viernes, 14 de octubre de 2011

La crisis bancaria

Oscar Ugarteche
ALAI, América Latina en Movimiento
2011-10-14


Se inició formalmente con la quiebra del Banco Dexia y su rescate el 11 de octubre del 2011. Dexia es un banco franco belga, grande para Bélgica pero considerado intermedio. La quiebra ha sido producida por el deterioro del valor de los papeles de deuda griega.  El impacto de su quiebra, de no haber sido rescatado al momento por los gobiernos de Francia y Bélgica el lunes de la semana que termina, hubiera impactado sobre Estados Unidos y toda Europa.

Se estima que la banca europea necesitaría 100,000 millones de euros de capital adicional para que 56 bancos en riesgo puedan enfrentar la crisis, según El País, y 200,000 para que el integro de la banca lo logre. De estos, 14 son bancos españoles que incluyen a BBVA, Santander y la Caixa recién privatizada. Esto pondría el 40% de la banca en manos de los Estados Europeos.

El tema ahora es la velocidad con la que esto se lleve a cabo.  Mientras Europa sigue peloteando a Grecia, el problema griego se avecina a su desenlace. Con una deuda de 157% de su PIB y un déficit publico resistente que sigue en 12% del PIB, no parecen tener una salida viable dentro del sistema. Cualquier rescate convencional aumenta su deuda.

Soros, y 100 banqueros, políticos y economistas notables urgen a los gobiernos a garantizar los bancos primero y, tras el desenlace de la crisis, capitalizar los bancos antes que Grecia y la quiebra de Dexia contagien al resto de la banca. El Banco Central Europeo (BCE) anunció el 6 de octubre que abriría sus ventanillas de crédito de emergencia ante el cierre del crédito interbancario para evitar que la banca europea deje de prestar ante el credit crunch existente. El Banco de Inglaterra ha hecho lo mismo dejando los temores inflacionarios de lado.


Los bancos comerciales griegos ya han tomado préstamos del Banco Central Europeo por 100,000 millones de euros contra bonos soberanos griegos y están procediendo a tomar prestado del banco central griego a una tasa mayor. Los dos bancos más grandes de Grecia ya se fusionaron y el tercero, Banco Pireus, podría fusionarse con un banco estatal.

Las calificadoras de riesgo redujeron la calificación de la banca italiana, española y británica las dos semanas pasadas y se anticipa que harán lo propio para la banca francesa y alemana. Mientras tanto el precio del oro retomó su camino de ascenso del que salió en un momento de consolidación de ganancias. 

- Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org

martes, 11 de octubre de 2011

Líneas ocupadas


"Podría perder mi trabajo por tener una voz..."

11-10-2011


Ocupa Wall Street ha logrado ubicarse en la parte central del debate nacional, apenas tres semanas después de aparecer en escena y con ello empezar a transformar el panorama político del país.

En los últimos días, la cúpula se ha visto obligada a comentar acerca del fenómeno que empieza a cercarla. Pienso que expresan la frustración que siente el pueblo estadunidense, respondió el presidente Barack Obama al ser interrogado sobre Ocupa Wall Street. Culpan, con cierta justificación, al sector financiero por llevarnos a este desorden y están insatisfechos con la respuesta política aquí en Washington. En cierta medida, no los puedo culpar, comentó Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal. La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Represenantes, Nancy Pelosi, dijo que Ocupa Wall Street es un movimiento joven, espontáneo, enfocado y será efectivo, y otros legisladores demócratas también han expresado desde su simpatía o comprensión hasta su apoyo explícito a las protestas.

Jeffrey Sachs, (ex asesor de Jamil Mahuad, Ult.) el famoso economista, antes promotor de políticas de austeridad y ahora reformista, apareció en el plantón de Wall Street para felicitar y expresar su acuerdo con algunos de los planteamientos de los manifestantes. Los economistas Premio Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz ya han respaldado las protestas.

Para conservadores y defensores de los ricos, las protestas son alarmantes. Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, advirtió: “yo… estoy cada vez más preocupado por la creciente chusma que ocupa Wall Street y otras ciudades del país”. El precandidato presidencial republicano Mitt Romney advirtió de que esto es peligroso, es guerra de clases, mientras Herman Cain, otro precandidato republicano, afirmó: no culpen a Wall Street, no culpen a los grandes bancos; si no tienes empleo y no eres rico, cúlpate a ti mismo. El influyente representante federal Peter King acusó a los manifestantes de anarquistas y no tener otro propósito que ser antiestadunidenses y anticapitalistas, pero advirtió: “debemos tener cuidado en no permitir que esto adquiera legitimidad… no podemos permitir que eso ocurra”.

Pero, como dirían aquí: too late; ya ocurrió.

