literatura que consideraba influidos por el comunismo y por la Unión Soviética. Las iniciativas musicales y teatrales del ANTA, la American Nacional Theater Academy en Europa, sobre todo en Francia, por ejemplo, ayudaron a combatir el “antiamericanismo” que, según Robert Sherwood, había “empapado a la población europea […], primero con los nazis, luego con los comunistas”. La tramposa tesis del conservadurismo liberal sobre la “identidad de los totalitarismos” se encontraba ya en esas palabras.
La experiencia bélica había sido distinta a ambos lados del Atlántico. Estados Unidos había visto la guerra como un asunto lejano, mientras Europa perecía en el fango de las trincheras y en los bombardeos de la retaguardia. Y, en la posguerra, los demonios seguían estando presentes. El periódico Lebyrinthe, un mensual literario y artístico, publicaba en mayo de 1946 un texto de Sartre, que procedía del “Retrato del antisemita”, destacando una frase del viejo Bebel: “El antisemitismo es el socialismo de los imbéciles”. Mientras Picasso realizaba Le Charnier, una descarnada acusación al nazismo, Lee Miller enseñaba sus fotografías de Buchenwald, donde podía verse a soldados norteamericanos casi indiferentes, ajenos, ante los amasijos de cadáveres de las víctimas del nazismo. Pero se había iniciado otra época, y Estados Unidos mostraba sus músculos con el lanzamiento de otra bomba atómica, ahora en el atolón de Bikini, el 25 de julio de 1946: estalló en medio del océano, pero su destino era Moscú, aunque también París. Una fotografía anónima, hecha en ese mismo 1946, captó al almirante norteamericano Blandy y su esposa, satisfechos, ¡cortando un enorme pastel con un hongo nuclear que se elevaba! Porque los Estados Unidos se vanagloriaban de su poder de destrucción, estaban orgullosos de haber destruido Hiroshima y Nagasaki, y no desaprovechaban ninguna oportunidad para lanzárselo a la cara al mundo. Al respecto, eran reveladoras las palabras del escritor Dwight Macdonald (supuesto radical y anarquista, anticomunista feroz durante la guerra fría, financiado con el dinero sucio de la CIA, aunque después la agencia no toleró algunas de sus críticas), quien, en septiembre de 1945, afirmó: “La bomba [atómica] es el producto natural del tipo de sociedad que hemos creado. Es una expresión tan sencilla, normal y espontánea del estilo de vida americano como lo son las neveras, el banana split, y los automóviles de cambio automático.” Era casi una banalidad, pero no había nada más cierto que esa frase aplicada a un país que no se avergonzaba de haber asesinado a millones de personas en los bombardeos sobre ciudades de la retaguardia.
Como si fuera un capricho del destino, en el mismo 1947 en que Truman lanzó su doctrina de contención del comunismo y se inició la guerra fría, Pollock empezó a desarrollar una pintura basada en automatismos, sin rastro de figuración, confusa, como un presagio del mundo que llegaba. Su pintura parecía ser libre, y, en un momento en que Washington se apropiaba con habilidad del concepto de libertad mientras Moscú insistía en la paz, Pollock representaba a la perfección esa supuesta libertad, que iba de la mano de la expansión del poder militar norteamericano. Curiosamente, los sectores más tradicionales de la sociedad norteamericana desconfiaban del arte abstracto, aunque la saña con que los nazis habían señalado al arte degenerado de las vanguardias europeas no dejaba de ser utilizada como argumento disuasorio para disolver esas resistencias. Para Washington, lo que estaba en juego era una batalla contra el comunismo en Europa occidental en un momento en que la influencia de los partidos comunistas era muy relevante, lucha acompañada, al mismo tiempo, de la persecución política que se había iniciado con la caza de brujas, de la segregación racial y de la pobreza en Estados Unidos, y de los asesinatos masivos en Corea, de nuevo con los bombardeos, con el intervencionismo militar en el mundo, para centrarse en la exaltación de una libertad ficticia que daría a Washington excelentes resultados políticos.
