viernes, 19 de octubre de 2007

LOS CINCO Y MÁS SENTIDOS DE LA POESÍA*





Por RAFAEL LARREA INSUASTI (1942-1995)

"Por que no son sólo los cinco sentidos, son además los senti­dos prácticos (voluntad, amor, etc.), en una palabra el sentido huma­no, el carácter humano de los sentidos, que no se forma más que por la existencia de un objeto: por la naturaleza devenida humana" (1)

Usen los poetas sombrero, cachucha, gorro o gorrión sobre las sienes, o tal vez desnuda calavera; empleen lentes, largavistas, microscopios, telescopios o manga negra de fotógrafo de parque para auscultar la inasible, multicolor e interminable cola de cometa llama­da poesía, casi todos recurren a la necesaria reflexión sobre su oficio, al que han dedicado lo mejor de sus vidas, y ante los sucesivos des­cubrimientos respecto de la relación verbo-poesía, síntesis-imagen, esencia-forma, melodía, ritmo-estructura y cuantas más cuestiones traten, se sienten tan alborozados que no han sentido arrugarse su piel. ni se han dado cuenta como crecen yuyos, líquenes y hojas alre­dedor suyo.

Pero, puesto que siempre surgen nuevas posibilidades, com­plejidades, alcances, matices, ambigüedades, oscuridades y luces, su espíritu investigador, cuestionador, así como sus hipótesis descabe­lladas, audaces, totalizantes y esenciales no dejan de presentarse una y otra vez, aunque tras de cada esfuerzo, por ilógico que pueda pare­cer, cada cual cree firme y finalmente no haber hecho otra cosa que empezar.

Este trajín invitador e inevitable se suma a la acumulación constante, consciente e inconsciente, de experiencia vital y desarrolla a grados cada vez más altos su sensibilidad, inflama su imaginación, fortalece su conciencia crítica, es decir, mejora notablemente algunos de los instrumentos con los cuales aprehende estéticamente la reali­dad, la multilateralidad, la esencia y el objeto del mundo y del ser.

En el entretanto nace su propuesta, resuena en su interior la dulce flauta de pastor de ovejas, o el silbo del pájaro cautivo en la jaula de calles y edificios, y grácil, apasionadamente, oloroso a siete y más hiervas del bosque, o con gomina, peluca, desodorante y para­guas, baila el nuevo poema.

Nace y ya se bebe todo el vino. Y helo por ahí, danzando en las esquinas, a todo vuelo, a rienda suelta, a calzón quitado, hendiendo sus cabellos de puntas como picos de colibríes, mirándose en alguna lágrima rodada, con las orejas atentas, los párpados húmedos, listo y dispuesto a dar todo de sí para dar vida.

Cuando uno se acerca al poema, lo quiere hacer suyo, su pro­piedad privadísima, personal mejor dicho. Tocan uno de sus verbos y pluscuanfelices se achicharran, un adjetivo distinto y se sonrojan, una imagen loca y enrojecen, una esencia estimulante, y miran para sus adentros. Otros, orgullosos iluminan con poemas las lagunas en los atardeceres, siembran estalagmitas y estalactitas, gustando verso tras verso, sonido tras sonido, los más se aman sin tregua cubriendo su desnudez con bellísimos poemas y agradeciendo el humano milagro de estar vivos.

Estos esfuerzos -me refiero al afán auscultador, creador y gusta­dor de la poesía- en sus muy elementales principios, probablemente se iniciaron cuando el hombre atónito miraba la danza de la vida y de la muerte entre soles que se iban y los fríos imposibles de la noche. Antes inclusive de que se trasladara a su cueva-hogar, antes de besar el sagra­do fuego que mordisqueaba su mugrosa piel ávida de supervivencia. Y cuando el fuego murió, con sus cenizas pintó sueños, andares, mamuts, ciervos, en las partes altas de su nido, atravesados por pequeñas y retorcidas flechas de madera con punta de obsidiana, acercando secre­tamente la anhelada y obligada carne de sus labios hambrientos.

Pues, la poesía nace con el hombre, la poesía -esa síntesis de jazmines y bizcochos, como la definiera Cari Sandrug, poeta nortea­mericano- es posible con el ser capaz de añadir a la realidad, la imagen de la realidad, su dimensión desconocida.

La poesía es obra de aquel desnudo ser que vive en el paraíso terrestre, ajeno a reglas fijas, a inalterables normas. En las paredes de sus cuevas, de sus cuartos, de sus rincones penden los símbolos, las aliteraciones, los símiles, tembleques y huecos, pasados de moda, inútiles para cada amanecer, los retruécanos romos que sólo se asus­tan ya a sí mismos, los cómo acumulados en mojones que sirven exclusivamente como leña.

Mientras, bañada en cascadas de agua purísima, la metáfora se esfuma en la neblina para resurgir brillante nuevamente; el indomable tropo a galope sobre su caballo de paja y polvo deja el camino trilla­do. Y en cada instante, otro poeta coloca la piedra inicial de lo nuevo, incursiona casi a ciegas por tierras desconocidas, tropieza con pala­bras insólitas, cual Hunos al revés, y siembra sombras donde los gue­rreros fantasmas habían pisoteado, y flores, y mieses, almendras para todas las gargantas dispuestas a cantar.

Es en este andar, en este inagotable interés de penetrar en la esencia y la estructura de la poesía, en este afán de conocer sus com­ponentes básicos, mínimos, últimos, sean estos espirituales, químicos, físicos, concienciales, irreverentes, desacralizadores, en fin, como lle­gamos a esta sala de disección.

Una vez en el dintel de lo desconocido, debemos avanzar, y no nos queda otro recurso ni sendero que el de exprimirle a esta cantim­plora de cuero su frugal desierto, a esta brújula sin sueño su ojo único, a esta piel de estrellas con que se cubren los montes, su raíz fantástica, el espermatozoide de lo maravilloso dé su razón de hormiga trabajado­ra, y dar a cada espalda que se ha curvado escribiendo, parte de la razón. Sacudamos todo el mundo guardando en la mochila de huesos y suspiros que otros llaman pecho, o seso, o corazón y anima a un tiempo, y adelante.
Sin embargo, queda advertido el lector que ninguno podrá ver el cadáver de un poema. No pretenda nadie que yo intente extender su canto de gorrión sobre la blanca sábana de este quirófano; nadie se atreva a esperar verlo bailando como un monigote sin cabeza y sin sen­tido, desprendido de su hilo sustancial, o sus alas clavadas con pinzas de acero, o peor aún, su miel generosa regada por el piso.

Únicamente en aras de una didáctica creadora, que espera que los escrutadores ojos se conviertan en frutos, es dable presentar la poe­sía en la forma de una incapturable y mágica rana, única en su especie cada vez, para asombro de todos los interesados.

Admitamos, a pesar de todo, que aún así, tomada por sus delica­das extremidades, la poesía se mueve, se transforma, porque es libre. Estos son sus órganos genitales, estas sus acciones cerebrales, estas las fuentes estimuladoras, esta la cuerda de donde procede su melodía, como ustedes ven, canta porque tiene violines en la glotis (o manzana de Adán, como suele conocerse esta parte), este es su sistema nervio­so, este su sistema estelar, este conjunto su sistema económico, políti­co y social; en esta columna se forman los genes de su historicidad, este otro es su sistema amoroso, romántico; sensibilísimos toques mágicos recorren desde las neuronas de su piel, abriendo tantas puer­tas como llaves posee, hasta la habitación en donde miles de misterio­sas manos trabajadoras labran su jalea real, y todo el proceso produce un flujo vital, similar a la respiración de su vecino, mientras coros de garzas soplan sus multífonos armonios solemnizando la llegada victo­riosa de cada verso a la boca del hombre.

Y mientras nos extasiamos como aparece y desaparece la poe­sía, es conveniente reflexionar respecto del siguiente texto de Marx: "La formación de los cinco sentidos es el trabajo de toda la his­toria del mundo hasta este día. El sentido sujeto a las necesidades prácticas groseras no es, así, más que un sentido limitado. Para el hombre que se muere de hambre no existe la forma humana de los ali­mentos; podrían estos existir bajo la forma grosera, y no se puede decir en qué esta actividad nutritiva difiere de la de los animales. El hombre abrumado de sus inquietudes, necesitado, no tiene sentidos para el más bello espectáculo; el comerciante de minerales no ve más que el valor comercial del mineral, pero no la belleza ni la naturaleza particular del mineral: no tiene el sentido mineralógico; así pues, hace falta la objetivación del ser humano, a la vez desde el punto de vista teórico y práctico, para hacer humano el sentido del hombre, y tam­bién para crear un sentido humano correspondiente a toda la riqueza del ser humano y natural".
Razonemos, entonces, a la luz de esta luz.

Así que mi ojo no es un simple ojo; una pupila rodeada por arrugas y estremecimientos producto de los temblores del tiempo transcurrido, un ojo que ha mirado pero que no ha visto.

Mi ojo (tu ojo, el ojo del otro, ojo tras ojo) tiene historicidad sentido histórico y es capaz de penetrar en la realidad más allá de lo que puede una bola de cristal de los magos de barrio; capaz de exten­der su radio de apertura y profundidad en un abanico de posibilidades que van desde los aminoácidos hasta los tamarindos en una tarde de mar de la sociedad socialista.

Luego, este ojo (el tuyo, etc.) es también un camino, una gran grúa y un gran martillo, una caña de pescar y un orificio infinito por donde sale el sol de todas las épocas; un desmesurado y un ayer tras­humante. Es un ojo minero de pico y lampa, hundiéndose en las gale­rías de los seres cercanos como tú, o en los lejanos planetas, en los soles negros, en las galaxias, en la materia en sus innúmeras formas, sombras y movimientos. Un ojo que va y viene, el mismo pero jamás igual, impávido jamás, de asombros lleno, impotente en ocasiones, y en las más verbo y flor, de ligerísimo poder de captación, calor, res­coldo; ojo que ve y se explica, que ve y proyecta al futuro el frío de los desheredados y explotados de la tierra.

Este mi ojo es una caja registradora, contabilizadora menos, estadística quieta, imposible. Es cuna donde surge y despierta sonriente la vida, la poesía. Cuando sea el ojo de una calavera, la mía, seguirá siendo nido, un ojo fijo con su pregunta sin respuesta.

Y el oído?

El oír y su instrumento, la oreja ecoica. No es simple, ni solo oreja, ni pobre orificio tampoco.
Una oreja que se precie (o un oído, debería decirse) no va por ahí, despeñándose, con la nota más triste de un pasillo en el fondo del ala, solamente, o a rastras cargando cadenas de un condenado amor, final y mustio, sino que aún así golpeado y todo puede recoger en su sien el nítido, seco disparo libertario en las lejanas montañas de Nicaragua o de Tigray, Y es capaz de resolver la incógnita del chas­quido y hasta sentir la pólvora.

Mi oído (el tuyo, etc.) es capaz de sentir desde el quejido del árbol de la niñez o aquel que pasa sacudiendo sus hojas a tu lado, y hasta puede verlo alzarse, darse de frente, con todas sus ramas y sus pájaros, contra el helicóptero invasor en Vietnam o el Salvador, en Panamá o en cualquier otro lugar.

Escucha a una hoja llamando por caricias, y a cada ser humano hundido en su silencio. Cada vez, es un oído nuevo, distinto, es más oído, más sentido, porque es el cántaro donde se riegan todas las can­ciones, porque es una herramienta pulida que brinda figuras, estatu­ras, esencias, historia a más de sonido, melodías, palabras, ruidos. Con su red atrapa singulares significados, referentes, ángulos, mati­ces, reverberaciones, al lado oculto de lo evidente. Oye también, sin duda, el autoelogio, el tintineo de las medallas y los centavos sueltos; las campanillas de los bonzos y brujos que mascullan mensajes indes­cifrables; escucha laberintos, palpitos y balcones. Es como una niña atenta, transparente, esta oreja que escucha, una y otra vez, los olvi­dados golpes de Beethoven en la puerta del futuro, en la fronda del sueño, en sus válvulas de concha y esperanza. Es un caracol que rumia sus bosquejos, y aunque no termino completamente de decir lo que es, más que oído, la oreja, es un labio.

Digo lengua. Repito, paladeo esta palabra húmeda. La toco con la lengua. Lo siento con las papilas de gustar lo salado y lo dulce, el sonido membrilloso y el acento ácido. Su esencia se vierte por el cuer­po, pasa los dientes, gasta, llega a la caja sonora y los pulmones. Todo es lengua, fuente de comunicación, a un tiempo envoltura de signifi­cados y significantes.

Esta seda maravillosa da el entorno imprescindible a la palabra mágica, metálica, clarín, futurica. Se desliza entre la gente comunicán­dole minucias sobre el amor y el odio, el sueño y la costumbre. Paladea cada encuentro con otro ser, aquel que sabe a mora y naranjilla; labe­rinto sin fin, torpe o hábil juego, limitado reproductor de labios. Piola de carne que une el hueso y el espíritu, que saluda, conmueve y entre­tiene; que incluye, y se agolpa ante la injusticia, que deglute el fulgor de la vida y de la muerte. Ese es otro de mis garfios, de mis anclas. Lúcido recurso de mis fuerzas naturales y candentes desatadas.