El New York Times, en su editorial principal de este domingo, dio la razón a los manifestantes: están exactamente en lo cierto cuando dicen que el sector financiero, con reguladores y funcionarios electos coludidos, infló una burbuja de crédito, con la que también se lucró, y que al estallar costó a millones de estadunidenses sus empleos, ingresos, ahorros y equidad. Ante críticas de que Ocupa Wall Street no ha formulado un mensaje claro, el Times opinó: en este momento, la protesta es el mensaje: la desigualdad de ingreso está triturando a la clase media, incrementando las filas de los pobres y amenazando con crear una subclase permanente de gente con voluntad, pero desempleada. En un nivel, los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, están dando voz a una generación de oportunidad perdida. El Times concluye que, porque los políticos no han abordado ni resuelto los problemas de desigualdad, estas expresiones públicas de protesta son un fin legitimo e importante en sí mismas. También es la primera línea de defensa contra un retorno a las formas de Wall Street que hundieron al país en una crisis económica de la cual aún no logra salir.

Esta ola de protestas, en 21 días, ha obligado a los medios a cubrir cada vez más este fenómeno. Un análisis del New York Times revela que el 17 de septiembre, al iniciarse la acción, sólo hubo 10 reportes en los medios tradicionales (televisión y medios impresos). Cuando la policía realizó una primera represión, una semana después, este número se elevó a 96 reportes, y siete días más tarde se incrementó a 115 notas/reportes en la segunda represión en el puente de Brooklyn, con el arresto de 700 manifestantes. El 2 de octubre llegó a 258; al día siguiente a 391, y a 482 el 6 de octubre, al registrar la marcha masiva de apoyo en Nueva York. El promedio ahora a lo largo de las tres semanas de la existencia de Ocupa Wall Street a nivel nacional es de 144 reportes diarios en los medios tradicionales de noticias.

Pero si bien Ocupa Wall Street ha provocado un debate entre las cúpulas, lo más notable es el diálogo que ha generado en las calles. En la Plaza Libertad de Nueva York hay foros casi a diario en los cuales se presentan figuras como Michael Moore, Naomi Klein, Slavoj Zizek y el extraordinario ambientalista Bill McKibben, quien recientemente impulsó una de las acciones de desobediencia civil más grandes de los tiempos modernos contra un proyecto de oleoducto transcontinental (de Canadá a Texas). También se llevan a cabo foros con la Alianza de Taxistas de Nueva York, representantes del Movimiento de Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas, y con la Red de Justicia para Prisioneros.

"Los bancos se rescataron pero nosotros no tenemos nada, toque la bocina"

A la vez, llegan representantes de movimientos de otros países: un par de griegos, unos españoles del 15-M; Mohammed, un egipcio que afirmó que este movimiento ahora abarca desde la primavera árabe a la caída de Wall Street. Agregó: muchas cosas nos mantienen separados: fronteras, inseguridades internas, ejércitos, policías y empresas. Ellos tienen sus leyes, pero nosotros tenemos nuestra revolución. Somos el 99 por ciento.

Miembros del Sindicato de Transportes de Nueva York

Estos diálogos se realizan y repiten en las decenas, tal vez cientos de espacios públicos que se van ocupando casi a diario a lo largo del país. Pero también se lleva a cabo en el universo cibernético. Según algunos informes, más de 200 cuentas de Facebook y Twitter se han creado en ciudades de todo el país para abordar tanto los temas nacionales como los locales relacionados con las protestas, así como para coordinar acciones y mítines.

Aún está por verse si esta expresión disidente se limita a ser una ola de protestas o logra volverse un movimiento. Pero por ahora desde Wall Street, el sitio más antidemocrático del planeta, ha logrado hacer soplar una brisa democrática por este país. Empieza a brotar lo que siempre hay abajo: cooperación, colectividad, compartir alimentos e ideas, reconocer que nadie por sí solo puede existir. Renace aquí tal vez el elemento más precioso en el mundo: la solidaridad.

Si eso logra florecer, será un triunfo mucho mayor que sólo ser reconocido por la cúpula. Por ahora, están muy ocupadas las líneas de un nuevo diálogo en las calles, casas y plazas en este país.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Cómo son y qué piensan los indignados de Nueva York?

Perfil del movimientoOccupy Wall Street
5/10/2011
El movimiento Occupy Wall Street parece estar cogiendo fuerza y se ha convertido en un imán mediático, especialmente tras las detenciones del pasado sábado en el puente de Brooklyn. Los indignados de Zucotti Park tienen prevista una nueva manifestación hoy a las 4.30 pm (22.30 de la noche en España) en Foley Square, muy cerca del corazón financiero de Manhattan, a la que se sumarán otros grupos como el MoveOn y algunos sindicatos.
A la espera de los acontecimientos y tras una polémica cobertura de los medios estadounidenses, la revista New York ha realizado un excelente reportaje para conocer más a fondo el perfil de los individuos que forman parte de este movimiento.
Susan Sarandon, conocida como una demócrata ultraliberal en campaña desde hace años contra la guerra, la pena de muerte y a favor del aborto, se puso esta vez de lado de activistas que protestaban contra la codicia excesiva de las empresas y los negocios bursátiles corruptos. "Entre los ricos y los pobres en este país hay un abismo", dijo la actriz al portal económico cnbc.com.
"Oh yo no formo parte de las protestas de los Occupy WS, yo he estado aquí durante tres años!