En algunas obras artísticas de la época podemos ver, en perspectiva, curiosos reflejos anticipatorios: en un collage de Motherwell, de 1943, puede verse una etiqueta, un sello de garantía de producto, de la República de Cuba, país que, tras la revolución de Fidel Castro y del Che Guevara, pronto iba a estar entre los objetivos de los planificadores de la guerra fría. O en la obra de Gorky, Jardín del cumplimiento de los deseos, de 1944, cuando la vieja plutocracia de Nueva York podía empezar a soñar con un nuevo mundo dirigido por ella. También podía sospecharse el espejo de la decadencia europea, del retroceso político, en la fotografía de Sabine Weiss, La compra del orinal, de 1952, donde unas mujeres compran bacines delante de un local de los Anciens Combattents de la guerre, que ya empezaban a ser apenas materia de recuerdos familiares y nostalgia de veteranos.
Esa batalla tenía muchos frentes: a finales de 1948, con los comunistas ya expulsados del gobierno francés y con la oleada de huelgas remitiendo en toda Francia, y tras haber manipulado las elecciones italianas de ese mismo año, evitando la formación de un gobierno del PCI, Estados Unidos se dispuso, no sin dificultades, a culminar la inclusión de Francia en su sistema de alianzas. La CIA inició operaciones secretas contra el Movimiento por la Paz, donde el Partido Comunista Francés tenía gran influencia, y financió —de acuerdo con el gobierno conservador de París y con la policía, y ayudados también con fondos de la patronal francesa— a organismos mercenarios que simulaban trabajar también por objetivos pacifistas aunque, en realidad, sólo pretendían limitar el arraigo comunista y desprestigiar ante la opinión pública francesa al Movimiento por la Paz. En abril de 1949, Washington había creado la OTAN, había firmado un pacto militar bilateral con París, y el Plan Marshall se estaba aplicando en Europa desde hacía meses. La supuesta amenaza soviética era un pretexto utilizado para acantonar tropas norteamericanas en toda Europa occidental, puesto que Moscú desarrollaba una política exterior orientada a la consolidación de la paz: el propio general Mac Arthur, exponente de los sectores más belicosos del Pentágono, así lo había reconocido, aunque no públicamente. Pero la guerra fría iba a continuar: contra el comunismo, pero sin descuidar a los aliados, que a veces lo eran a la fuerza, despojándoles de algunos atributos: por eso, Estados Unidos planificó que Nueva York sustituyese a París como centro del arte mundial.
La propaganda cultural norteamericana, basada en los organismos creados por la CIA y en una red de complicidades surgida al amparo del dinero, se hizo casi con la exclusividad de la defensa del llamado arte moderno, identificándolo con el realizado por artistas como Pollock, De Kooning, Rothko, Kline y otros, a quienes se otorgaría la etiqueta de expresionismo abstracto (aunque no todos eran expresionistas, ni participaban de la abstracción), mientras organizaba numerosas exposiciones en París. Incluso un presidente tan poco dotado para la comprensión del arte como Eisenhower lanzó, al inicio de su presidencia, una campaña propagandística a favor del arte moderno, superada ya la inicial incomprensión de Truman acerca de la nueva corriente y de la utilidad política que podía tener. Sin embargo, era cierto también que el rechazo al arte moderno se había anunciado en las palabras de Hitler, que había considerado bolchevique al que llamó “arte degenerado”, y estaba presente en los sectores conservadores y aislacionistas de los Estados Unidos, en gran parte de la población urbana influida por el partido demócrata de Truman, y, al mismo tiempo, en los conservadores británicos, como Churchill; también, en la Unión Soviética del realismo socialista, y en Francia, como mostraban, en un guiño, algunas fotografías de Doisneau.