¿Tacto? ¿Mano? ¿Piel? ¿Escama? Pulpo de mil esporas, pájaro cuya ala se besa con otras alas. Tersura de las flores peregrinas viaje­ras, clave de los secretos de las piedras madres, estáticas, pensadoras, que imitan a Rodin. Amando se queda, atada a su huso, al tuétano de lo vidente, palpando la existencia en una carta, la sangre que recorre todas las sangres, memoria imborrable.

Este sentido unge. Se prende y aprende. Me entrega a todas las cosas y seres. La repetición le da la experiencia necesaria. Arpón balle­nero a flor de tierra que ni siquiera razona cuando se hunde. De heri­das lleno. Cuando tomas la sartén por el mango se fortalece, se decide, responde. Pasa por entre los cabellos del hijo y las abejas, de los ino­centes árboles pequeños y la semilla, por la cortina verde de la lechu­ga que tiembla estremecida. Sirve para compartir, para extraer, para querer, para dar más de lo que estamos dispuestos a dar y recibir.

Finalmente, el olfato. Aquel lobo hambriento.

Esa aspiración débil y cortante, sencillísima, profunda y preferi­da, buscada o hallada. Devorador de las especies de olor y de las espe­cies de nostalgia. Viene en forma de pan caliente o de flor, de agua que se baña a sí misma limpia. De pisada y polvo desplumándose. Olor a mujer y a hombre. A mendigo de las cinco de la mañana y su portal. A papel mal dormido. A benéfico sudor, creador o esclavo. A brazo que sabe, a tiranosaurio pie. Olor a plato y a café con colina y nube, a rito y té a hierbabuena, incienso, pólvora, arena, y más encantamientos con que adorna la tierra al hombre y viceversa. Olor a multitud, heroísmo y cobardía. Hasta la muerte huele a sombra que pasa, a velo negro y transeúnte, a pequeños aplausos en la espalda del deudo. A calle y a todo lo que podemos pensar, sentir y pisar con las narices.

Estos son algunos planos del prisma, para instrumentos con los que los poetas receptan parte de la voluptuosa materia prima de la poesía.

Vivir con nuestros sentidos viento en popa es una condición sine qua non de los poetas.
Quede entendido que a ellos debemos sumar los vibrantes y pujantes sentidos espirituales tan diversos, los sentidos sociales, la voluntad, el amor, en fin. Nos resta añadir la conciencia equilibradora, discernidora, histórica, de clase. Tenemos la teoría, la ciencia, la expe­riencia de otros siglos y otros seres. Sin duda, tenemos el sentido de futuro que nos permite proyectar al niño en hombre, la batalla diaria por la vida con la batalla y la victoria de la humanidad.
La poesía tiene misión de vanguardia, es cabeza, cambio, revo­lución. Quien esto no admita no comprende porqué siempre se mueve adelante de todos nuestros pasos, esta insaciable e inasible mariposa libre.

¿Qué más nos dice esta rana exánime, expuesta ante nosotros en un imperativo reto y exigencia? ¿Cómo es el mecanismo que le da la vida? ¿De qué materia en movimiento está hecha la poesía?

¿Qué hay más allá de esta cara de piedra, de esta perfumada piel, de este incansable pie en su distancia, de esta olla que quema y que se llama corazón en llamas, espíritu que suda y juega, razón que deambu­la a medianoche midiendo las palabras exactas, cavilando sobre las fórmulas mágicas jamás plenamente comprendidas?

En el ilógico ajedrez de la vida, la poesía no pierde tiempo: juega su rey. Su delicada sonrisa se confunde con locura, lo obvio la sorprende de mano con su novia, lo insólito le brinda su tersura. En el jardín se pierde entre los árboles. Como una sirena pide, clama, desde una milenaria piedra de lavar. Con ella los ahogados encuentran el sol que perdieron en su gran naufragio. Los paisajes se pegan en sus manos, y con ella cada mono contemporáneo con su Darwin.

Ahora, introduzcamos la mano al fondo de este conejo huidizo que juega al mimo, que se cristaliza, y saquemos un vivaz sombrero del bastón del mago, una paloma del pico de la flor; levitemos con los pantalones blancos, mientras nos conversa ese zapato a punto de ser sonrisa sin dientes. Tomemos una calle polveada, una mujer o un hom­bre, la mano al cinto, el pecho al viento de coplas serranas, pongamos una hora, digamos las 12, y veremos al mundo cargando sus poemas, los versos libres al bolsillo roto.

Podríamos también llegar bajo los puentes para sentir el paso de las noches, y escuchar el cuchicheo de comadres que las piedras de su río traen, acomodándose siglos en las entrañas. O vamos al sindi­cato donde las manos fraternas nos cuentan noticias e historias de héroes y futuros; miremos la energía humana saliendo de su jersey, escuchemos cómo el verbo sólido, clásico, toca la puerta y habla.

¿Cómo hacer para incorporar tanto repiquetear de campanas; tanto mundo, con qué verbo se expresa, cómo decirle al que pasa y al que vive lejos algo útil y hermoso, algo que lo transforme sin sen­tirlo, y que nunca vuelva a ser el mismo antes de, en, dentro de, al lado, junto a, además de, desde, con, entre, por, sin, sobre y tras un poema?

La poesía se gesta como un hombre y su paraguas.

La noche es medio día. No hace falta comprobarlo. Lo sabe­mos. Una tela de araña es más fuerte que un poderoso gobierno de opresores. La diminuta araña y su tela, la madre infatigable y su ino­cente terquedad, la maga y su invisible conjuro, cumple su tarea vital. Es un poeta.
Y, dime tú, Jacinto, que vas cargando ese florerío de cajones y cajones, tu panela lamida y relamida, tu pan guardado y tu propio andamio, si miraras en los ojos al mundo, si comprendiéndote bajara los humos avergonzado, y si subes al fondo de ti mismo y encuentras la perla que tu amamantas, hombre trabajador, ¿acaso no tienes tú pasta de líder, de líder de pueblos y poetas? ¿Quién dijo que tú no pue­des ser poeta?

Oh, tú viejecita loca que vendes peras, naranjas, limas, plátanos mosqueados; tú que brindas tu ternura a todo aquel que pasa, pañolón cálido, ¿por qué no puedes tú ser la primera dama de la poesía? ¿Poeta?

Todos queremos ser poetas. Y aún más, lo somos, cada cual en su rama y estilo, en su urgencia.

Pero, ¿cómo es que esta tierra húmeda de poetas alegres y som­bríos, esta invalorable piedrecilla y su sombra mínima; este dorado pez que se muere de escama tras escama anhelantes, cómo es que se vuelven poesía?

La vida nos gradúa a todos. Todos somos honoris causa de la vida, matusalenes, jobs, paciencias eternas con teja o sin ella. No somos pensadores ad-hoc, cuando más ad-honorem. Todos estamos en capacidad de decir ¡vini, vidi, vívide, vinci!

Están de por medio la esencia del hombre, sus causas profun­das, los grandes objetivos de la humanidad. ¡Ser, Enorme destino!




Entonces, decidido. Ser Poetas es lo que cuenta. Tomamos una palabra, la miramos por todas sus reverberaciones. No es un dije, es un ser vivo, está latiendo. Detrás de su simple apariencia está un hom­bre en calzoncillos, planchando los pañales del hijo que va a nacer, está también la madre salpicando consejos, y está la puerta y está el sol.¿Cómo, entonces, no dejar la plancha quemándose los dientes y salir a la calle a gritar: ¡Vivo! ¡Soy! ¡Aquí estoy! Tóquenme, pero no me mal traten. ¡ Mírenme, y ya!

La verdad, hermanos míos, son ustedes poetas.

Trabajar es florecer, flotar en el aire, reproducirse y ser.

El poeta trabaja moviendo sus pesados pies entre las calles, con las medias mojadas, muchas veces. Va por ahí y come una tortilla de papa o de maíz, calentada en piedra plana. Se mira a sí mismo tras mirar a los demás, mide su terreno, lanza su red y caza los más varia­dos objetos, seres, sentimientos, colores y sabores, vuelve a casa, con­versa con su íntima almohada. Las preguntas surgen solas, las res­puestas tardan. Cuando alguna respuesta le sacude como un tifón o simún, temblor o derrumbe, se introducirá en el laberinto de un papel en blanco. Muchos Poetas lo hicieron, pocos salieron, algunos ya bar­bados y con canas. Otros hicieron de su papel algo insalvable. Trabajo. Trabajo de poeta.

Martilla el eco desde el fondo de uno mismo. Se revuelven y agitan las cosas vividas. Sube el humo de la conciencia y prefigura mensajes, ideas, jeroglíficos de idiomas no nacidos todavía. Se atropellan los verbos, se imagina los rostros, se opta, regurgita, copula, se despeñan los sesos tras un verso, se pare, hijo tras hijo, cada uno de pies y luego todo el cuerpo y alma. Y tú no sabes bien qué será final­mente de ellos. Si tendrán dientes o si sus mejillas se enrojecerán, si pasarán la vida abriendo calles o cantando tras un mohoso balcón. ¿Quién te asegura si ese mismo verbo que hoy levantas como venta­na amante no fue ya en otra época castillo de gigantes? ¿Ese senti­miento no rondó la esquina junto a Caspicara? ¿Fue ese adjetivo el inaugurador de los derechos humanos, del deseo más apremiante, al que llamaron Demiurgo?
Dudas inevitables, imperdonables, increíbles. Pero nadie puede detener la vida que irrumpe y reclama su puesto y brinda su palabra. Está tan viva la palabra que salta, sangra, sueña. Allí en el papel, el mundo se desplaza en carabelas que van para morir en su mar, y hay tardes, tardes en las que uno desearía embarcarse y partir no importa a dónde ni cómo. Luego el poema se levanta y anda. Uno lo mira, se entusiasma. Te llamaré Pinocho y vendrá tu mamá y te soplará los mocos. Irás a la escuela, y en cualquier esquina una tarde una more­na se reirá contigo. Serás trovador, encantador, brujo liberador, estre­lla de circo, pestaña del más allá. Todos te verán y se sentirán dueños de ti, serás poema, puesto que te dimos lo que poseíamos para que fueras, y sabemos que jamás te tendremos plenamente.

Seamos originales, siempre hay algo nuevo bajo el sol.

Ya sabemos que la luna es una copa rota. Que la flor se come sus picaflores. Que las lagunas son los amores platónicos no resuel­tos. Entonces, ¿por qué no decirlo de otro modo? ¿Del modo que no lo ha dicho nadie antes? La luna, más que farol chino es ojo de pira­ta, prima hermana de la flor de loto, razón final de Li Po. Y la flor no es la costumbre del día, sino el desayuno del desocupado, un ataúd de pétalos que exhala su memoria por las tardes. Y el hombre, ¡el verbo!
Demos a la poesía verdad y compromiso.

El Poema no es un loco desenvainado y solo, un vagamundo sin destino, un comevidrios sin trabajo, un tragaldabas sin oficio.

La poesía está tocando puertas, o sentada junto a alguien con­venciéndole de que algún día el mundo y el hombre harán el amor orgullosos de su nueva conciencia, sin cadenas, bandera, fronteras. Si parece loca es porque va con su jarrón de vino para todas las bocas, dadora, potenciadora.

Toma una verdad, se inunda de ella y rejuvenece. Tiene su lado oscuro de luna, pero su vela encendida prometeica va por los cami­nos, agrupa gente en los mercados, e pou si mouve. Antes de ceder, hunde su pico en su pecho.

Jamás la encontrarán haciendo coro a los tiranos, ni saludando a la guillotina que corta los sueños de los pueblos, ni ofreciéndose en coktails, o escondida en su cuarto flagelándose la espalda de impoten­cia.

Está comprometida, casada, ennoviada, amañada, enamorada, nunca viuda. Está encinta siempre. Tiene complicidad con la vida, es una sed que abrasa y una guitarra de agua que se regala.

Y así la dejo entre ustedes. En sus manos calientes y en sus penas de vino hervido. Regarla es lo que resta. Y si de tanto decir lo que piensa les cansara, pónganla en la ventana. Que venga otro y se la lleve, que pase otro pájaro y recoja esta semilla.

*Tomado de Revista Espacios, edición #2, Mayo de 1993
(1) Marx,C, Manuscritos económicos filosóficos de 1844.
Ed. Política. La Habana, 1965, pp 113-114

miércoles, 17 de octubre de 2007

ALÓ, ALÓ... DESDE LAS TIERRAS DEL KI

Por Diego Velasco Andrade*
Octubre 3
Equinoccio de siembra,
2007






Cuentan que hace miles de años, después del diluvio universal que relatan los libros sagrados, una semilla de maíz pudo salvarse en la cima del Kápak Urku, -nombrado por los españoles: el Altar-, para germinar con el soplo divino y florecer en el triángulo energético formado por la Mama Tungurahua, el Taita Chimborazo y el Jatun Altar.