Cada vez más

El pasado 17 de septiembre, cuando se prendió la mecha del Occupy Wall Street, se esperó concentrar hasta 90.000 personas, sin embargo, solo cientos de personas hicieron acto de presencia. La semana pasada más de 700 personas fueron detenidas en el puente de Brooklyn, un hecho que puso de manifiesto que el núcleo duro de este movimiento comienza a ampliarse y ganar fuerza en una sociedad donde la libertad del individuo prima sobre las masas sociales.
Dicho esto, entre el centenar de personas que se asientan en el campamento de Zucotti Park, el 66% son hombres, la mayoría de entre 20 y 29 años. Un 79% de los allí presentes consideran que, hasta la fecha, las protestas han sido todo un éxito mientras que más de la mitad de los indignados, alrededor de un 55%, no votaron en las pasadas elecciones.
Algunos han querido presentar al movimiento Occupy Wall Street como el antagonista del Tea Party, un movimiento social ligado al partido republicano centrado en el liberalismo económico que intenta reducir el poder del gobierno en EEUU. Sin embargo, es cierto, que como demuestran las cifras, buena parte de los que protestan por acabar, o mejor dicho, remodelar la clase financiera del país, no vota. Aún así, varios medios conservadores han intentado ligar las protestas al partido demócrata y más directamente al presidente Barack Obama, pero ¿qué piensan los indignados del mandatario del país?.
Los "Occupy" se extienden por varias ciudades, aquí manifestantes en un banco de San Francisco

Una decepción llamada Obama

La respuesta es clara, cerca del 40% estima que Obama les ha decepcionado pese a que creían en su propuesta de cambio. Otro 27% reconoce que nunca pensaron que fuera la elección correcta para dirigir la Casa Blanca y un 22% afirma que el demócrata "lo está haciendo lo mejor que puede". En este sentido, buena parte de los individuos que forman parte del Occupy Wall Street consideran que "el país necesita un cambio radical" y dicen sentirse decepcionados con el partido demócrata. Un 34% está convencido de "que el gobierno de EEUU no es mejor que Al Qaeda".
La radiografía realizada por la revista New York pregunta a los allí presentes por fórmulas para arreglar esta situación. Entre las respuestas más comunes están instaurar una ley que limite los salarios de Wall Street, proclamar a Elizabeth Warren (quien fundo la nueva oficina del consumidor y supervisó el panel independiente sobre la gestión del rescate bancario), como presidenta o simplemente "quemar" Wall Street.
Por último, como ya explicó el director de cine Michael Moore en sus entrevistas para defender el movimiento, Occupy Wall Street no se opone al capitalismo en sí. De hecho,el 46% de las personas que apoyan el movimiento considera que este sistema no es "diabólico" pero necesita ser reformado. Sin embargo, cerca del 37% estima que el capitalismo "no puede salvarse" y califica este sistema como "inmoral".

Martin Sheen respalda a los "indignados" de Nueva York


El actor de "The West Wing" y "Apocalypse Now" es suma
a la lista de famosos que apoyan al grupo de personas que se
atrincheró en Wall Street.



NUEVA YORK.- El veterano actor estadounidense Martin Sheen respaldó hoy a los "indignados" de Nueva York y sus protestas contra Wall Street, ya que considera que el corazón financiero de Manhattan ha sido escenario durante "demasiado tiempo" de "comportamientos escandalosos".

"Creo que el movimiento 'Occupy Wall Street' es una gran idea", aseguró hoy el actor en declaraciones a EFE en Nueva York, donde llegó esta semana para promocionar su última película, "The Way", que rodó junto a su hijo Emilio Estévez sobre el Camino de Santiago y que se estrena esta semana en EE.UU.

Sheen, conocido activista político y social en EE.UU., aseguró que todavía no ha tenido tiempo de pasar por el campamento que los "indignados" de Nueva York instalaron en el sector financiero de Manhattan, pero indicó que apoya su idea "porque la gente quiere que Wall Street responda por sus acciones".

En la foto, M. Sheen marchando por la paz en Los Angeles

"La gente tiene así la oportunidad de expresar su descontento con el comportamiento escandaloso que se ha mantenido en Wall Street durante demasiado tiempo", aseveró el conocido protagonista de la serie "The West Wing" o películas como "Apocalypse Now.

Sheen fue uno de los protagonistas en 1987 de la aclamada película "Wall Street", de Oliver Stone, donde encarnaba a un líder sindical que trataba de alertar a su hijo (Charlie Sheen) para que éste no cayera en las fauces de los especuladores como el que interpretaba en la cinta Michael Douglas.

El actor se convierte así en el nuevo rostro conocido que presta su apoyo público a la iniciativa "Occupy Wall Street" ("Ocupa Wall Street"), cuyos integrantes llevan atrincherados desde el pasado 17 de septiembre en el Bajo Manhattan para protestar contra la "avaricia" del sistema financiero estadounidense.