En la propaganda lanzada con ocasión del veinticinco aniversario del MoMA, Eisenhower, cambiando deliberadamente la realidad de una utilización mercenaria del expresionismo abstracto, lanzó al mundo una frase lapidaria: “Cuando a los artistas se les convierte en esclavos y en meras herramientas del Estado; cuando los artistas pasan a ser los principales propagandistas de una causa, el progreso se detiene y la creación y el genio son destruidos.” Era un completo acto de hipocresía, porque Estados Unidos, que utilizaba para su propaganda a los artistas del expresionismo abstracto, acusaba a la Unión Soviética y a la izquierda comunista europea de ese pecado. Pero la vida está llena de mentiras: aunque Washington acusaba a Moscú de sostener una política agresiva, acusación que, gracias a la eficaz y masiva propaganda, fue creída por millones de personas en todo el mundo, su gobierno sabía que no era así: en su comparecencia ante el Senado norteamericano a inicios de los años cincuenta, el feroz general Mac Arthur había reconocido que “el dispositivo militar soviético es esencialmente defensivo”. Sin embargo, la verdad no importaba sino los objetivos políticos que debían conseguirse: el acoso hacia los partidos comunistas y los propios países socialistas europeos, y la consolidación de Estados Unidos como gran potencia capitalista, también en el plano cultural. París, toda Francia, era un estorbo y un rival, aunque tenía que seguir siendo un aliado.
Mientras los intelectuales y artistas comunistas y de izquierda eran sometidos a un bombardeo sobre la degradación que la política sometía al arte, desde Estados Unidos se utilizaba la radio, el cine, los circuitos artísticos y las exposiciones, la música, al servicio de la cosmovisión capitalista, para construir un imaginario y una mirada que aceptasen la dominación cultural norteamericana y el predominio de sus empresas, de su sistema, de su visión del mundo. Los más influyentes críticos norteamericanos proclamaron que los pintores del arte abstracto norteamericano como Pollock, Gorky, Rothko, Gottlieb, De Kooning, Hofmann, Kline, Motherwell, Newman, eran superiores a esa misma corriente en Francia, desde Fautrier hasta Dubuffet, pasando por Hartung o Tal Coat. Lo consiguieron: pintores franceses que no eran inferiores a muchos nombres del expresionismo abstracto quedaron olvidados, y siguen siéndolo. Las empresas y fundaciones privadas jugaron en ello un papel determinante, desde el MOMA y el Guggenheim hasta el Whitney Troust, la Fundación Whitney y la Ford, la CBS, Life, Time y tantas otras publicaciones, pasando por la plutocracia representada por los Rockefeller o los Whitney. En Francia, la CIA desarrolló un activo trabajo de apoyo y financiación a organismos intelectuales, a partidos políticos, periódicos y revistas, así como en la creación de sindicatos anticomunistas, e incluso se infiltró en las filas del Partido Comunista. Las operaciones encubiertas de la CIA tuvieron en muchas ocasiones el apoyo del gobierno francés, una vez los comunistas fueron expulsados del mismo. La propaganda cultural norteamericana iba acompañada del estímulo a la represión política, exigida con dureza por los diplomáticos norteamericanos: en mayo de 1952, por ejemplo, con ocasión de la llegada a París del general Matthew Ridgway, nuevo jefe de la OTAN, las masivas manifestaciones de protesta fueron reprimidas sin contemplaciones, la policía francesa ocupó las sedes del Partido Comunista y centenares de comunistas fueron detenidos, entre ellos muchos dirigentes, como Jacques Duclos. Ni el gobierno francés, ni la policía, ni los consejeros norteamericanos tenían el menor escrúpulo para justificar la represión: con el pretexto de las palomas que Duclos llevaba en su coche, el dirigente comunista fue acusado de organizar los disturbios utilizando para ello las supuestas
palomas “mensajeras”.
Mientras tanto, en la Unión Soviética predominaba el realismo socialista, y, al mismo tiempo, Washington introducía clandestinamente libros sobre el expresionismo abstracto en Polonia y otros países socialistas europeos. En Europa occidental, las fuerzas de izquierda optaban por apoyar un realismo que, creían, congeniaba más con los sectores populares que pugnaban por conquistar el predominio político, particularmente en Francia y en Italia. Picasso continuaba denunciando en su pintura la política norteamericana, con claras alusiones a las matanzas en la guerra de Corea, por ejemplo, al igual que hacían otros pintores comunistas, como Fernand Léger y André Fougeron, pero las tareas, y el dinero, del Congreso por la libertad y la Cultura, la organización creada por la CIA para contrarrestar el arte comprometido con el socialismo y la izquierda, iban a mostrar su eficacia muy pronto.