Entonces, el primer hombre rojo hecho de maíz y, la primera mujer hecha de quinua, empezaron a crecer y multiplicarse con los ciclos de la tierra, el aire, el fuego y el agua. La mujer sería lunar y sujeta a los vaivenes del lechoso satélite; el hombre en cambio solar, cargado de la fuerza del fuego, más siempre vulnerable al agua... Los dos cíclicos y complementarios, como la noche y el día, siempre naciendo con el amanecer y muriendo en el poniente; para renacer otra vez de sus cenizas con el alba.Algo similar sucedería en otras épocas y latitudes, -y en otros “diluvios”-, en la China con el hombre amarillo y el sagrado cereal arroz y en Egipto con el hombre negro y la alimenticia cebada, o en Eurasia con el hombre blanco y el dorado trigo.

Desde entonces, en las tierras primigenias de KITO: ancestral país de los kindes o Tierra de la mitad, los hombres de maíz y las mujeres de quinua, se dedicaron a inventar nuevos alimentos para el bienestar de sus hijos. El fréjol lo desarrollaron los hombres del sur de los andes ecuatoriales, los abuelos de los paltas, bracamoros y zarzas; la quinua y el amaranto los andinos centrales, tíos abuelos de panzaleos y puruwayes, cuyos abuelos llegaron desde las lejanas costas de Caraquis, hasta la tierra de los míticos cóndores de nieve o Condorazos. La papa o batata la procrearon los cañaris, los hijos de la guacamaya y la serpiente, pero la aclimataron los pastos y killasingas, en la región más extrema del Chinchay Suyo, territorio sagrado de Chincha: la constelación del mono. Y, siguiendo después las direcciones de la Tawa sagrada, se dispersaron a los cuatro vientos.Por su parte, los Caranquis, aportaron con infinitas variedades de maíz y deberían tener la patente de las palomitas de maíz o cereales voladores que comemos mientras vemos El Tigre y la Nieve, en el Cine Mark y en el austro, los Cañaris aportaron a la humanidad con el mote, que se transformó en mote pillo, - claro está-, gracias al huevo de gallo y de gallina que trajeron desde la Patria Madre, nuestros putativos padresPor eso, al explorar nuestras numerosas identidades ecuatoriales, mucho mejor que en las “Señas particulares” que algún gurú despistado, pretende hallar en el fenómeno de “la hora ecuatoriana”; o, quizás en la planta del pie que nos ha hecho “plantillas” siguiendo ese profundísimo best seller de Oswaldo Hurtado: Las costumbres de los ecuatorianos (ultimátum blog artículo de Manuel Espinoza Apolo), deberíamos empezar a buscar nuestras identidades en la natural cotidianeidad de nuestra vida diaria.Ahora sabemos por estudios genéticos, que las tierras ecuatoriales fueron el horno en donde se amasaron al sol y la luna, los principales productos de una alimentación sana y de otros tantos regalos de la Allpamama, que luego se expandirían en las cuatros direcciones de Amaruka y después a todo el planeta GAIA y que salvarían del hambre, en plena revolución industrial, a los racionalistas y omnívoros del norte, quienes en principio destinaron el maíz y la papa como alimento para su ganado, pero que luego se vieron obligados a sobrevivir a sus propias guerras y desastres, comiendo papas fritas, “pop corn” y jarabe de COCA...

En estas fechas del equinoccio de invierno o COLLA RAYMY (proyecto quitsato página web), que para la cultura judeo-cristiana anuncia las fiestas de la Virgen de las Mercedes, la terrestre madre de aquel maestro solar llamado Cristo, -como lo fue Tunupa Wiracocha para los andinos, Quetzalcoatl para los mayas o Sidartha Gautama Buda, para los orientales-, bien vale recordar y empezar a valorar nuestras más antiguas tradiciones solares y lunares; empezar a sentirnos otra vez, hijos del maíz y seguramente hijos de la papa y de la quinua y del amaranto y de la mashua; para asistir como profetizó el tayta Atawallpa, (pasados quinientos años de oscuridad), al regreso de miles y miles de sabios amautas, de agricultores, de escribas o quipucamayoks, de poetas o arawikos, en fin de los miles de “astronautas” de la Nueva Pacha Ecuatorial, todo para iniciar el florecimiento de la humanidad en el “tiempo-espacio que vuelve”, en este Décimo Pacha-kutik, -que por cierto-, nada tiene que ver con ningún partido político o alianza país... Por ello, nuestra página estará interesada en mirar a nuestras literaturas en el contexto amplio de la cultura de los pueblos ecuatoriales andinos, litorales, insulares y amazónicos ancestrales y, también por qué no de los contemporáneos; desde múltiples perspectivas y desde numerosas entradas, pero sobretodo desde una “cosmovisión” y no desde cualquier y maniquea “ideología” al uso y/o abuso del etno-centrismo judeo-cristiano.

***
Este medio aspira a dejarte mirar otra vez en el cielo, a las constelaciones del Puma, del Mono y de la Cruz del Sur como hace miles de años; a guiarnos con el reloj ecuatorial del grano sembrado y florecido de la tierra; a jugar en el caparazón de la verde tortuguita de Cerro Narrío o a desovillarnos en la espiral de un spondylus ancestral, para comprobar que como pueblo sol-lunar, sí que somos capaces de enterrarnos en el oscuro útero de Allpa Mama y de renacer al tercer día o al tercer mes, -eso poco importa-, con la utopía de saber que somos carne de barro, ojos de quinua, cuerpo de caña y manos de abierta mazorca...

* Diego Velasco es poeta, escritor
y dirige los talleres literarios de la Casa de la Cultura, Quito.

Tomado del blog K-oz editorial

miércoles, 10 de octubre de 2007

Rafael Díaz Icaza o nuestro gran escritor

Por Augusto Rodríguez
(Tomado del Blog del Grupo Busetadepapel)

Rafael Díaz Icaza dice lo siguiente en su antología: “Creo en un Poesía para orar y para maldecir: para vivir la fugacidad de cada día y la eternidad de cada minuto. Para llevarla, junto al cerebro y el corazón, en los trajines arcangélicos y en los oficios satánicos; para irla nutriendo de uno, animando de uno, confundiéndola con uno, hasta que no pueda existir ninguna mágica frontera entre la obra y su autor”.


Rafael Díaz Icaza (Guayaquil, Ecuador, 1925) acaba de publicar su antología Bestia pura del alba. Qué se puede decir de nuestro gran escritor, del maestro, del escritor ecuatoriano que ha ganado todos los premios más importantes de este país: Premio Nacional de Cuento José de la Cuadra, Premio Nacional de Poesía Medardo Ángel Silva, Premio Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño, Premio Nacional Aurelio Espinoza Pólit, etc. (sólo le falta el premio Espejo), del poeta que junto a Carlos Eduardo Jaramillo y Fernando Cazón Vera, forman el trío de poetas vivos más importantes de Guayaquil, del hombre generoso, gran promotor y creador de las más importantes colecciones de literatura de la Casa de la Cultura del Puerto Principal y de uno de los narradores más importantes del país. Lo que se diga es muy poco.


Lo más extraño de todo es que su literatura en los últimos años ha caído en un cierto marasmo que es lamentable. Por eso celebro y me enorgullezco como autor guayaquileño por esta “justicia” llegada desde Quito por la editorial Archipiélago de Jorge Enrique Adoum y del apoyo del Municipio de la ciudad. Bien por esta bella y cuidada antología. La obra de Rafael Díaz Icaza se merece esto y mucho más. Aquí tres poemas de la mencionada antología:



DIGO MALAS PALABRAS


¡Qué ganas, oh Dios mío,
de tener una boca así de grande
para malas palabras!
Para decir al toro y a la tora
al vaco y a la vaca
para decir a todos
malas, malas palabras de morirse
de lados malos, de terrenos duros.
¡Qué ganas de decir: Concha del cielo
pájaros del miércoles
miliconadas sobre el infinito
pobre de América!
Voto a que nadie
luego de estas palabras
podrá decir al brazo ajeno pierna
podrá decir pechugas de mi mesa
alitas de mi alegre desayuno.
Voto a que nadie
luego de que digamos esas bellas palabras
podrá robarse el sol de los poetas
el zumbador del niño
el pan del miserable de los páramos
y ponerlo en el banco.
Digo, todos a una: mercachifles tablones
acezantes,
caldeos, ostrogodos
ya no asaltéis la nube
quitad el pie de oscuro y sucio cobre
del cielo de la patria.



ÁRBOL GENEALÓGICO


Animales no herbívoros ni carnívoros.
Mamíferos absurdos.
Complicados rumiantes de palabras.
¡Somos los últimos dinosaurios!
Nuestros tataranietos citarán la rareza
de haber tenido en su árbol genealógico
esta especie animal en extinción,
el homo poéticus.
Nuestro origen está en otra galaxia.
Somos, aunque nos pese,
animales extraños
alimentados de papel impreso.



MALAVENTURANZAS


Y el hombre manso dijo: Malaventurados
los que inventaron la silla de electricidad
los que hicieron la bomba de plutonio
la estrellamar de uranio
y soltaron los dientes de la muerte
y quemaron el aire de los hombres.
Malaventurados los sabios
que soltaron el estroncio noventa
el cesio ciento trece
y rajaron el cielo
y asolaron la tierra
y parcelaron la sonrisa del hombre.
Malaventurados
los que se alimentan del dolor ajeno
viven de trampas
y se divierten con los golpes del hombre.
Comercian mientras aman
y cuando odian comercian
y cuando están dormidos
siguen comerciando.
Malaventurados los que se enriquecen
en la bolsa política
los que persiguen a los soñadores
y venden a los inocentes.
Los vendedores de armas
que no van a la guerra
pero llenan sus pechos de medallas.
Malaventurados, dijo el hombre manso
porque de ellos es el reino de la muerte.

martes, 9 de octubre de 2007

Mario Vargas Llosa: Honor de quimera

J. M. Álvarez
Kaosenlared/Rebelión
19-09-2007

El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa ha sido investido recientemente Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Rioja. Su discurso de investidura lo tituló Viaje a la ficción, porque, según sus palabras, la ficción “permite vivir otra vida con palabras e imaginación”, o sea, la típica verborrea elegante de un señor que disfruta de la vida sin tener que recurrir a ficción alguna. La imaginación la dejaremos para millones de seres humanos que carecen de trabajo o de seguro médico, y deben resolver sobre la marcha- si pueden- los problemas inherentes a sus circunstancias.

Que determinados sectores sociales consideren a Vargas Llosa un hombre de honor, no quiere decir que lo sea. Dicho término, es una cualidad moral ligada a conductas honestas, muy alejadas del peruano. En un mundo monopolizado por oligarcas criminales, los intelectuales que, en medio de la vigente barbarie, defienden las causas populares, representan la dignidad y el compromiso arriesgado. Vargas Llosa, consciente de que sólo con dignidad no se paladean los placeres mundanos, “evolucionó” políticamente hacia el neoliberalismo del que se erigió en palafrenero propagandístico porque es la panacea que resuelve los problemas de los países pobres, encaminándolos por la senda del progreso, aunque experiencias pasadas demuestren lo contrario.

Vargas Llosa asume las teorías del desaparecido economista burgués, Milton Friedman, dogmatizando que la libertad política y económica, a pesar de ser conceptos distintos, no pueden separarse. Entiende que los fracasos democráticos en América Latina. se deben a que sus dirigentes nunca comprendieron esa dicotomía y de ahí la inestabilidad imperante en la región. Para él no existe el intervencionismo de Washington, organizador de golpes de estado, escuadrones de la muerte, dictaduras militares y “democracias” controladas.

Enemigo encarnizado de toda resistencia antiimperialista, sostiene que las elecciones iraquíes fueron un ejemplo de libertad para el mundo árabe, pese a que se celebraran en un país ocupado militarmente por unos invasores que, en nombre de la “democracia”, están cometiendo uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad, que se ha cobrado, hasta ahora, la vida de más de un millón de personas. Mario Vargas LLosa sólo ve torturas, crímenes y dictaduras irrespetuosas con los derechos humanos, en países donde sus dirigentes implementan medidas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de las clases desfavorecidas. Por eso maldice a Hugo Chávez, uno de sus insultados favoritos, o a Evo Morales. (para qué hablar de Fidel)
Presidente de la Fundación Internacional Para la Libertad, integran su Junta Directiva -entre otros- el apátrida cubano, Carlos Alberto Montaner y el español José Maria Marco. El primero está acusado por el Gobierno de La Habana, de alentar y perpetrar actos terroristas contra Cuba. El segundo, tiene una fobia irracional a los nacionalismos vasco y catalán, es colaborador asiduo en la emisora de radio donde vocifera el fascista Federico Jiménez Losantos, y participa en La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, más conocida por su acrónimo FAES, una lobera donde se refugia José María Aznar, el ex presidente español, denunciado como criminal de guerra. Por la cagada se conoce al pájaro, dicen en Cuba.