Famosos como el director Michael Moore ("Bowling for Columbine", "Sicko") o la premiada actriz Susan Sarandon ("Thelma y Lousie", "Dead Man Walking") han acudido ya a la zona donde acampan los "indignados" para mostrar su apoyo a la causa que defienden.

El movimiento de protesta, extendido ya por varias ciudades de Estados Unidos, vivió uno de sus días más destacados el pasado sábado, cuando la Policía de Nueva York detuvo a unas 700 personas que, durante una marcha por el Puente de Brooklyn, invadieron la calle obligando a cortar el tráfico.

Un grupo de esos detenidos presentó ya una demanda contra las autoridades de Nueva York y acusan a la Policía de permitir a los manifestantes llegar hasta el puente de Brooklyn y entonces impedirles abandonar el lugar para proceder a las detenciones.


http://www.emol.com/noticias/magazine/2011/10/05/506668/martin-sheen-respalda-a-los-indignados-de-nueva-york.html

La misión es involucrarnos


Página 12
05-10-2011


Nueva York tiene ocho millones de habitantes; un millón vive en la pobreza. Es una vergüenza. Y, sin embargo, el sistema no se detiene aquí. No importa cuánta vergüenza podamos sentir; la maquinaria va hacia adelante, para hacer más dinero. Nuevas maneras de trampear con las jubilaciones; de robar aún más. Pero algo está sucediendo en Liberty Plaza.
Estuve en Liberty Plaza para realizar un par de notas. Y volveré. ¿Sabías? Están haciendo un gran trabajo ahí. Y están recibiendo aún más apoyo. La otra noche, el sindicato de empleados de transportes –los conductores de ómnibus, los conductores de la metropolitana– votaron con entusiasmo para mantener la protesta. Hace tres días, 700 pilotos de línea –sobre todo de United y Continental– marcharon por Wall Street. No sé si hubo alguna forma de ver esto en televisión. Sé cómo estuvo la cobertura aquí; se mostró a unos pocos hippies que tocaban sus tambores –las cosas típicas que buscan los diarios–. Por favor: ¡que Dios bendiga a los hippies que tocan sus tambores! Pero es la razón por la que “ellos” quieren que se vea sólo esto. Y ahora yo les digo lo que vi en aquella plaza. Vi jóvenes, vi ancianos, vi gente de todo tipo y de todos los colores y todas la religiones. Vi también a la gente que vota por Ron Paul (el candidato presidencial ultraconservador que quiere abolir el Banco Central). Quiero decir, era un grupo de gente de todo tipo. Estaban los enfermeros en esa plaza. Estaban los maestros en esa plaza. Gente de todo tipo.
Hoy martes habrá una nueva manifestación: también los conductores de ómnibus y de la metropolitana marcharán por Wall Street. Oí decir que la UAW (el sindicato de los obreros del automóvil) está pensando en algo parecido. Piensen, su peor pesadilla se convierte en realidad. ¡Los hippies y los obreros del automóvil que marchan juntos! La gente entendió. Y toda esta historia sobre las divisiones internas y esto y lo otro: a la gente no le importa más. Porque esta vez se trata de sus propios hijos que corren el riesgo de no poder ir más a la escuela. Esta vez se corre el riesgo de quedarse sin techo. Esto es lo que en verdad está en juego.
Pero lo que me parece más extraño y bizarro, de los ricos, es cómo habían decidido excederse tanto. Quiero decir: les iba todo muy bien. No, para ellos no era bastante. Para los nuevos ricos no era bastante. Los nuevos ricos que no hicieron su fortuna gracias a una buena idea. Ni a un invento. Ni con su sudor. Ni con su trabajo. Los nuevos ricos que se enriquecieron con el dinero de los otros; con el que jugaron como si fuesen al casino. Dinero más dinero. Y ahora nos encontramos con una generación de jóvenes para los que los héroes a los que emular son aquellos de los canales de televisión de negocios: aquellos que se enriquecieron haciendo dinero sobre aquellos que hacen dinero.
Pero, ¿cuánta necesidad tendremos de jóvenes que se pongan a trabajar para salvar a este planeta? Para encontrar la cura a todos estos males. Para encontrar una manera de llevar agua y servicios higiénicos a los millares de personas sobre esta tierra que no los tienen.
Esto es lo que querría. Que en lugar de que las 400 personas más ricas de este país tengan más riqueza, sean los 150 millones de estadounidenses todos juntos los que estén mejor. Dirán, es una de esas cifras que Michael Moore tira por ahí. Pero es una estadística cierta: verificada por Forbes y por PolitiFact. ¡Las 400 personas más ricas de este país, son más ricos que los 150 millones todos juntos! Pero esto no se puede llamar democracia. La democracia implica una suerte de igualdad: yo no digo que cada pedazo de la torta debe ser de la misma medida, pero ¿no nos fuimos mucho más allá?
Ahora está esta buena noticia. Porque hasta que alguno desafíe a nuestra democracia –mientras que la Constitución se mantenga intacta–, querrá decir que cada uno de nosotros tendrá el mismo derecho de voto que los señores de Wall Street: un voto por persona. Y ellos podrán comprar a todos los candidatos que quieran; pero su mano guiará a nuestra mano cuando estemos en el cuarto oscuro. El mensaje de gritar fuerte es hacer llegar a los millones de personas que se dieron por vencidas –o que fueron convencidas por ignorancia–. Lograremos hacer llegar nuestro mensaje que para aquellos 400 será la peor de las pesadillas. Porque lo único que saben hacer bien son las cuentas. Nosotros somos muchos más que ellos. Depende sólo de nosotros. Basta de despertarse a la mañana y decir “Ok”. Ahora basta. Decidí involucrarme. Esta ahora es nuestra misión, involucrarnos. Por eso les digo: apoyen la protesta de Liberty Plaza.
* Durante la presentación del último libro de Moore en ST. Mark’s Bookstore.
Traducción: Celita Doyhambéhère.