Las nuevas formas artísticas del expresionismo abstracto fueron eficazmente promovidas por los potentes medios propagandísticos de los Estados Unidos, y presentadas como sinónimo de libertad creativa, y, aún más, como expresión de la libertad en su más amplia acepción: eran el enunciado democrático de una sociedad joven, desinhibida, optimista, que, además, había salvado al mundo del nazismo y que, en ese momento, se enfrentaba a una nueva amenaza: el comunismo que había arraigado con fuerza en los principales países europeos. Todo era una gigantesca mentira, porque ese poder estadounidense había desatado el horror de Hiroshima y Nagasaki, y había asesinado a millones de personas en operaciones militares que, con arreglo al derecho internacional, eran crímenes de guerra. Pero ahí estaba el Departamento de Estado norteamericano organizando exposiciones artísticas; la Oficina de Información Internacional, USIE, y la Voice of America difundiendo el arte y la forma de vida americana, mientras la Federación Americana de las Artes enviaba exposiciones por Francia, Italia, Turquía y otros países y el MoMA se convertía en el nuevo oráculo de la modernidad al tiempo que los músicos de jazz paseaban por Europa la música más viva del siglo y eran utilizados, muchas veces a su pesar, en la propaganda.
Sin embargo, la supuesta libertad que traía la nueva pintura era, en realidad, un programa de sumisión política en manos del gobierno norteamericano, a veces al margen de los propios creadores, algunos tan ingenuos que creían estar combatiendo al poder cuando, en realidad, se habían convertido en instrumentos propagandísticos suyos. Estados Unidos perfilaba entonces un plan de dominación planetario que, medio siglo después, a inicios del siglo XXI, se extendía por todo el mundo: hoy, ciento cuarenta países, de grado o a la fuerza, cuentan con tropas norteamericanas acantonadas en sus territorios. Pero ¿qué tenían que ver los marines con la espontánea pintura de Pollock, con los campos de color de Rothko, con los rasgos inquietos de De Kooning? Todo, tenían todo que ver. Parecía que Picasso, Matisse, Léger, Kandinsky habían sido superados, aunque su aportación siguió siendo importante en la posguerra, y que otros autores relevantes que estaban introduciendo nuevas ideas en el arte, pertenecieran ya al pasado, mientras que, en cambio, el expresionismo abstracto norteamericano representaba lo nuevo, la modernidad, el gesto desinhibido de la joven democracia americana. Muchas de las obras de los expresionistas americanos no son mejores que otras de autores franceses o europeos que indagaban entonces en la abstracción y que hoy han quedado relegadas al olvido; muchas pinturas del expresionismo abstracto son apenas divertimentos sin interés, sin proyección (también, es cierto, lo son otras de pintores consagrados como Matisse, cuyo Visage. Lydia en fleurs, de 1942, es, simplemente, feo y aburrido), aunque consiguieran alcanzar el status de nuevo canon moderno gracias al poder que tenían detrás. En esos años nace la progresiva conversión del arte y de las instituciones y museos que guardan y organizan el “mercado artístico” en una suerte de bolsa de valores, se inicia la transformación de los museos en centros comerciales destinados a supervisar el valor de las inversiones, que desconfían de las tendencias artísticas que propugnaban un arte comprometido con los trabajadores, con la instrucción pública, un arte útil para el cambio social, en línea con lo que defendía entre nosotros Josep Renau.
La ingenuidad, la inocencia que muchos pretendían ver en Estados Unidos era un tópico para consumo de masas. Aquellos chicos sanos, aquellos soldados norteamericanos que habían abandonado su país para combatir en Europa, que “habían luchado por la libertad del mundo” eran los mismos que, poco antes, volvían a sus bases tras haber bombardeado a la población civil japonesa y causado matanzas aterradoras escuchando jazz por la radio, enseñándose fotografías pornográficas y riendo, como ha escrito Akira Yoshimura. Pero el “mito de la guerra buena”, como lo definió Jacques R. Pauwels, en los años en que el mundo cerraba los ojos ante los crímenes