Vargas Llosa considera al exilio cubano, una especie de criatura angelical injustamente tratada. En señal de desagravio, funge de prócer en la Fundación Hispano Cubana, organización derechista madrileña que comparte objetivos con la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) de Miami, a pesar de que esta banda utilice el terror económico y militar contra la democracia popular cubana, como así lo reconoce el Imperio: “Reagan fue el creador de la Fundación Nacional Cubano-Americana, cuyo siniestro papel en el bloqueo y el terrorismo contra Cuba se revelaría años después cuando el gobierno de Estados Unidos desclasifica documentos secretos” (Reflexiones de Fidel Castro: El Imperio y la mentira). Pese a ello, el periódico español El País- órgano de propaganda del tolerante presidente Zapatero- denomina luchador anticastrista a Posadas Carriles, autor intelectual del derribo de un avión civil cubano y de atentados con bombas contra hoteles de La Habana.

Cínico denunciador, finge escandalizarse porque millones de pobres abandonan sus hogares para emigrar a los países desarrollados “pacíficos”, y brama que ello se debe a las actitudes despóticas de bárbaros gobernantes, violadores de libertades y derechos económicos. Mentiroso codicioso, oculta que esos bárbaros son impuestos por el Primer Mundo, mediante el soborno o por la fuerza militar, para aplicar los métodos económicos responsables directos de la explosión migratoria. Frustrado temeroso, contempla que el actual estado de Derecho- basado en una legislación pensada para beneficiar exclusivamente a las oligarquías locales- se derrumba en América Latina y le espanta que ocurra en otras regiones del planeta.¡Qué despropósito! ¡La “libertad” que permite a los privilegiados enriquecerse a costa de los demás, puesta en entredicho!

Pobre Mario. Envidioso y oportunista, puta triste del neoliberalismo. Su honor es una quimera y su causa una decadente, y repulsiva, realidad.

domingo, 7 de octubre de 2007

El asesino del Che, la Operación Milagro y los médicos cubanos Salim Lamrani

Rebelión
Revisado por Caty R.
01-10-2007

Mario Terán, antiguo suboficial jubilado tristemente famoso por haber ejecutado al legendario guerrillero Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967 en la escuelita de La Higuera en Bolivia, vivía en el más completo anonimato en Santa Cruz. Hundido totalmente en la indigencia, subsistía sólo con su miserable pensión de antiguo soldado y había perdido la vista, víctima de una catarata que no había podido curar, por falta de recursos (1).
En 2004 el presidente cubano Fidel Castro lanzó una amplia campaña humanitaria continental que lleva el nombre de Operación Milagro, apoyada por Venezuela, que consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que sufren de cataratas y otras enfermedades oculares.
En 30 meses, cerca de 600.000 personas de 28 países, incluso ciudadanos estadounidenses, recobraron la vista gracias al altruismo de los médicos cubanos. El objetivo anunciado es operar a 6 millones de personas para 2016 (2). La elección de Evo Morales como presidente de la República de Bolivia en diciembre de 2005 y su voluntad de emprender una política social destinada a mejorar el bienestar de una de las poblaciones más pobres del continente, ha permitido que los bolivianos accedieran al programa humanitario que lanzó Cuba. Cerca de 110.000 bolivianos han podido recobrar la vista sin pagar un solo centavo (3).
Entre éstos se encuentra Mario Terán, quien pudo deshacerse de su grave dolencia gracias a los médicos cubanos. Pablo Ortiz, periodista boliviano que trabaja para el diario El Deber de Santa Cruz, contó la historia: “Terán tenía problemas de cataratas y fue curado en la Operación Milagro, por médicos cubanos, totalmente gratis”. Luego dio más detalles: “El tipo es un perfecto desconocido. Nadie sabe quién es. Está en la ruina y se presentó en el hospital de Operación Milagro, nadie lo reconoció y fue operado. Nos lo contó su propio hijo, que fue al diario para hacer un agradecimiento público [..] Fue en Agosto pasado [2006]” (4).
A veces la historia reserva algunas sorpresas. Así, el asesino del Che fue curado por médicos enviados por Fidel Castro, el más fiel e íntimo compañero del “guerrillero heroico”. Terán debe su vista a los emisarios de la salud que siguen el ejemplo internacionalista del hombre a quien mató. Según el antiguo agente de la CIA Félix Rodríguez, que participó en la captura del Che, Terán se presentó voluntario para ejecutar al líder rebelde. Antes había asesinado a sangre fría a todos los demás prisioneros (5).
Pero frente al Che le faltó el valor: “Cuando llegué al aula el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: -Usted ha venido a matarme. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: -¿Qué han dicho los otros? Le respondí que no habían dicho nada, y él comentó:-¡Eran unos valientes!Yo no me atrevía a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentí que se me echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido, el Che podría quitarme el arma. -Póngase sereno –me dijo– y apunte bien, ¡va usted a matar a un hombre! Entonces di un paso hacia atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga [...]. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto” (6).
En vísperas del cuadragésimo aniversario de su desaparición y a pesar de la execrable campaña mediática internacional destinada a empañar la imagen de uno de los más grandes revolucionarios de la historia del siglo XX, el ejemplo del Che permanece “grande, muy grande, enorme” y sigue brillando “intensamente” gracias al sacrificio de decenas de miles de médicos cubanos que, en el anonimato de su acción heroica por los cuatro puntos cardinales, persisten en la creencia de que otro mundo, menos cruel, es posible.

Notas
(1) Héctor Arturo, «Che vuelve a ganar otro combate», Granma, 29 de septiembre de 2007.
(2) Operación Milagro, «Página Principal», 28 de septiembre de 2007. http://www.operacionmilagro.org.ar/ (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007). Para los ciudadanos estadounidenses que se beneficiaron del programa humanitario véase Prensa Latina, «Oftalmólogo estadounidense reconoce valor de Operación Milagro», 19 de enero de 2007.
(3) Operación Milagro, «Bolivia. De las tinieblas a la luz: Operación Milagro devolvió la vista a más de 108 403 pacientes», 28 de septiembre de 2007. http://www.operacionmilagro.org.ar/ (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007).
(4) Juan Pablo Meneses, «¡Primicia Mundial! Entrevista a Pablo Ortiz», Crónicas Argentinas, 11 de octubre de 2006.
(5) Claudia Márquez, «El Guerrero de las sombras. Entrevista a Félix Rodríguez», El Veraz, 19 de agosto de 2005.
(6) Mario Terán, «Extractos», sin fecha. http://fotolog.terra.comar/desdelaterraza:26 (sitio consultado el 30 de septiembre de 2007). Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006). Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.

jueves, 4 de octubre de 2007

El mundo recuerda al Che


8 de octubre, 40 años de la
muerte de Ernesto Guevara

¿Quién fue y que cosas hizo
este hombre?

Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, una ciudad importante de Argentina, dentro de una familia adinerada, con raíces aristocráticas pero con ideas socialistas.En 1937, con 9 años de edad asiste a tercer grado, demuestra gran interés en la guerra civil española al punto de marcar en el mapa la evolución militar de la misma.En 1947 Ernesto Guevara conoce a la joven Berta Gilda Infante, también conocida como Tita. Ella es miembro de la Juventud comunista argentina. Ambos llegan a ser muy buenos amigos, leen y estudia los textos marxistas juntos y discuten la realidad política actual. En 1948, Ernesto de 20 años de edad, es reprobado en los exámenes de la Facultad de medicina de Buenos Aires. En marzo aprueba los exámenes correspondientes a primer año, en junio los de segundo año y en Diciembre los de tercer año.Primero de enero de 1950, Ernesto Guevara hace su primer viaje. Recorre las provincias del norte de Argentina en una bicicleta a la cual le ha agregado un pequeño motor. Llega a San Francisco del Chahar, cerca de Córdoba, donde su amigo Alberto Granado maneja el dispensario del centro de leprosos. Allí tiene largas conversaciones con los pacientes sobre la enfermedad. Continúa sus estudios universitarios demostrando especial interés en la investigación del asma, alergias, lepra y la teoría sobre nutrición.Durante la época de estudios trabaja como enfermero en barcos mercantes y petroleros de la compañía nacional argentina de comercio marítimo, en ese puerto.En ese puesto tiene la posibilidad de viajar desde el sur de Argentina hasta Brasil, Venezuela y Trinidad.

Su viaje por América Latina

En octubre decide hacer su primer viaje por América Latina. Junto con Alberto Granado parte en enero de 1952 en una vieja moto marca Norton de 500 centímetros cúbicos.En Valparaíso, Chile, escribe en su diario: " Recorrimos la parte mas baja del pueblo, hablamos con varios mendigos, nuestras narices inhalan la miseria".Sobre Chile él escribió: "El esfuerzo más importante que necesita hacerse es el de deshacerse del inconfortable "Amigo yankee". Es en este momento especialmente una tarea inmensa, por la gran cantidad de dólares que han invertido aquí y por la forma que tienen de usar la presión económica cada vez que creen que sus intereses son amenazados."El 24 de marzo llegan a Tacna en Perú. Luego de hacer referencia a la pobreza en la región, cita en sus notas las palabras de José Martí: "Yo quiero unir mi destino al de los pobres del mundo".El 1 de mayo llegan a Lima. El Che conoce al doctor Hugo Pesce, un científico Peruano, quien es también director del programa nacional de lepra y un importante Marxista. Ellos ocupan varias noches enteras conversando. Años después el dijo que esas conversaciones fueron muy importantes y que tuvieron que ver en su cambio de actitud hacia la vida y la sociedad. El 17 de mayo parte hacia el Leprosario de San Pablo, en la Amazonas Peruana. Llega allí el 7 de Junio. Durante su visita a ese lugar el se queja de la miserable forma de vida que tanto la gente de la región como los enfermos deben llevar. No tenían ropa, casi nada de comida y nada de medicamentos.Luego de trabajar allí por varias semanas parte hacia Leticia, Colombia, vía el amazonas.El 17 de Julio llega a Caracas. Allí decide volver a Buenos Aires y terminar la carrera de medicina. Viaja en un avión de carga vía Miami, donde un problema técnico lo demora por un mes. Para poder mantenerse entonces trabaja como lavacopas y mozo en un bar. Es arrestado por la policía e interrogado, le preguntan en el transcurso del interrogatorio si él o alguno de sus padres es comunista. El Che llega a Buenos Aires el 31 de Agosto.

En camino hacia la revolución

Che Guevara termina la carrera a principios de 1953. Fue convocado a hacer el servicio militar obligatorio, pero es desechado. El 7 de julio va a La Paz, Bolivia 6000 kilómetros más lejos, en un tren lento. Che arriba a Panamá a fines de Octubre. Se indigna por la actitud sumisa de los líderes panameños hacia los EEUU. En Costa Rica se entera de la dominación de " United fruit" y de la explotación y miseria que eso acarrea. En una carta a su tía Beatriz escribe: " En el Paso recorrí los bastos dominios de "United Fruit", Una vez mas pude convencerme de lo criminal que los pulpos capitalistas son. Sobre una foto de nuestro viejo y lastimero compadre Stalin, juré no descansar hasta que estos pulpos capitalistas sean destruidos. En Guatemala quiero perfeccionarme para ser un auténtico revolucionario".Vía Nicaragua, Honduras y El Salvador, el Che llega a fines de diciembre a Guatemala, donde Jacobo Arbenz es el líder del proceso revolucionario. En una carta a su madre él escribe: " Finalmente he alcanzado mi meta... si todo va bien, creo que me quedare aquí por unos dos años."

El 6 de enero de 1958, Che escribió a Fidel: "Desde ya digo que nuestro mérito será haber demostrado que en América la lucha armada con apoyo popular es posible."En febrero Che es entrevistado por "Radio El Mundo" de Buenos Aires: - "Estoy aquí simplemente porque creo que la única manera de liberar a América de los dictadores es venciéndolos. Haré todo lo posible para hacerlos caer, cuanto antes mejor."- "¿No teme que su intervención sea tomada como una interferencia extranjera?"- "Como primera medida yo no considero solo a Argentina como mi país natal sino a toda América. Para ello quisiera tomar ejemplos como Martí, y es en su tierra natal (Cuba) que ayudaré a hacer su doctrina una realidad. Además no se puede llamar interferencia si yo quiero entregarme totalmente – hasta la sangre- a una causa que me parece correcta y que es la causa del pueblo. Un pueblo que quiere ser liberado de una tiranía que en sí misma se basa en la interferencia armada extranjera, con aviones, armas e incluso estrategas. Hasta ahora ni siquiera un solo país a acusado a Norte América de intervenir en los asuntos internos de Cuba, ni un solo diario ha acusado a los Yanquis de ayudar a Batista a matar a su pueblo."El 24 y 25 de mayo tropas de la dictadura atacaron dos minas en Sierra Maestra, este es el comienzo de una gran ofensiva. Fuerzas hostiles entraron por la fuerza en varios puntos de la Sierra Maestra y amenazaban con avanzar. Además cortaron las líneas de comunicación y alimentos. En los días siguientes Che participó en un contra ataque que terminó en la derrota del enemigo, una fuerza que contaba con mas de 10.000 hombres.El 21 de agosto Fidel escribió: " La misión de conducir una brigada desde la Sierra Maestra a la provincia de Las Villas y operar allí de acuerdo a el plan estratégico del ejército rebelde, es asignado al Comandante Ernesto "Che" Guevara. (...) Es además nombrado como líder de todas las unidades del "M-26 de Julio" que operan en esa provincia, en las ciudades y en el campo. (...) La octava brigada tiene como objetivo estratégico atacar al enemigo en forma continua en el centro de Cuba e interceptar los movimientos de las tropas hostiles en tierra de oeste a este hasta que estas queden completamente debilitadas." El 16 de diciembre el puente sobre el río Falcón a lo largo del camino central es volado, de esta manera todas las ciudades al este de Santa Clara quedan separadas de La Habana y son imposibles de alcanzar desde allí. El 26 de diciembre El "Che" escribió: " La guerra está ganada, el enemigo ha caído estrepitosamente sobre sus rodillas, en el este tenemos 10.000 soldados capturados. Los de Camagüey ya no tienen salida. Todo esto es el resultado de solo una cosa: nuestro esfuerzo." El día siguiente él decide marchar sobre Santa Clara.La prensa internacional informa al mundo que el Che ha muerto. "Radio Rebelde" por el contrario emite lo siguiente: " Últimas noticias de gran importancia! Gran Victoria de la octava brigada de Las Villas. Las tropas bajo el mando de Ernesto "Che" Guevara tomaron un tren blindado y 300 soldados completamente equipados fueron capturados."