Acerca de lo mismo...


WASHINGTON.- El cineasta Michael Moore presentó en la universidad católica jesuita de Georgetown su última obra, el libro de memorias, "Here Comes Troubles", en el que se refiere en profundidad al "gran pecado capital" de Estados Unidos: la codicia.

"Nosotros los estadounidenses hemos permitido que un pequeño grupo de personas se convirtieran en expertos de uno de los siete pecados capitales", señala. "Y ese pecado, por supuesto, es la codicia".

En los años 1960-70, explicó Michael Moore, quien toma como ejemplo su propia infancia en Flint, dependiente del sector automovilístico, los ricos pagaban ciertamente muchos impuestos, pero vivían muy cómodamente, mientras que los menos ricos tenían una vivienda, educación gratuita y empleo seguro.

Pero hay que concluir que eso ya no ocurre hoy, afirmó el realizador de "Bowling for Columbine" y "Fahrenheit 9/11", por el que recibió la Palma de Oro en Cannes en 2004.

"¿Qué ocurrió en estos últimos treinta años como para que pensemos que hicimos algo bueno al crear una sociedad que genera tanta miseria?", se pregunta, recordando que 46,2 millones de norteamericanos viven en la pobreza.

"¿Qué de lo que ha dicho Jesús está vinculado con el hecho de que las personas sean desalojadas de sus casas?", agregó en referencia a los embargos inmobiliarios que siguieron a la crisis de los préstamos hipotecarios de riesgo ("subprime") en Estados Unidos.

"¿O con que no se le dé un seguro de salud (a los que carecen de él) o que no se les atienda cuando caen enfermos?", agrega.

"El principal problema no es la deuda. Necesitamos empleo, empleo y empleo", insiste luego cuando responde a las preguntas de los estudiantes, lo que le permite volver sobre los temas que más le interesan, como el del uso de armas de fuego.

¿La política del presidente Barack Obama? "En un partido no se puede jugar al revés durante las tres cuartas partes del tiempo e intentar ganar al final", afirma Moore, quien le dio su apoyo a Obama durante la campaña presidencial de 2008.

El problema, añade, "es el capitalismo del siglo XXI", que debería ser "totalmente reestructurado".

"No creo que sea imposible (...) pero necesitaremos más iniciativa gubernamental, y que nosotros, los ciudadanos, nos pongamos manos a la obra para garantizar que la torta se divida de manera equitativa", estimó el cineasta.

viernes, 30 de septiembre de 2011

30-S 2010, HACE UN AÑO...


Rafael Correa el gran capitán del
socialismo pequeñoburgués*

Dado los últimos acontecimientos es necesario actualizar el debate de la caracterización del régimen de gobierno de Rafael Correa para comprender hacia donde avanza el ejercicio del poder de lo que se ha autodenominado la “revolución ciudadana”. Una falsa “revolución” que se rotula “izquierdista” y que mantiene soñando en el limbo a muchos que confiaron en la posibilidad de que Correa se decantara por un proyecto político de cambio a favor de los pueblos y entierre las huellas del paso del neoliberalismo en toda la sociedad ecuatoriana. Pero en realidad se circunscribe a un proceso de reinstitucionalización del Estado capitalista en crisis, relanzándolo para alcanzar otro nivel de recomposición, contribuyendo al objetivo burgues-imperial, luego de más de 30 años de desastrosos gobiernos neoliberales. He aquí algunos de los hechos más relevantes de su evolución conservadora:

Primero. La proyección en elecciones de una imagen de “outsider” contra “partidocracia”, que en realidad fue la emergencia de la pequeña burguesía en confrontación con la gran burguesía, con un programa de gobierno nacionalista y patriótico por el que muchos votaron, pero al final está mostrando sus límites, que no son otros, que la reingeniería jurídico-político-administrativo del aparato estatal burgués.