norteamericanos, iba a durar mucho tiempo. Además, la prosperidad de los Estados Unidos —en una época en que la Unión Soviética estaba casi destruida, como Alemania y Polonia, y el resto del continente se recuperaba con dificultad de la guerra— parecía hablar a favor de la bondad del capitalismo americano: en Estados Unidos no había racionamiento y la abundancia de productos era servida a los europeos a través del cine y de la propaganda, y el plan Marshall ayudaba a la recuperación económica de Europa, al menos aparentemente. La “libre circulación de ideas” que defendía Washington significaba, en la práctica, la invasión de los productos culturales y del cine norteamericano en Europa, que, por supuesto, no era correspondida al otro lado del Atlántico con la llegada de productos franceses o italianos y, mucho menos, soviéticos. En el inicio de la guerra fría, en la propia Francia se proyectaban nueve películas norteamericanas por cada una francesa, aunque seguía existiendo un público numeroso que seguía el cine francés, y los noticieros que acompañaban a los films eran otra fuente de influencia y penetración estadounidense.
A mediados de los años cincuenta, la abstracción y el individualismo se habían apoderado ya del escenario, de la modernidad, canibalizando incluso algunas posturas críticas de relevantes artistas, convirtiéndose en un “lenguaje internacional”, como lo calificó uno de los críticos norteamericanos más influyentes, Clement Greenberg. Su éxito era total: Jean Cassou llegó a escribir que con el arte abstracto norteamericano “resplandece el amanecer de una civilización futura que todavía no es del todo comprensible”. Además de Pollock, Rothko, Kline, De Kooning y Gottlieb, allí estaban Barnett Newman, Clyfford Still, Philip Guston, Robert Motherwell y otros artistas menores, celebrando su propio triunfo y el nuevo papel de Nueva York.
La victoria de Nueva York sobre París, documentada por Serge Guilbaut, el predominio de los nuevos pintores norteamericanos, con la implicación de la CIA, fue, de hecho, la victoria de la mercancía sobre el arte. El millonario Nelson Rockefeller lo había visto con claridad en 1949, cuando afirmó que había que apoyar decididamente al expresionismo abstracto puesto que era “una empresa artística libre”; era la “pintura de la libre empresa”, como afirmó Alfred Barr, el fundador del MoMA, que en 1950 elegiría a Pollock para representar a Estados Unidos en la Biennale. El cine de Hollywood, ya limpio de comunistas después de la caza de brujas y del paso del HUAC, la difusión del refresco de coca-cola que era “la esencia del capitalismo”, como había afirmado el presidente de la compañía, las nuevas formas de vida que llegaban de América, acompañaban a un arte que empezaba a caminar al lado del espectáculo, del mercado, de la publicidad, del escándalo, un arte situado cada vez más al margen de los criterios artísticos, que iba engullendo exposiciones, galerías, marchantes, mientras los inversionistas se apoderaban del escenario.
El informe secreto que el Departamento de Estado norteamericano hizo sobre Picasso, en marzo de 1955 (el mismo año que Pollock hizo su espantoso cuadro Search), y cuyas fotocopias (¡con casi todo el texto tachado!) se harían públicas muchos años después, son el reflejo oscuro de ese poder naciente, y puede considerarse la escritura de propiedad del arte de la que Nueva York se había apoderado. La ironía de que el expresionismo abstracto, una pintura sin aparentes contenidos ideológicos, un arte sin conexión con la realidad social, se convirtiese en martillo de herejes comunistas y en instrumento de la nueva hegemonía norteamericana, era otro signo de los tiempos. Entre el barquito de vela de The “Martha McKeen”of Wellfleet, una tela de Hopper de 1944 que mostraba la vieja América de preguerra, y la imagen de los esposos Rosenberg en un furgón policial, de 1953, dirigiéndose hacia la silla eléctrica, habían pasado pocos años, pero la vida había cambiado por completo: en una hoja de papel, sin fecha, Otto Wols había escrito “las palabras son de los camaleones”, y Pierre de Soulanges facturaba, en Pintura, 196 x 270 cm, julio-agosto 1956, de ese año, la ausencia de color, la oscuridad del mundo.