1959, para el día de año nuevo el dictador Batista voló fuera de Cuba. El "Che" Guevara toma la nacionalidad cubana el 9 de febrero.De julio a agosto viaja como cabeza de la delegación oficial a los Emiratos Árabes Unidos, y Egipto donde conoce a Nasser. El viaje sigue a India, Tailandia, Japón, Indonesia y Pakistán. El regreso es vía Europa Oriental y Occidental para terminar en Marruecos. A su regreso Che declara que está sorprendido por la simpatía que la revolución cubana había despertado alrededor del mundo. El 17 de octubre Che aconseja a los estudiantes universitarios a: "(...) tomar contacto con la gente, no para "ayudarlos" con su conocimiento o lo que fuera – como una mujer aristocrática que da una moneda a un mendigo- sino para volverse partícipes de las fuerzas revolucionarias que gobierna Cuba hoy. Para poner sus hombros y ayudar a la revolución y al mismo tiempo obtener experiencias que pueden llegar a ser más importantes que aquello que aprendan en las aulas." El 23 de noviembre introduce el primer "día de trabajo voluntario" en Cuba.

En julio de 1966, Che viaja en el mayor secreto a La Habana donde junto a Fidel prepara una nueva misión a Bolivia. A través de Moscú, Praga y Viena, Che viaja vía Brasil a Bolivia donde llega el 3 de noviembre.

En 1967 Che escribe: " Como había pensado la actitud de Monje (El subsecretario del partido comunista de Bolivia) fue evasiva y traicionera. Su partido ya está armando contra nosotros. No sé a dónde lo llevará eso, pero yo no me detendré, y quizá a la larga esto será una ventaja par nosotros, estoy de hecho casi seguro de eso. La gente más honesta y competente se quedará de nuestro lado, aunque tenga que pasar por una severa crisis de conciencia. Hasta ahora Guayara ha reaccionado bien. Veremos como el y su gente se alinea (...) La fase actual de la guerrilla comienza ahora, y probaremos a nuestras tropas. El tiempo dirá cuáles son las perspectivas de la revolución Boliviana. De todas las cosas que planeamos el reclutamiento de camaradas bolivianos es lo que mas lentamente se está dando. ."En marzo el análisis decía así: " Este mes no estuvo exento de incidentes, peor el total se ve así: fase de consolidación y purificación de la guerrilla, lento desarrollo con los pocos elementos que vinieron de Cuba – y no pelean mal- y elementos del grupo de Guayara quienes están bastante débiles en general. Ahora la fase comienza con acciones con un ataque exacto y espectacular. Debemos tomar lel camino mucho antes de lo que hubiera querido y con la carga de cuatro posibles chismosos. La situación no es buena pero una nueva etapa de pruebas comienza para la guerrilla y le hará bien si es que la superamos. La guerrilla consiste de 29 bolivianos, 16 cubanos y 3 peruanos.En los meses que siguieron Che y sus hombres tuvieron más y más problemas de comunicación con La Paz y Cuba por lo que finalmente tuvieron que operar totalmente asilados. Contactar a los granjeros se hizo mucho más difícil de lo que pensaron, sobre eso él escribió en mayo: " Los granjeros aun no se nos unen, aunque parece que lentamente han dejado de temernos y parecen admirarnos. Este es un proceso lento y que requerirá paciencia."En junio escribió: " Los granjeros aun están reacios a nosotros. Es un círculo vicioso para atraerlos debemos ejecutar más acciones en áreas pobladas, pero para eso necesitamos más hombres. (...) El ejército está ahora aquí haciendo un trabajo peligroso con los granjeros que no debemos dejar sin intervención. Si no hacemos algo todos los granjeros se convertirán entonces en espías del gobierno, por sus miedos o por las mentiras que ellos les dirán sobre nuestras intenciones."Mientras tanto los EEUU proveen de más armas y asesores al ejército Boliviano. La tierra es arrasada con más golpes del ejército y la fama del Che y sus hombres crece en la prensa boliviana e Internacional día a día: "En el campo político la palabra oficial es que estoy en Bolivia y no muerto en Cuba, lo que es bueno. Hasta dicen que el ejército tiene que pelear con una guerrilla perfectamente entrenada, dicen que entre nosotros hay incluso vietcong’s."En septiembre la guerrilla continúa aislada y sufre varias bajas en las emboscadas del ejército Boliviano. El 8 de octubre en La Higuera, el Che y dos camaradas caen en las manos del ejército. Los dos camaradas mueren. Un coronel Boliviano y un Cubano que trabajan para la CIA llegaron allí en helicóptero, el alto mando decide fusilar al "Che" y a sus camaradas Willy Cuba y Juan Pablo Chang de forma inmediata. Un soldado Boliviano hace el trabajo. Aunque la prensa internacional ofreció 125.000 dólares por el diario de Che en Bolivia, los revolucionarios bolivianos se aseguraron que este llegara a Cuba ese mismo año haciendo fallar el plan de la CIA para hacer propaganda anticomunista con copias adulteradas o falsas de las palabras del Che.El 1 de Julio de 1968 el diario es publicado en Cuba y repartido en forma gratuita. El texto causa un escándalo internacional por la forma que Bolivia y los EEUU tratan a los prisioneros de guerra. El ejemplo de Che inspira desde entonces a cientos de miles de jóvenes del mundo.El 28 de Junio de 1997 un grupo de expertos cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.El 12 de Julio de 1997 es recibido en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Los restos del Che descansarán temporalmente en la sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas así como en la Plaza de la Revolución José Martí y serán trasladados en el mes de Octubre a un mausoleo en la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara donde descansan actualmente.

martes, 2 de octubre de 2007

Una nueva subjetividad

Julio C. Enríquez C.

Al marxismo, como teoría de la construcción del socialismo y del hombre nuevo, lo han declarado muerto, una, otra y otra ves. Es común escuchar a partidarios de la globalización capitalista y entusiastas universitarios estudiosos del marketing y de unas ciencias sociales derechistas, hablar de su carácter estéril y “unidimensionalidad económica”. Con soberbia hablan de la superioridad de las ideas de Heidegger, de Nietzsche, de Schopenhauer, de Habermas y todos los teóricos posmodernos; de devolver el crédito a Kant y Heguel. Todo esto con un toque de relativismo filosófico y una pizca de descreimiento que hacen de ellos los más eficaces portadores de un pensamiento inconciente que legitima la dominación.

Se trata de la franja más conservadora de la pequeño burguesía. Los primeros, son casi siempre intelectuales resentidos, que vieron en la caída del muro la posibilidad de cambiarse de bando. Su trabajo es en las aulas y hablan sin pausa, de la caducidad de la imagen y la causa del Che, del horror y las secuelas del “socialismo estalinista” y del cubano para sus respectivas poblaciones. Pero en vista de que el sistema capitalista tampoco es la gran cosa, no queda más que inventarse una tercera vía, una especie de “refugio interiorista liberador y onanista” que nos ponga a salvo de los dos sistemas. Esta es una de las fuentes del vertiginoso escepticismo y pesimismo de la juventud, especialmente universitaria. Estos son los segundos.

Los últimos 18 años de ofensiva neoliberal dio sus frutos. La academia y la tecnocracia solo se expresa a través de su lenguaje. Todo lo público es obsoleto; el paradigma natural para el Estado y la sociedad es lo privado y todo lo que de ello dimana. El eficientismo, la máxima tasa de rentabilidad, el éxito económico, la competencia y competitividad, el individualismo y la capacidad de consumo como símbolo de estatus. Para el capitalismo y sus adláteres, lo económico pasó a ser la esfera de la realización total. Las masas fueron instruidas en “el placer de comprar”, la ignorancia y el quemeimportismo se instaló en el imaginario social.

La dimensión de la subjetividad, en la que se realiza la cultura y las artes, quedó relegada con desprecio como un espacio en el que moran los pusilánimes. Las ideas de altruismo, de desinterés o de simpatía por las luchas por la emancipación social fueron anatemizadas y sus portadores blancos del escarnio. El cinismo se entronizó. El trabajo en todos los campos de las artes, se tuvo que acomodar al paradigma de la “auto sostenibilidad”, esto es, poca o nula atención por parte del Estado.

Con el triunfo de la tendencia anti neoliberal en las elecciones para La Asamblea Constituyente, el fin de toda una era de subjetividad pro capitalista podría estar llegando a su fin en el Ecuador. No mediante una revolución del proletariado, sino de la clase media (la que Correa llama ciudadanía) Esta se haría dentro del sistema, por medio de una nueva legalidad, que supondrá la vigencia de una nueva Constitución. Y aquí lo más sorprendente.

La nueva subjetividad alejada del canon neoliberal no provendrá de los bien intencionados discursos del presidente Rafael Correa, si no de la redirección que tendrá el esquema de producción económica, que ya no estará signada por la explotación extrema del trabajador, si no por el respeto a sus derechos sindicales y remunerativos, la asociatividad y solidaridad entre los nuevos propietarios y productores y el fuerte incentivo económico estatal. El ser humano será el centro de la actividad económica, en convivencia con la naturaleza, sin destruirla. Así lo han afirmado los representantes del régimen. Un pequeño giro dentro del propio sistema capitalista, pero que tendría la virtud incluso de replantear el pensum en las facultades de economía. Las nociones de solidaridad económica volverán a reposicionarse.

A determinada forma social de producción corresponde un determinado conjunto de ideas o instituciones. Esta ha sido una tesis del marxismo para explicar la correspondencia dialéctica entre base económica y superestructura entre modos de producción.

Llama la atención que incluso este pequeño giro en el replanteamiento del esquema económico; de una nueva legalidad con una nueva Constitución dentro del capitalismo, será la causa de la emergencia de una nueva subjetividad. La forma en que producen los seres humanos es muy importante. El viejo Marx tal parece que tuvo siempre razón.

Octubre de 2007

¡ES EL TIEMPO DE AMÉRIKA!

Por Makarios Atawallpa Oviedo*

Hace 500 años Europa llegó a Amérika[1]
pero no la descubrió sino que la persiguió y la ocultó. Descubrir significa observar, analizar, discernir, investigar; todo lo contrario a lo que ocurrió hace 5 siglos, en que simplemente los invasores se limitaron a tomar posesión y control de los recursos naturales y humanos de las nuevas tierras.

Recién empieza el mundo a descubrir Amérika, es decir, a conocerlo, estudiarlo, entenderlo, valorarlo. Este interés se ha acentuado especialmente en estos últimos años, en la que científicos e intelectuales de occidente están preocupados por las ciencias y culturas de las sociedades ancestrales amerikanas.

Incluso las corrientes espirituales del mundo entero han reconocido que el "punto de encaje" de la energía del mundo,-para hablar con palabras de Castaneda-, se encuentra actualmente en Amérika y muy particularmente en las tierras de los andes ecuatoriales. Los lamas tibetanos han venido al Ecuador para hacer la entrega formal y simbólica de este “poder cósmico” que estaba en “su territorio”, entendiendo que éste es el tiempo de Amérika y que hoy le toca guiar al mundo para ayudar a construir una nueva humanidad.

Para Amérika, éste es el tiempo del cumplimiento de todas las profecías, tal como lo pronosticaron todos los pueblos que sucedería hace 500 años. Los sabios ancianos de Amérika "vieron" en sus ceremonias del período de receso que vivirían los pueblos amerikanos, como parte del proceso necesario que pasarían las culturas amerikanas para que su conocimiento y sabiduría trascendiera en el tiempo-espacio a una forma universal, y no sucumbiese como otras grandes culturas que tuvieron su apogeo, decadencia y desaparición. Ese nuevo tiempo ha llegado y Amérika se prepara para compartir su visión sagrada de la vida, con todos los hermanos de la tierra.