Segundo. Aprovechar el desmoronamiento económico-social-político e institucional del capitalismo neoliberal para convocar a una Asamblea Constituyente como primer paso de una neo reinstitucionalización jurídico-política, aprobando una nueva Constitución y Leyes Orgánicas que la complementen (estamos justo en medio de este momento y es la razón de tanto reclamo).

Tercero. Encontrar un camino de desarrollo económico acorde con ese nuevo orden institucionalista, derivado de una estrategia global de recuperación del capitalismo con fisonomía de avanzada; todo esto acompañado de un fuerte gasto social en forma de subsidios especialmente a los más pobres, que, por un lado, desarrolle base social de apoyo al régimen que se materialice en organización y militancia y por otro que neutralice y desmovilice toda capacidad crítica y de movilización en contra de las Leyes Orgánicas, que afectan a numerosos sectores sociales como; indígenas, universidad ecuatoriana, magisterio, estudiantes universitarios, comunicadores sociales (los grandes medios se oponen en función de sus estrechos intereses), servidores públicos, policías y militares de tropa, pequeños mineros, entre otros. Que se han movilizado haciendo conocer al gobierno, razones de fondo para su inconformidad.

Cuarto. Una ofensiva ideológica patriotera con cierta retórica progresista y “logros” de la “revolución ciudadana” a través de una atosigante campaña propagándístico-publicitaria, en la que se ha gastado millones de dólares, beneficiando a ciertos medios propiedad de determinados grupos económicos o a personas cercanas a Rafael Correa.

Quinto. Generar un ambiente de sumisión y aceptación social al supuesto “socialismo” de Correa, mostrando a un gobierno aparentemente sólido, con fuerte respaldo de los legalmente armados y con apoyo internacional. Todo aquel que disienta o critique, se lo rechaza conminándolo a candidatizarse y ganar las elecciones en un claro alarde de soberbia y prepotencia, como en su tiempo lo hacía León Febrescordero. En realidad la lucha y resistencia popular en el Ecuador, en contra del conservadurismo de Correa, es señalada como simples actos de terrorismo y el gobierno ha llegado al extremo de encarcelar a gente en la calle solo por faltar el respeto “a la majestad del poder investido al Presidente”. El de Correa es el único gobierno de América Latina que mantiene en la cárcel a un preso político, en complicidad con el rector de la Universidad Central; se trata del joven dirigente estudiantil universitario de izquierda, Marcelo Rivera, acusado ilegalmente de “terrorismo”.

Clase media y tecnocracia pro capitalista

Rafael Correa cobra notoriedad política derivada de sus constantes charlas y conferencias en las que aparecía como un radical opositor de la dolarización y predecía que si no se encontraba una salida organizada a este modelo económico el desastre sería inevitable, en ese periplo se encontró con Alberto Acosta. Dado esto lo llamaron a colaborar como Ministro de Economía del gobierno interino de Alfredo Palacio. Sus bonos se elevaron.

Las elecciones del 2007 estaban cerca y fue llamado por un grupo de intelectuales clase media como él para representarlos. Hasta ese momento Rafael Correa no era mas que un profesor de una universidad privada de la elite quiteña y un ex ministro eficiente.

Este grupo de intelectuales identificó el momento político de ese entonces como el más propicio, para desde su óptica realizar cambios –a la europea–, sin romper con el sistema capitalista. Con un jugoso presupuesto en la campaña electoral, y con cierta dosis de desparpajo y creatividad, confrontaron directamente con los candidatos de la continuidad neoliberal, la “partidocracia” así ganaron las elecciones. Correa pasó de ser un profesor con cierta pedagogía a un presidente inmoderado, confrontador, terco y sobredimensionado de si mismo, lo que le ha valido el distanciamiento de muchos que estuvieron inicialmente a su lado, como Alberto Acosta, Fander Falconí, Gustavo Larrea y muchos sectores sociales que creyeron en su propuesta; movimiento indígena, magisterio, estudiantes secundarios y universitarios, sectores populares y el PCMLE, todos ellos llamaron a votar por Correa y por su propuesta que interpretaba –en ese entonces–, el anhelo de cambio del pueblo ecuatoriano.

Logrado su ascenso al poder, Correa devino en un hombre de difícil acceso, autárquico y soberbiamente autosuficiente en lo político, con un “estilo” de grosero desprecio al criterio ajeno, aún proviniendo de quienes le apoyaban, nunca buscó el diálogo con las razones de los sectores sociales que disentían con su criterio de gobierno. Privilegió el contacto con las elites y los empresarios. Muchos de los puntos que prometió se quedaron en el camino, como el desmantelamiento del neoliberalismo en materia de derechos y remuneraciones a los trabajadores y más bien de manera discreta se fue alejando de los sectores sindicales; igual cosa pasó con los indígenas y también en un proceso se fue distanciando de las personalidades y grupos políticos organizados que lo apoyaron; el Correa clerical, conservador y neoinstitucionalista apareció de manera franca.