martes, 29 de abril de 2008

Saramago, la consistencia de sus sueños

Mario de Queiroz
IPS / 26-04-2008

Sin vacilaciones, el siempre sarcástico y mordaz José Saramago, con 85 años a cuestas, continúa siendo un defensor incansable de "ideas que van contra la marea". Reconoce que su reputación "es de una persona seca, dura, antipática y de ser vanidoso".

"Pero también soy un sentimental", dijo el escritor comunista portugués, ganador en 1998 del premio Nobel de Literatura, al admitir su emoción mientras recorría la mayor exposición sobre su vida y obra, inaugurada oficialmente este miércoles, en la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor y un día antes de abrir sus puertas al público hasta el 27 de julio.
En el acto oficial participaron el ministro de Cultura de Portugal, José Antonio Pinto Ribeiro, y su par español de la misma cartera, César Molina, invitado especial a la inauguración de la exposición titulada "José Saramago - La consistencia de los sueños". Este fue el principal acto oficial que Portugal dedicó al libro, en el día instituido en 1996 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), también celebrado por bibliotecas, editoras y alcaldías y las más antiguas librerías de Lisboa, donde se ofrecerá una rosa a quien compre un libro. En varias oportunidades fue anunciada la muerte del libro. Pero el aviso hasta ahora se reveló prematuro. Según la Unesco, el libro está vivo y continúa siendo "un instrumento único de cultura, educación, comunicación y diversión".
Rodeado por un grupo de periodistas convidados, entre los que se contaba IPS, Saramago visito el martes la exposición junto a Pinto Ribeiro y Fernando Gómez Aguilera, director de la Fundación César Manrique, de España, donde el escritor portugués reside hace 15 años. Su objetivo es mostrar la obra literaria y el pensamiento crítico del escritor, a través de 1.200 documentos, obras inéditas, manuscritos, notas personales, primeras ediciones, fotografías, vídeos, recortes de periódicos, libros, su máquina de escribir y otros objetos personales. Después de Portugal se transformará en una exposición itinerante que luego seguirá viaje a Brasil, Argentina, México y España. La concepción de la muestra pertenece a la Fundación César Manrique, con sede en Lanzarote, una de las islas que forman el archipiélago de Las Canarias, donde el Nobel vive con su esposa, la periodista española Pilar del Río, desde que decidió autoexiliarse en 1993. Manrique expresó, por su parte, que la presentación de la exposición, en el Palacio de Ajuda de Lisboa --la fastuosa residencia real inconclusa que nunca llegó a ser habitada por la monarquía imperial portuguesa-- es una manera "de traducir modestamente la vida y obra de José Saramago, uno de los grandes escritores del Siglo XX". Explicó que la exposición fue concebida para varios tipos de públicos, "con una perspectiva generalista y también para incluir a los niños, para que puedan relacionarse con la obra de Saramago a través de los dispositivos audiovisuales". Saramago recordó con amargura, pero sin rabia, la decisión del gobierno conservador del primer ministro Aníbal Cavaco Silva, actual presidente de Portugal, de vetar su libro "El evangelio según Jesucristo" para el concurso de literatura europeo que necesitaba un aval oficial de los respectivos gobiernos. En otro momento de su diálogo con la prensa, dijo haber descubierto "hace poco tiempo que el idioma más bonito del mundo es el portugués" y que, "tal vez por vivir en el extranjero, comencé a saborear las palabras y a reconocer su belleza melódica". "La lengua es el aire que respiramos", sentenció al exhortar a los periodistas a cultivar este concepto, porque "es una gran responsabilidad de la comunicación social la defensa del portugués, el de (Luiz Vaz de) Camões" (1524 y 1580), autor de la obra épica "Os Lusíades" considerado el mayor poeta del mundo lusitano. Respecto del conformismo, recurrió al invento de una palabra usando la metáfora del cordero, al estimar que en Portugal, "estamos un poco 'acorderados'".
"Los escritores no pueden salvar ni el mundo ni el país en que viven", apuntó, pero subrayó que, a pesar de esto, "hay mucho trabajo por delante, no para restituir a Portugal el papel que sólo episódicamente tuvo, sino para ser un lugar en que se reconozca a si mismo". Sobre las polémicas entre brasileños y portugueses, suscitadas por la unificación idiomática para los 235 millones de usuarios de la lengua de Camões mediante el Acuerdo Ortográfico, Saramago desdramatizó el asunto, al recordar que él mismo, ya estuvo en contra y a favor.
Unificar el idioma en los países, extensivo a los africanos Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe, a los asiáticos Timor Oriental y Macao, y a las llamadas "reliquias étnicas" de Goa, Diu y Damão (India), que usan la versión de Portugal, fundamentalmente se trata de "una operación estética a la lengua". Existen grupos de intelectuales, artistas y autores en contra y a favor, pero lo importante es que "hay que volver a escribir bien, algo que no es un defecto, ni ser pretencioso", enfatizó con evidente ironía alusiva a los frecuentes calificativos de "arrogante" con que le tildan sus detractores. En lo que a sus futuros libros concierne, Saramago anunció que continuará escribiendo de la misma manera "y que los correctores de estilo se ocupen de eso". Su nuevo libro anunciado, "El viaje del elefante", deberá estar en las librerías el próximo otoño boreal, pero en la obra, "discúlpenme las señoras, no habrá historia de amor", afirmó con una sonrisa provocadora. El único ganador de un premio Nebel de lengua portuguesa concluye su diálogo con los periodistas vaticinando que "con 85 años, sé que no voy a vivir mucho más", pero lo que más le preocupa no es eso, sino "tener que dejar de trabajar por no tener nada más que decir".