Amérika está viviendo un nuevo renacer, como parte de su proceso de transformación cíclica que lo viene generando desde hace miles de años. Amérika sigue desarrollándose en espiral como Amaru, la serpiente símbolo de la sabiduría: algo avanza algo regresa, algo continúa algo se detiene... Por eso, con más precisión deberíamos denominar a estas tierras como Amaruka; Amaru = Sabiduría, Ka = Tierra. O Amerikua como la llamaban los Aztekas y que significa La Tierra de los 4 vientos.

Los españoles que quisieron europeizarlo todo, castellanizaron las palabras Amaruka y Amerikua, y surgió América. Además inventaron que este nombre era de origen europeo, en homenaje de un tal Américo Vespucci, quien dicen, realizó el primer mapa de este continente. Sin embargo, en el primer mapa que reposa en la Universidad de Texas el que firma es Alberic Vespucci; por otro lado, en Europa no se tienen referencias de que haya existido este nombre hasta antes de su llegada a estas tierras. Al parecer fue un invento para justificar el origen europeo del nombre y quitarle su matriz nativa, en su afán eurocéntrico de imposición cultural.

Dentro de esta perspectiva, se habla de Amérika como el nuevo continente cuando de las últimas investigaciones realizadas se desprendería que es mucho más viejo de lo que se piensa. Lugares como Tiawanaku o Teotiwakán hablan de civilizaciones más antiguas que las que oficialmente se cuentan en la historia académica. Especialmente Tiawanaku, que tendría no menos de 10.000 años de antiguedad, lo que la ubicaría como la civilización más antigua que se conozca, mayor a la egipcia considerada la "cuna de la cultura universal". De esta misma región proviene el aymará, el lenguaje más parecido al que utilizan las modernas computadoras. Un ingeniero informático boliviano ha inventado un programa de computación por el cual todos los idiomas del mundo se pueden traducir al aymará y de éste a cualquier otro idioma; esto es posible, por cuanto el aymará, utiliza el sistema binario que es el sistema de escritura más preciso que se conozca.

Y no solo que Amérika sería un continente antiquísimo, sino que el hombre amerikano sería originario de estas mismas latitudes, contrariamente a la versión difundida de que es procedente del Asia. La pregunta que nos hacemos, es: si existen plantas, animales, minerales propios de estas tierras ¿ por qué entre todos los seres que habitaban en este continente no iba a existir un ser humano de características particulares al de otros continentes? Lo que no significa desconocer la posibilidad de que hayan existido flujos migratorios del Asia, Oceanía e incluso de la propia Europa y viceversa. Los científicos solo se han limitado a estudiar a los esquimales (Norte de Amérika) que tienen origen asiático, para tejer la teoría de que debieron seguir bajando y regándose por todo el continente.

Incluso de investigaciones recientes, se han encontrado características fonéticas similares entre el idioma kechwa y el sánscrito, el latín y el griego. Y en el caso de los Mayas con los sumerios y los fenicios. ¿Quién emigró primero? difícil de saberlo. Pero si se confirmare que en Amérika hubo civilizaciones más antiguas podría ser que partieron de aquí, al menos se despeja otra creencia de que recién hace 500 años Colón “descubrió América”, cuando los pueblos antiguos ya sabían de sus existencia muchos siglos antes. De esto hay cantidad de elementos arqueológicos que hablan de su contacto y comunicación.

A medida que se va descubriendo Amérika, se van replanteando muchas teorías, especialmente aquellas de que eran pueblos atrasados, primitivos, salvajes, herejes, hechiceros, sodomitas y brujos... Inclusive se puede observar que en muchas ciencias Amérika ya había descubierto una serie de conocimientos, que Europa los encontraría muchísimo más tarde. Así por ejemplo, hace un poco más de 300 años quisieron quemar a Galileo por atreverse a decir que el sol era el centro del universo. Hoy se sabe que los astrónomos quitus y amerikanos, algunos siglos atrás ya lo habían determinado; que la Tierra era un planeta redondo y no un “inmenso disco plano sostenido por una tortuga”; simplemente observaron durante siglos la sombra que proyectaba la tierra en la luna cuando se producía el eclipse de sol. Los astrónomos Kitu Karas (de los cuales somos descendientes) ya habían determinado con precisión donde era la mitad del mundo y que lugares se encuentran en la línea ecuatorial. De modo que los Geodésicos franceses que llegaron al Ecuador hace 300 años a realizar las mediciones del cuadrante terrestre, no hicieron más que verificar, que las apreciaciones astronómicas de nuestras culturas ecuatoriales eran correctas.

* Estudioso y difusor de las culturas y la cosmovisión andina, coordinador del centro Yuyarina
yuyarina@ yahoo.es

[1] Amérika con k por un sentido místico y para diferenciarla de América con C de los estadounidenses, que desde el siglo pasado se apropiaron del nombre América. Hoy el mundo entero cree que los americanos son solamente los EEUU, y a los demás nos denominan latinoamericanos, que es un nombre con una gran carga geocéntrica.

sábado, 15 de septiembre de 2007

De la OBSESIÓN por ESCUPIR al CIELO

Manuel Espinosa Apolo
Historiador Cultural

Revista Capital - Quito/septiembre 2007


Denostar del hecho y la experiencia de ser ecuatoriano, desde la misma condición de ecuatoriano, más que un ejercicio de mal gusto es evidencia manifiesta de facilismo reflexivo, resentimiento, pero sobre todo, de poco aprecio y amor propio, y por tanto, de baja autoestima. Esta patología parece haber afectado a muchos de nuestros intelectuales, pues algunos de ellos coinciden en considerar que ser ecuatoriano constituye en sí mismo una deficiencia o un defecto.

Basta citar un ejemplo. Dentro de un círculo de izquierda, escuché en una ocasión, a ciertos compañeros endilgarle a un amigo que su problema era ser “muy ecuatoriano”, a lo que a mi amigo contestó con sorprendente lucidez: “el problema fuera no serlo”.

En el libro “Los Mestizos Ecuatorianos y las señas de identidad Cultural” que publiqué en 1995 proporcioné algunas pistas que nos permiten comprender por qué los ecuatorianos nos queremos tan poco. La principal de ellas tiene que ver con la negación y ocultamiento de nuestro pasado indígena más reciente (no arqueológico) del cual procedemos la mayoría de los autocalificados mestizos. Aquella negación y ocultamiento se llevó a cabo como condición previa para alcanzar mejores condiciones de vida en el marco de una sociedad racista y discriminativa que generó una rígida estratificación de castas en tiempos coloniales y que ha sobrevivido de alguna forma hasta nuestros días. Dicho en otras palabras, los mestizos tuvimos que presentarnos como no indios, convencer y convencernos de ser occidentales. Así nos vimos forzados a despreciar e incluso aborrecer lo que teníamos de indígenas. Esta es la raíz del poco aprecio que nos profesamos como individuos y colectividad.

La empresa del autodescrédito se remonta a dicha problemática. Empresa que se ha reactivado en los últimos años dando lugar a toda una corriente de pensamiento, dentro de la cual algunos escritores valiosos del país compiten por encontrar más y nuevos antivalores en base a los cuales identificar negativamente a los ecuatorianos. Basta recordar libros como: “Ecuador, señas particulares” (1997) de Jorge Enrique Adoum; “Longos” (1998) de un colectivo de jóvenes autores; “Ecuador, identidad o esquizofrenia” (1998) de Miguel Donoso Pareja. Escritos que no constituyen más que espléndidos escupitajos lanzados al cielo.

Sin pensar mayormente en las consecuencias políticas que podían acarrear tales divagaciones, aquellos escritores sugirieron para regocijo de los poderosos extranjerizados y extranjerizantes -que en otras ocasiones y contextos son llamados “dueños del país”- que el problema del Ecuador constituyen únicamente los ecuatorianos. De esta forma, no imaginaron aquellos intelectuales que estaban preparando el terreno, para que alguien más astuto y socarrón, sacase el máximo provecho a tan mala conciencia.

Y esto es lo que precisamente ha sucedido con la publicación del libro “Las costumbres de los ecuatorianos” de Oswaldo Hurtado. Con este trabajo, la autodenigración a nombre de autocrítica, ha llegado a su máximo expresión.

Esforzándose por sonar pedagógico, su autor hábilmente culpabiliza a las víctimas, y hace de las consecuencias causas. Ahora resulta que el atraso, las inequidades e injusticias económicas, sociales y políticas, no son consecuencia de la colonización, la dependencia (como lo explicaba en su libro anterior “La dominación política en el Ecuador”) o de las fracasadas políticas de ajuste neoliberal, sino de las “costumbres de los ecuatorianos”.

No es forzado pensar entonces que estamos frente a otro fruto del resentimiento, probablemente una especie de desquite por la reciente falta de apoyo de los electores. Además resulta un patético y desesperado esfuerzo por justificar la incapacidad e ineficacia de los gobernantes de la vieja y nueva derecha, filas de las que forma parte el mismo Hurtado, ejemplo acabado del mismo, del sometimiento de un presidente a las oligarquías de siempre.

El “gran descubrimiento” que nos entrega aquel autor, quien pretende inaugurar en el país la corriente de reflexión en torno a cultura y desarrollo, se basa nada más ni nada menos que en los prejuicios, estigmas y etiquetas otorgados a los ecuatorianos por un grupo de viajeros europeos y norteamericanos del s. XIX e inicios del s. XX.

Prejuicios que se explican solamente por el eurocentrismo feroz que portaban. Visión que los volvió incapaces de comprender realidades culturalmente distintas a las europeas. Pues, para la mayoría de aquellos ilustres visitantes, los nativos que no se comportaban como empresarios capitalistas debían ser inferiores, razón por la cual procedieron a descalificarlos.

Así, resulta que, sus juicios más que evidencias de nuestra realidad, son testimonios claros de su propia estrechez ideológica y el etnocentrismo recalcitrante que los obnubiló.

De esta manera, Hurtado, con su nuevo libro, contribuye notablemente a la falsificación científica, haciendo pasar como hechos culturales los antivalores, y por verdades irrefutables lo que apenas son prejuicios.

¿Estamos asistiendo, acaso a la construcción de un arquetipo negativo sobre los ecuatorianos, de la misma manera como hizo cierta élite modernizante agraria de inicios del s. XX, con respecto al indio, presentándolo como un ser arcaico y envilecido, y por tanto un obstáculo para el desarrollo y el progreso? En esas circunstancias, -hay que recordar- no faltaron voces que sugirieron como única solución posible la limpieza racial, a través de la importancia de colonos blancos europeos.

¿Estamos los ecuatorianos siendo inducidos a pensar que el único gobernante que nos conviene es aquel líder que no parece ser ecuatoriano, por su apariencia o por sus apellidos; quizá alguien con facha de profesor gringo antes de la revolución hippie al estilo de H. Mata, o mejor aún, alguien como Nebot, que sin ningún empacho, desprecia y se burla del pasado de la humanidad y de nuestra propia historia, cuando pretende ridiculizar el Tawantinsuyo o a la Revolución Rusa, mientras vacaciona en Disneyword?

En fin, el libro de Hurtado, no es más que otra prueba palpable de la ignorancia de las oligarquías y sus corifeos acerca de nuestra realidad cultural, y el desprecio profundo que siempre han sentido por nuestro pueblo y su trayectoria histórica.

lunes, 21 de mayo de 2007

La verdadera izquierda de Hollywood

Slavoj Zizek
Diario Perfil / 21-05-2007

El filósofo esloveno analiza las implicaciones morales e ideológicas de la película " 300", que narra la historia de los trescientos espartanos que se sacrificaron para impedir la invasión del ejército persa. Contrariamente a las interpretaciones que el film suscitó, Zizek cree ver que la trama pone a los espartanos –con su disciplina y espíritu de sacrificio– más cerca de los ejércitos de resistencia árabes que del espíritu chauvinista estadounidense.

La película 300 de Zack Snyder, la saga de los trescientos soldados espartanos que se sacrificaron en las Termópilas para impedir la invasión del ejército persa de Jerjes, fue atacada como el peor tipo de militarismo patriótico, en una obvia alusión a las tensiones recientes con Irán y los sucesos en Irak. ¿Pero en realidad son tan claras las cosas? Más bien, habría que defender la película a toda costa contra esas acusaciones.

Hay dos puntos que debemos considerar; el primero tiene que ver con la historia misma. Se trata de la historia de un país pequeño y pobre (Grecia) que ha sido invadido por el ejército de un Estado mucho más grande, y más desarrollado en esa época, que además cuenta con una tecnología militar de avanzada. ¿No son acaso los elefantes persas, los gigantes y las enormes flechas de fuego la antigua versión de las armas de alta tecnología? Cuando el último grupo de sobrevivientes espartanos y su rey Leónidas mueren bajo los cientos de flechas, ¿no son de alguna manera bombardeados a muerte por tecnosoldados que manejan armas sofisticadas a distancia, al igual que los soldados estadounidenses que oprimen botones de cohetes desde lejos, en barcos de guerra bien protegidos en el golfo Pérsico?