Correa acuñó las ideas de la “meritocracia” y el “eficientismo” al tiempo que arrebataba toda la fraseología y reivindicaciones de la izquierda para situarse como el dirigente máximo de la “tendencia de cambio”. Todas las dimensiones de la administración del Estado capitalista de “nuevo tipo” que él estaba inspirando fueron llevados adelante con estas premisas, tanto impactó sus pretendidas políticas de corte patriótico, nacionalistas y sociales que cosechó “correistas” en los más insospechados rincones. Hasta ese momento había mucha expectativa social, todo se le toleraba, en espera de rectificaciones.

No hubo un análisis de clase, para comprender la dirección, alcances y límites de la gestión del gobierno de Correa y diseñar políticas pertinentes de cara a demostrar ante las masas que de este como de otros gobiernos burgueses no había mucho que esperar. El análisis generalista de la tendencia de cambio en la que supuestamente Correa capitaneaba, y de unos posibles escenarios de izquierdización o derechización, generó un todo opaco que ocultó la emergencia de una propuesta y subjetividad de la clase social a la que pertenece Correa y la tecnocracia que lo acompaña, clase, liderada eso sí, de manera indiscutible por Correa.

Viene al caso la siguiente cita: “Los estamentos medios –el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino–, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales estamentos medios. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Mas todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia”. (Manifiesto del P. Comunista: O. Esc., en tres tomos, pag. 120)

En los hechos Correa asume la continuidad de la revolución liberal alfarista, pero en las condiciones particulares de la era posneoliberal, no de manera gratuita, la figura y pensamiento de Eloy Alfaro y Montecristi, forman parte del imaginario de la “revolución ciudadana”; esto corresponde de manera coherente a una clase social –la pequeña burguesía–, que emergió silenciosamente a la realidad política del Ecuador en medio de las jornadas de derrocamientos de los tres presidentes. Asqueada de la corrupción neoliberal y sin que ella le beneficiara, proclamaba en la Av. De los Shyris y en horario fuera de oficina “que se vayan todos”, esta consigna lidera y recoge el anhelo pequeño burgués del reflotamiento de la patria capitalista y Correa responde coherentemente con ese ahelo, desde el neoinstitucionalismo oficial. Pero está demostrado que el presidente y la tecnocracia que lo acompaña, de izquierda, no saben otra cosa que balbucear y muy mal la canción del Che.

Sí, Correa en realidad capitanea y es lider indiscutible de la pequeño burguesía y de la tecnocracia en el poder del Estado. Este ex profesor ha sido muy hábil al reclutar a una tecnocracia pro capitalista, que no tenía otro futuro que emigrar; la juventud MSc., y los cuadros PhD que forman el gobierno es garantía de éxito de la reingeniería institucional del capitalismo en el Ecuador. Hasta allí llega el discurso progresista de Correa. De allí en adelante la clase social que lidera Correa (tan característico en ella) se vuelve en contra y combatirá contra quienes lideran verdaderamente el cambio radical; la izquierda, el movimiento indígena y los sectores populares organizados se vuelven blanco de sus ataques. También los remanentes antiguos y rancios de la derecha tienen un ultimátum, o se alinean mediante acuerdos o alianzas o son excluidos de los principales nichos de acumulación de capital, Correa ha logrado someterlos, ellos a la final no pierden, al contario saldrán ganando; tendrán un capitalismo funcional a un nuevo nivel de acumulación. Correa se alza entonces como el gran emperador del centro político, su lucha es contra la extrema izquierda (calificados de garroteros y violentistas) y los “pelucones” de la “partidocracia”, una posición edulcorada por una fraseología populachera de “amor infinito por la patria”, que en verdad hace más fácil ocultar el objetivo de favorecer a las fortunas y nuevos ricos que lo acompañan. En el capitalismo, –en ningún lugar del mundo–, ningún gobierno sobrevive si no cuenta con el respaldo de los poderosos.
 
Nuevos vientos soplan en América Latina, sin duda, pero son los vientos característicos de la restitución pequeño burguesa, en las condiciones actuales del capitalismo en crisis, a esta propuesta llamada “revolucionaria” y “ciudadana” también la llaman pomposa como perniciosamente “socialismo del siglo xxi”, cosa que el imperialismo tolera y alienta con todo entusiasmo, golpeando de paso, con una copiosa propaganda, la propuesta y avance del socialismo y la revolución.