domingo, 20 de abril de 2008

viernes, 18 de abril de 2008

¡NUNCA MÁS..!

POETAS DESAPARECIDOS EN ECUADOR


“CORDURAS DE REMATE”
Marco Antonio Núñez Duque
(Quito1967-1988)

Desaparecido en abril de 1988

Física: Otra vez tendré que acostarme contigo...

En los bailes, la distancia de las parejas es
directamente proporcional al ritmo de la música
¿quién baila con más velocidad : una tortuga o una pareja de enamorados?
Sin demora contesta Alexandra: la tortuga.
Respondo así: la distancia de los enamorados es directamente proporcional su velocidad,
por lo tanto si la distancia tiende a cero, la velocidad también; de ello se deduce que la tortuga baila con más velocidad.
Entonces Física, tomas la forma de una chica de ojos color ultravioleta, cabello de vidrio fusible, tu pecho en forma de representación espacio - tiempo, pasas la lengua por tus labios infrarrojos, dices: lo que hablas es bellísimo; hacemos el amor con movimiento armónico simple, recostados en las páginas del texto; al terminar te acaricio, hablo suavemente de la teoría de la relatividad y tú, excitada, muerdes mis labios y respondes con cálculo los cables y en cortocircuito
salgo con la longitud de onda de un cuantum.
Voy donde Alexandra y le digo: "sabes que desde que te ví me gustaste y quisiera... ";
ella responde: "no puede ser, eres un politécnico y yo soy humana; mientras tú calculas la cantidad de movimiento del bus urbano, un chico normal me besa apasionadamente”; en vez de acariciarme dirías : " salió el problema 250 libros / segundo".
Entonces, le lanzo mi indiferencia de rayos catódicos.
Te encuentro desnuda... recostada en el plano inclinado...;
Física, otra vez tendré que acostarme contigo.

jueves, 17 de abril de 2008

!NUNCA MÁS!

POETAS DESAPARECIDOS EN ECUADOR
10 BLOGS LITERARIOS RECORDARÁN ESTA SEMANA AL "POETA Y LOCO"


MARCO NÚNEZ DUQUE (Quito 1967-1988)
MIEMBRO DEL TALLER LITERARIO matapiOjO de Quito

¿QUE FUE EL matapiOjO?*
Un grupo de jóvenes escritores que venían de participar en el Taller de Miguel Donoso Pareja en los años 80, configuraron el Matapiojo; su utópica propuesta fue la de “socializar los medios de producción literaria”, en el marco de las acciones que en esa época desarrollaron varios grupos de artistas populares en América Latina, en los campos de la pintura, el teatro, la música y la literatura; la noción de ¨socializar los medios de producción artística ¨ la había definido el argentino Néstor García Canclini en su obra Arte popular y Sociedad en América Latina (1982).