Además, las palabras de Jerjes cuando pretende convencer a Leónidas de que acepte la dominación persa no parecen de ningún modo el discurso de un fanático musulmán fundamentalista; trata de someter a Leónidas a través de la seducción, pues le promete la paz y los placeres sensuales si se une al imperio global persa. Lo único que le pide es el gesto formal de arrodillarse ante él, de reconocer la supremacía persa. Si los espartanos hacen esto, se les otorgará autoridad suprema sobre toda Grecia. ¿El presidente Reagan no le exigió lo mismo al gobierno sandinista de Nicaragua? Sólo tenían que decirle "Hola, Tío" a los Estados Unidos…

¿Y no muestran la corte de Jerjes como una especie de paraíso multicultural abierto a diferentes estilos de vida? Todos participan en orgías, diferentes razas, lesbianas, gays, tullidos, inválidos, etcétera. Entonces, ¿los espartanos, con su disciplina y espíritu de sacrificio, no están mucho más cerca de los talibanes que defienden Afganistán contra la ocupación estadounidense (o, de hecho, de la unidad de elite de la Guardia Revolucionaria Iraní, dispuesta a sacrificarse en caso de una invasión estadounidense)?

El arma principal de los griegos contra la avasalladora superioridad militar es la disciplina y el espíritu de sacrificio… Y para citar a Alain Badiou: "Necesitamos una disciplina popular. Diría incluso… que 'aquellos que nada tienen sólo tienen su disciplina'. Los pobres, los que no cuentan con medios financieros ni militares, los que carecen de poder, lo único que tienen es su disciplina, la capacidad de actuar en conjunto. Esa disciplina ya es una forma de organización".

En esta época de permisividad hedonista como ideología imperante, ha llegado el momento de que la izquierda se (re)apropie de la disciplina y del espíritu de sacrificio: en estos valores no hay nada intrínsecamente " fascista".

Pero esa identidad fundamentalista de los espartanos es aún más ambigua. Una declaración programática hacia el final de la película que define la agenda griega como " contra el dominio de la mística y de la tiranía, hacia el brillante futuro", detallada más adelante como el imperio de la libertad y la razón, parece un programa elemental de la Ilustración, ¡incluso con un sesgo comunista!

Recordemos, también, que al comienzo de la película Leónidas rechaza de pleno el mensaje de los " oráculos" corruptos, según los cuales los dioses prohíben la expedición militar para detener a los persas. Como nos enteramos después, los persas habían sobornado, en efecto, a los "oráculos" que, al parecer, recibían mensajes divinos a través de un trance extático, al igual que el "oráculo" tibetano que, en 1959, le transmitió al Dalai Lama el mensaje de que debía salir del Tíbet, y que –como sabemos hoy– ¡figuraba en la nómina de la CIA!

¿Y cómo entender el aparente absurdo de la noción de dignidad, libertad y razón, basada en la disciplina militar extrema, que incluía la práctica de eliminar a los niños débiles? Ese "absurdo" no es otra cosa que el precio de la libertad: la libertad no es gratuita, como aparece en la película. Se reconquista a través de una lucha ardua en la que es necesario estar dispuesto a arriesgarlo todo. La despiadada disciplina militar espartana no es simplemente lo contrario de la " democracia liberal" ateniense; es su condición inherente y constituye sus cimientos: el sujeto libre de la razón sólo puede emerger a través de una cruel autodisciplina. La auténtica libertad no es la libertad de elegir que se ejerce a prudente distancia, como optar por una torta de frutillas o por una torta de chocolate; la verdadera libertad es inseparable de la necesidad.

Hacemos una auténtica elección libre en el momento en que la elección pone en juego nuestra propia existencia… y la llevamos a cabo porque, sencillamente, " no podemos hacer otra cosa".

Cuando nuestro país se halla bajo ocupación extranjera y nos convoca el líder de la resistencia para que nos unamos a la lucha contra los invasores, la razón que nos da no es " eres libre de elegir", sino "¿no te das cuenta de que esto es lo único que puedes hacer si quieres conservar tu dignidad?". No sorprende, pues, que todos los radicales igualitarios y precursores de la modernidad, desde Rousseau hasta los jacobinos, admiraran a Esparta e imaginaran la República Francesa como una nueva Esparta: hay un núcleo emancipatorio en el espíritu espartano de disciplina militar que se mantiene y perdura, aun cuando le restemos toda la parafernalia histórica del régimen de clases, la explotación brutal de los esclavos sometidos al terror, etcétera.

Mucho más importante es, quizás, el aspecto formal de la película: se filmó en su totalidad en un depósito de Montreal; el paisaje y varios de los personajes y objetos fueron construidos digitalmente. El carácter artificial del fondo parece contagiar a los actores "reales", que a menudo parecen personajes de historieta (la película está basada en la novela gráfica 300 de Frank Miller).

Además, la naturaleza artificial (digital) del ambiente genera una atmósfera claustrofóbica, como si la historia no sucediera en la realidad "real", con horizontes infinitos e ilimitados, sino en un " mundo cerrado", una especie de mundo en relieve de un espacio cerrado. Desde el punto de vista estético, la película es superior a La guerra de las galaxias y la serie de El señor de los anillos : a pesar de que también en esas series varios objetos y personas fueron creados digitalmente, la impresión que causan es, no obstante, la de actores digitales (y reales) y objetos (elefantes, Yoda, Urks, palacios, etcétera.) ubicados en un mundo "real"; en 300, por el contrario, todos los protagonistas son actores "reales" ubicados en un fondo artificial; la combinación produce el efecto de un mundo "cerrado" mucho más siniestro, una mezcla "cyborg" de personas reales integradas en un mundo artificial. Pero sólo en 300 la combinación de actores "reales", objetos y fondo digital llega a crear un espacio estético autónomo y nuevo de verdad.

La práctica de combinar artes diferentes, de incluir en un arte la referencia a otro, tiene una larga tradición, en especial con respecto al cine; por ejemplo, en muchos de los cuadros de Hopper, cuyo tema es el de una mujer detrás de una ventana abierta que mira hacia afuera, es clara la mediación de la experiencia del cine (muestra un plano sin su contraplano). Lo que hace notable a 300 es que, en esta película (y no por primera vez, por supuesto, pero de un modo mucho más interesante desde el punto de vista artístico, que, digamos, el Dick Tracy de Warren Beatty), un arte técnicamente más desarrollado (cine digitalizado) remite a uno menos desarrollado (la historieta o cómic). El efecto logrado es el de la "verdadera realidad" que pierde su inocencia y aparece como parte de un universo artificial cerrado, es decir, la figuración perfecta de nuestra problemática socioideológica. Los críticos que sostienen el fracaso de la "síntesis" de las dos artes en 300 están, pues, equivocados, y precisamente porque tienen razón: por supuesto que falla la "síntesis", por supuesto que el universo que vemos en la pantalla está atravesado por un profundo antagonismo y una gran inconsistencia, pero ese mismo antagonismo es el signo de la verdad.

*Traducción del inglés: Luz Freire

miércoles, 16 de mayo de 2007

CONSTRUCCIONES

Siendo él uno de los gnósticos que asumía su pensamiento como herramienta para desarmar la realidad, no pudo evitar lo que se veía llegar con evidencia irremediable: la rebelión de un grupo de ideas que, arriesgando su condición íntima y pusilánime, lograron fugarse a través de un espacio abierto y descuidado por una duda. La irresponsable duda, había desvanecido el tiempo con una margarita ya sin pétalos a su alrededor. Cuando su obligación era estar vigilante, para evitar cualquier arremetida furtiva de la verdad.

Jhon Herrera

miércoles, 9 de mayo de 2007

Texto de Antonio Machado, en el 1ero. de mayo de 1937

Salvador López Arnal
01-05-2007

Fue hace setenta años. Casi un año después del levantamiento militar contra la República española, Machado seguía creyendo que un cristianismo laico, sin Dios por supuesto, era el futuro para un mundo en paz. El amor fraternal propuesto por el cristianismo era totalmente incompatible con los ideales fascistas de aniquilación de etnias, pueblos y personas. El Juan de Mairena póstumo ya había revisado el viejo y practicado dicho romano, Si vis pacem para bellum, por un “si quieres la paz, prepárate para vivir en un mundo en paz”. Estaba en línea Machado con el viejo Marx, quien había comentado a su hija Laura la que consideraba principal virtud del cristianismo: “Nos ha enseñado el amor a los niños”. De hecho, para el autor de Proverbios y cantares el marxismo era la praxis política que más aproximaba a las enseñanzas de Jesús. Quizás por ello, el 1º de Mayo de 1937, en el congreso, celebrado en Valencia, de las Juventudes Socialistas Unificadas, pronunció Antonio Machado un discurso en el que al mismo tiempo que exponía sus diferencias con alguna tesis del marxismo, con el peso otorgado a los asuntos económicos en la marcha de la historia humana, señalaba su defensa del socialismo como esperanza para la Humanidad. Estas fueron sus palabras1:

Desde un punto de vista teórico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jamás. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado romántico, por el influjo, acaso de una educación demasiado idealista, me falta simpatía por la ideal central del marxismo, me resisto a creer que el factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera caridad, que el Socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que es ésa la gran experiencia humana de nuestros días, a la que todos de algún modo debemos contribuir.

Otro grande, Albert Einstein, doce años después, finalizada la segunda guerra mundial y poco años antes de su fallecimiento, se manifestaba también en términos similares a favor del socialismo, no reducido a simple planificación económica, como forma de convivencia de la humanidad2.

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1 Extraído de: Ian Gibson, Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado. Madrid, Aguilar 2006, p. 573.
2 Véase Francisco Fernández Buey Albert Einstein. Ciencia y consciencia. Barcelona, Retratos del Viejo Too 200, pp. 259-268.

"Caminantes del Arcoiris"

(A propósito del nuevo libro de Atawallpa Oviedo)

Por Diego Velasco Andrade*

La tierra sagrada que hoy llamamos Ecuador, tierra del paralelo ecuatorial, de Qui-to o tierra del centro o mejor del “Aqua d’or”: fértil territorio de las aguas áuricas, ha constituido desde tiempos ancestrales no solo lugar de encuentro para los pueblos y culturas andinas, amazónicas y del Pacífico, sino también para los pueblos de la misma Amaru-ka o “tierra de la serpiente sagrada”, aquel mágico continente que con su configuración física y sus cadenas volcánicas, representa el reptar simbólico de la serpiente Amaru y que hoy más que nunca, nos anuncia el retorno espiral del tiempo-espacio de volteo, el punto de inflexión de este nuevo espacio/tiempo Pacha.

Sí, porque el mítico “Reyno de Quito», en el necesario construir de identidades de Juan de Velasco en el siglo XVIII; de las “Tierras del Qui” para los visionarios esposos Costales a fines del siglo XX, o del “Reino de los colibríes”, en la bella acepción del poeta andino ecuatorial Carrera Andrade, siempre fue, ha sido es y será el asiento de una milenaria civilización, que hoy apenas comienza a ser develada…Y es en este nuevo tiempo, en este despertar, en este gozoso alumbramiento de una verdadera “nueva era”, donde ubicamos el sentido y valor de la última obra de Atawallpa Oviedo, nuestro hermano y amigo de búsquedas y de senderos en esta Pacha “tierra sagrada” ecuatorial.

Si todo camino es una iniciación y si todo caminante es de por sí un buscador, si todo buscador es ya de suyo un “iniciado” y un “iniciador” de miles y miles de hombres y mujeres que “hemos vuelto” como quisiera el gran Atawallpa, aquel saber lo vamos descubriendo transitando los caminos del “yachay ñan” y del “wak’ay ñan”, como el autor denomina a aquellos senderos físicos y simbólicos, que de algún modo deberían también ser los nuestros. En otras palabras, siendo Caminantes del arco iris e internándonos en aquellos cromáticos senderos será como podremos encontrar el recto alineamiento hacia una sabiduría del equilibrio; de aquel saber ecuatorial que estuvo escondido y que hoy está volviendo a emerger en nuestra mente y en nuestro corazón y también porqué no, en nuestro territorio y que estamos seguros va a devenir la simiente y matriz de nuestras futuras identidades.

Y no es por azar que nuestro autor lleva altivo y con honor el nombre del sabio gobernante y guerrero del Chinchay Suyu, aquel que se vio precisado a ocultar a los ojos del invasor el conocimiento y reflejo sagrado de la constelación de Chincha, aquella marka de equilibrio entre el hemisferio norte y sur; el mismo yachay solar que debió ocultar los secretos de la más grande y sabia unidad territorial, política y cultural precolombina: los secretos del gran TAWA-INTI-SUYU, de aquel ordenamiento de las cuatros direcciones cósmicas de Amaruka, antes de ser sacrificado en las “santas hogueras” del bárbaro inquisidor.