En este campo, algunas experiencias innovadoras se habían realizado en Latinoamérica desde los años 60, pero sobretodo en el proceso de difusión y comunicación de la obra literaria, bajo nuevos criterios estéticos y sociales, surgidos al calor de los procesos de liberación y algunos iluminados por el faro de la revolución cubana: El corno emplumado en México, El Nadaísmo en Colombia, El techo de la ballena en Venezuela, los Tzántzicos en Ecuador, entre otros.

En los 80, en plena “revolución sandinista”, Ernesto Cardenal y otros poetas experimentaron con la creación de talleres literarios en diferentes sectores sociales y generacionales: indígenas, niños, en el ejército y la policía sandinista, entre campesinos, obreros, estudiantes, reclusos, etc. ; en todas estas acciones, lo novedoso constituía el nuevo rol del escritor que se ampliaba más allá de “sacar la poesía a las plazas y fábricas (los tzántzicos de los años 60) a sacar al escritor de su urna de cristal” (al decir de Pablo Yépez Maldonado) para que compartiera sus técnicas y procesos de creación “con la gente común y corriente”…

Así, hasta fines de los años 80 el MatapiOjO y quienes asumimos aquella necia pero bella utopía, desarrollamos varios Talleres de creación literaria, entre diversos grupos especialmente de jóvenes colegiales y universitarios, interesándonos luego en la creación de una red de Talleres Literarios con aquellos que a la época funcionaban en Quito: la Mosca Zumba, La Pequeña Lulupa, la Pedrada Zurda, Pablo Palacio, Contextos, Balapalabra, Joaquín Gallegos Lara, etc.; propuesta que como es natural nunca funcionó, más aún en aquella época difícil: la década perdida o del desencanto para aquellos “desencantados”, “desencontrados” de toda laya que hoy fungen de “escritores oficiales” y de oficina y de otros “canónicos” que mantienen a nuestra literatura en su “secreto país” de “iniciados”; con pretensiones de proyección “universal”, sin que a “nivel local” sean conocidos ni valorados ni por sus nietos o por su abuelita, pero adulados eso sí, por su bella corte de corifeos y lambiscones.

Sin embargo, en aquella época, otra generación de jóvenes fue torturada y/o asesinada por la más leonina oligarquía (Juan Acosta Coloma, Arturo Jarrín, Fausto Basántes, Hamet Vásconez) circunstancia que no escapó a la cotidianeidad de los Talleres Literarios, con la desaparición de nuestros hermanos Gustavo Garzón y Marco Antonio Núñez Duque, de los Talleres Mosca Zumba y Matapiojo, respectivamente.

¿Qué nos dejaron los 80 en el campo de la literatura ecuatoriana? El ocaso del movimiento de los “talleres” y algunas tribus de barbudos, pero también el impacto de la metodología del Taller Literario sobre las nuevas generaciones de escritores, Una eclosión de publicaciones que se consumieron “al paso” y que hoy no recuerdan los jóvenes pero que en estas páginas iremos recordando. La transfiguración de una literatura militante, al escepticismo individualista y a una cómoda “teoría del desencanto” y del “desencuentro”, o peor aún, a una visión canónica de la poesía, usada por ciertos “vates” y por sus “mussos” y “mussas” de comarca, como una suerte de secreta extravagancia, elitismo intelectual y auto marketing personal.

¿Qué importancia puede tener ese tipo de literatura en un país de cultura ancestral, “memorioso” y megadiverso, convertido en los 80, en la comarca global de una aristocrática minoría excluyente, que tenía serias pretensiones de convertirnos a mediano plazo, en una suerte de “estado anexo” o de “protectorado” made in USA?...

* Extracto del libro sobre la historia de los grupos literarios en Ecuador, de próxima aparición con K-Oz Editorial