De este manera, en su libro Atawallpa Oviedo comienza a tejer y deshilar antiguos y nuevos relatos, mitos e imaginarios de las ancestrales Tierras del Qui, y persevera en el descubrimiento de su sendero real-imaginario: en el camino del yachay ñan ecuatoriano, aquel camino de dualidad y complemento al kapak ñan peruano-boliviano, cuya búsqueda constituye también la constatación de la mixtura y el palimpsesto que actualmente somos; el resultado de aquel feroz encuentro entre los hijos del sol recto con aquellos de la barbarie hispánico occidental de la época; encuentro después del cual -queramos o no aceptarlo- quedaron definitivamente impresas en nuestros genes y en nuestra sangre nuestras identidades andina, amazónica y pacífico ecuatoriales, las mismas que en una sabia y paciente espera renacieron y fructificaron desde las cenizas de nuestros abuelos, para luego retornar con la fiereza y la rudeza del huracán.

En cuanto a lo formal, nos atrevemos a decir que la obra que presentamos, constituye un gran collage, un trans-género literario, un intertexto de ficción, arqueología, historia, antropología, simbólica, poética y relato, a la vez que el pre-texto de un nuevo mito legendario por desentrañar; en suma, constituye un texto de impostergable toma de conciencia de nuestras múltiples identidades, donde el autor nos sitúa desnudos a elegir un sendero, aquel recto camino solar de sabiduría de nuestros ancestros primordiales Kitus- Shyri-Caras.

Y como su maestro imaginario Yokirami le aprende, nosotros somos caminantes del arco iris, de los siete colores de la wipala, de las siete notas del viento, de los siete puntos energéticos, de los siete grados del resplandor, de las siete dimensiones del espacio tridimensional, en suma de la “unidiversidad” todos aquellos elementos que solo se estudian en las “aulas solares” (no en las escolares) y nunca en la “uni-versidad”, pues hasta ahora el “el ser racional y cientificista” inventado y heredado del mundo greco-latino, ha estado orientado por la paranoica búsqueda del UNO no diverso, del uno absoluto y autoritario, en suma del uni-verso y nunca del “multiverso”; de aquel UNO feroz que rige en las tres belicosas religiones monoteístas del mundo actual: el islamismo, el judaísmo y un tergiversado cristianismo que hoy se ven enfrentados en una lucha capitalista, global y maniquea por la pretendida conquista del planeta, en una lucha mesiánica entre los supuestos “eje del bien” y “eje del mal”, que felizmente no nos competen y peor aún deberían pre-ocuparnos.

Por el contrario, el “unidiverso” andino ecuatorial como quisiera el autor, constituye entonces el cielo y el territorio “del otro” de la diversidad y de la variedad, del holon y de lo holístico, de aquella eufemística “alteridad” inventada por euro-occidente para sanar su culpable pecado capital, su brutal genocidio, su irrespeto por las culturas diferentes y a las que creyeron “civilizadamente” aniquilar, pero que hoy siguen encontrando su cuerpo y su cabeza, luego de haber sido descuartizadas como el shyri Daquilema o el inca Tupac Amaru, pero que perseveran siempre en la búsqueda de su íntegra totalidad. Aquella misma totalidad que ahora nos convoca para cargarnos con la fuerza femenina de la tierra, del agua y de la luna de nuestra Patria, no aquellos “patria” de los patricios grecolatinos, sino de la tierra sagrada horizontal que al fundirse con la fuerza vertical masculina y solar del puma y del jaguar en un abrazo de dualidad y reciprocidad, alcanzarán el Ayni tal como lo advierte el autor, retomando las sabias lecciones del arquitecto y amauta peruano Carlos Milla Villena.

En adelante, será el cóndor quien guíe nuestros pasos y domine nuestro cielo con su visionario volar; será el puma quien asuma otra vez con sus pisadas la reconstitución de los páramos y bosques andinos depredados para pastorear la gula carnívora del conquistador; será la serpiente cíclica que se escurre en lo celeste y en el agua de las cochas y los lagos de nuestra venerada Allpa Mama y, será en éstas y en otras páginas pioneras de una nueva simbólica que deberemos internarnos con nuestra propia creatividad para contradecir la “Historia” inventada por los pensadores de la “modernidad” y “el progreso”, por las enseñanzas de la historiografía occidental y las mismas y repetitivas ideologías euro centristas de una “novísima” post- modernidad quienes nunca supieron comprender lo que significaba una “cosmovisión”, es decir una visión cósmica del ser y del estar y del bienestar: aquella de nuestros ancestros, interesada en hacer tangible el mundo del cielo en el mundo natural y de los seres humanos; tal la meta inacabada de nuestros ancestros y en la cual persevera y pulsa sus flechas y pucunas el autor.

“Hoy la mayoría de personas no pueden mirar al sol y por eso no pueden ver lo sagrado” -dice el enigmático y misterioso Yokirami maestro y alter ego del autor-, y asentimos con humildad que igualmente hoy, casi nadie sabe situarse en su espacio/tiempo ni advertir el camino del sol durante los solsticios y equinoccios y por lo tanto casi nadie sabe hoy pararse en su propio centro. Así, la obra de Atawallpa Oviedo OMA, aporta también a develar nuestros mundos internos que están todavía por suerte ocultos a la faz de los inquisidores de ayer y de hoy, pero que si no les prestamos atención, permanecerán dormidos en nuestros genes y no se activarán en nuestra memoria, desintegrándose como el polen del ñachag hacia los cuatro vientos.

En una época en la que todavía el mal entendido shamanismo, aquel negocio comercial y floreciente de los embaucadores y negociantes de nuestras culturas, rinde sus últimas batallas ante el asombro de sus crédulos, incautos y encubridores, el verdadero camino del yachay andino ecuatorial asume su recta dirección, un alineamiento en el territorio y en el cielo, buscando el centro de nuevas y luminosas identidades; buscando el shungo corazón de la Pacha, así pues el camino del yachay o Yachay ñan constituye el motivo central de la búsqueda real y simbólica de este libro. Ahora estamos claros que si la experiencia de habitar el centro del mundo debió constituir para nuestros ancestros una experiencia primordial y sagrada, el conocimiento y valoración de las claves de nuestra habitación en el chakra corazón del mundo, aquello nos permitirá gradualmente la reconstitución de las identidades ecuatoriales primordiales y es en esa búsqueda que descubriremos el vector de nuestra organización social, política y territorial futura, es decir el estatuto ontológico de las culturas y pueblos del Ecuador del siglo XXI.

Es en medio de la fluidez amorfa de un planeta global en caos, es en estas tierras que constituyen el punto de encuentro entre las energías “del mundo celeste” y del “mundo terrestre”, es en este Ecuador nuestro, tangible y actual que podremos construir un nuevo mundo de acogida para los nuevos hombres rojos, amarillos, blancos y negros del planeta que deseen venir a crecer en pacífica, diversa y fructífera convivencia y, es precisamente en la búsqueda de este sendero que Atawallpa Oviedo nos invita a seguir caminando, siempre buscando en nuestro sol ecuatorial la “unidiversidad”, la dualidad y la complementariedad de nuevos y deslumbrantes arco iris.


Ki-To, Tierra del centro, abril 2007

* Arquitecto y escritor.
Profesor de la Facultad de Comunicación Social del Ecuador.
Coordinador del colectivo Gaia Tierra Inteligente

CONSTRUCCIONES

Sentada en el rincón,
tinieblas cubren

Una hoja en blanco
recoge voces en el viento,
titilan las palabras
y trato de alcanzarlas.

Mi pensamiento,
en brazos de la jornada
libera truenos, relámpagos, tempestades;

Aquí estoy
desafiando mares.

Como barca de recio timón
alas muy grandes son mis quimeras
metáforas rojas en vasos de vino.

Martha Ron Pareja
Miembro de Ultimátum

DESDE LAS TIERRAS DEL KI

Cuentan que hace miles de años, después del diluvio universal
que relatan los libros sagrados, una semilla de maíz pudo salvarse en la cima del Kápak Urku, -nombrado por los españoles: el Altar-, para germinar con el soplo divino y florecer en el triángúlo energético formado por la mamá Tungurahua, el Taita Chimborazo y el Jatun Altar.

Entonces, el primer hombre rojo hecho de maíz y, la primera mujer hecha de quinua, empezaron a crecer y multiplicarse con los ciclos de la tierra, el aire, el fuego y el agua. La mujer sería lunar y sujeta a los vaivenes del lechoso satélite; el hombre en cambio solar, cargado de la fuerza del fuego, más siempre vulnerable al agua... Los dos cíclicos y complementarios, como la noche y el día, siempre naciendo con el amanecer y muriendo en el poniente, para renacer otra vez de sus cenizas, con el alba.

Algo similar sucedería en otras épocas y latitudes, -y en otros diluvios-, en la China con el hombre amarillo y el sagrado cereal arroz y en Egipto con el hombre negro y la alimenticia cebada, o en Europa con el hombre blanco y el dorado trigo.

Desde entonces, en las tierras primigenias de KITO: ancestral país de los kindes o Tierra de la mitad, los hombres de maíz y las mujeres de quinua, se dedicaron a inventar nuevos alimentos para el bienestar de sus hijos. El fréjol lo desarrollaron los hombres del sur de los andes ecuatoriales, los abuelos de los paltas, bracamoros y zarzas; la quinua y el amaranto los andinos centrales, tíos abuelos de panzaleos y puruwayes, cuyos abuelos llegaron desde las lejanas costas de Caraquis, hasta la tierra de los míticos cóndores de nieve o Condorazos. La papa o batata la inventaron los cañaris hijos de la guacamaya y la serpiente, pero la aclimataron los pastos y killasingas, en la región más extrema del Chinchay Suyo, territorio sagrado de Chincha: constelación del mono. Y, siguiendo después las direcciones de la Tawa, se dispersaron a los cuatro vientos.

Por su parte, los Caranquis, aportaron con casi 200 variedades de maíz y deberían tener la patente de las palomitas de maíz o cereales voladores que comemos mientras vemos el Código Da Vinci en los Cines Marks y en el austro, los Cañaris aportaron a la humanidad con el mote, que se transformó en mote pillo, - claro está-, gracias al huevo de gallo y gallina que trajeron desde la Patria Madre nuestros padres putativos…

Por eso, al explorar nuestras identidades, mucho más que buscar en las “Señas particulares” que algún gurú despistado, pretende hallar en el fenómeno de “la hora ecuatoriana”, o en la planta del pie que nos hace plantillas, o buscar en el Museo Imposible de Latacunga, el fósforo con el que chamuscaron al pan quemado, deberíamos empezar por valorar nuestras identidades, desde lo que comemos hoy y desde hace siglos: el maíz, la papa, la quinua, el fréjol, el chocho, las habas, la mashua, el amaranto, el melloco...

Así tan simple, deberíamos empezar a buscar nuestras identidades en la natural cotidianeidad de nuestra vida y en nuestra alimentación diaria. Ahora sabemos por estudios genéticos, que las tierras ecuatoriales fueron el horno en donde se amasaron al sol y la luna, los principales productos de una alimentación sana y de otras tantas “comidas de indians”, que como tantos regalos de la Allpamama, luego se expandirían en las cuatros direcciones de Amaruka y luego a todo el planeta GAIA y que salvaron del hambre, en plena revolución industrial, a los racionalistas y carnívoros del norte, quienes en principio destinaron el maíz y la papa como alimento para su ganado, pero que luego se vieron obligados a sobrevivir a sus propias guerras y desastres, comiendo papas fritas, con “pop corn” y COCA cola...

En estas fechas del solsticio de junio o INTY RAYMY, que para la cultura judeo-cristiana anuncia el Corpus Cristi, aquel maestro solar, -como lo fue Tunupa Wiracocha para los andinos, Quetzalcoatl para los mayas o Sidartha Gautama Buda para los orientales, bien vale recordar y empezar a valorar nuestras más antiguas tradiciones solares y lunares; de sentirnos hijos del maíz y seguramente hijos de la papa y de la quinua y del amaranto y de la mashua; para conseguir como profetizó el inca Atahualpa: que pasados quinientos años de oscuridad asistiríamos al regreso de miles y miles de sabios amautas, de agricultores, de escribas o quipucamayoks, de poetas o aravikos, en fin de miles de astronautas de la Nueva Pacha, para iniciar el florecimiento de la humanidad en el “tiempo-espacio que vuelve” en este Décimo Pacha-kutik, que por cierto, nada tiene que ver con ningún partido político.

Por ello, ULTIMATUM estará interesada en mirar a nuestras literaturas en el contexto amplio de los pueblos y de las culturas ecuatoriales ancestrales y contemporáneas; desde múltiples perspectivas y desde numerosas entradas, pero sobretodo desde una “cosmovisión” y no desde cualquier y maniquea “ideología” al uso y/o abuso del “hombre blanco”…

ULTIMATUM aspira a poder mirar otra vez en el cielo, a las constelaciones del Puma, del Mono y de la Cruz del Sur; a guiarnos con el reloj ecuatorial del grano sembrado y florecido de la tierra; jugar en el caparazón de la verde tortuguita de Cerro Narrío o desovillarnos en la espiral de un spondylus ancestral, para comprobar que como pueblo sol-lunar, sí somos capaces de enterrarnos en el oscuro útero de Allpa Mama y de renacer al tercer día o al tercer mes, -eso poco importa-, con la utopía de saber que somos carne de barro, ojos de quinua, cuerpo de caña y manos de abierta mazorca...

Diego Velasco Andrade