Correa se derechiza

No, Correa no se derechizó, no es que venga de posiciones de izquierda y haya involucionado, siempre ocupó ese espacio político derechista, su formación económica procapitalista, matizada por su ideología clerical, hacen que primero no entienda y luego repudie profundamente al socialismo que niega y entierra al capitalismo. Tan solo utilizó un discurso patriotero acorde con su campaña anti “partidocracia”; canceló el entreguismo proimperialista irritante de la derecha más recalcitrante para ganarse la simpatía del electorado de izquierda y ahora sin ningún rubor lleva adelante la política del yunque y martillo, involucrando peligrosamente al Ecuador en el conflicto interno colombiano; llevó más lejos una política burguesa de subsidios y ahora diseña leyes orgánicas, complementarias a la Constitución, para entregarle a los grupos económicos que emergen con este gobierno, la posibilidad de inaugurar un nuevo momento en el proceso de acumulación y concentración del capital y por otro lado ordenar el proceso administrativo del aparato estatal burgués para eficientarlo de cara al objetivo anterior. “La condición esencial de la existencia y de la dominación de la clase burguesa es la acumulación de la riqueza en manos particulares, la formación y el acrecentamiento del capital”. (Op. cit)

Correa está manchado de sangre

Los hechos de este 30 de septiembre de 2010 es síntoma de que muchos sectores sociales –afectados por las leyes de corte funcional capitalista y de claro tinte anti popular que Correa hará aprobar en la Asamblea Nacional–, están dispuestos al combate. Aún cuando de manera a priori, se pueda sospechar que cierta facción burguesa estaría detrás de intentos golpistas. En efecto, este 30 de septiembre, cierto grupo de policías, se insubordinaron reclamando por beneficios, que este gobierno mediante la nueva Ley de Servicio Público, les conculcaba. Correa llegó al sitio en donde los policías reclamaban, se expuso a vejámenes y en medio de ese clima de exaltación finalmente lo retuvieron por algo más de 10 horas, sintiéndose acorralado, pero con una visión de enfrentamiento y antagonismo redículos –tan característico en él–, llamó a que lo maten, para mas tarde en la noche, aprobar  el desbordado como trágico operativo de rescate cuyo desenlace todo el mundo conoce.

Sin embargo durante estos días Rafael Correa ha salido en espacios de medios públicos (ahora abiertamente gubernamenales) la cadena de los sábados y muchas entrevistas, para hacer creer a todos los ecuatorianos, que no fue su torpe decisión de ir a la boca del lobo lo que precipitó los macabros incidentes, si no un plan secreto de golpe de Estado y criminales intenciones de asesinarlo. Si el golpe hubiera estado planeado, allí en el hospital policial, los supuestos golpistas lo hubieran rápidamente llevado a otro sitio y exigido desde allí el poder, a cambio de su vida. Y así mismo hubieran procedido, con suma facilidad, si de asesinarlo se hubiera tratado. Nada de eso pasó, en cambio Correa actuó de manera torpe y precipitada, al dar la orden de que lo rescaten y tal parece con la consigna de hacerlo cueste lo que cueste. Correa está conciente de que no eran si no, 180 policías, pudo esperar –previendo lo peor–, hasta la madrugada y contar a favor con el elemento sorpresa, en fin, tantas otras salidas a esa crisis, inclusive el diálogo; esta vez todo el mundo pudo conocer en vivo, la prepotencia de Correa que decía “de aquí me sacan como cadáver pero yo no voy a negociar nada”. Este es el torpe y temerario Rafael Correa que gobierna el Ecuador. 

Correa es el único responsable de los 6 muertos hasta ahora y los más de 193 heridos de la noche del rescate de la falsa “revolución ciudadana”; una “revolución” en donde la “ciudadanía” no participa, no decide, no critica, solo recibe ciertas migajas en forma de subsidios y de políticas sociales que son cosa corriente en EE.UU., Europa y otros países de capitalismo avanzado, que se pretende en Ecuador hacerlos pasar como radicales muestras del “socialismo del siglo XXI” (en realidad socialismo pequeño burgués) Estos beneficios sociales se mantendrán mientras se mantengan los altos precios del petróleo y sirven actualmente para mantener cierta razonable gobernabilidad dentro del capitalismo de Correa, mientras los nuevos grupos económicos y los imperialismos  (EE.UU., Chino, Europeo) se disputan a dentelladas nuestra riqueza.

La confrontación social se eleva,                                           la unidad indígena-popular apremia

En el Ecuador estamos en medio de la aprobación de Leyes cruciales para el devenir del proyecto político de Rafael Correa y de la consolidación de su clase social en transición hacia la conquista de la cima de la pirámide de la dominación política.

El ascenso de la lucha y la confrontación social es inevitable. Las leyes de Correa van en la dirección de reflotar la pútrida institucionalidad burguesa. Correa nunca capitaneó la corriente y el anhelo de cambio del pueblo ecuatoriano, es un hombre de confianza de la libre empresa. Dada su extracción de clase pequeño burguesa, su gobierno es tan solo expresión de los intereses estrechos de esa clase social ambivalente y conservadora.

El anhelo de cambio del pueblo ecuatoriano subsiste, pero todavía las masas ilusoriamente se identifican con Correa y su “capitalismo del siglo xxi”, como sinónimo del verdadero cambio. Los pueblos –especialmente los indígenas–, deben aprender a identificar los cristales de colores en forma de dádivas, que son concesiones presupuestarias inmediatistas del gobierno, mientras sacrifican o represan su verdadera emancipación, deben ante todo trabajar tesonera y sinceramente por la unidad indígena-popular, ese es el camino para decidir una nueva forma de vivir en el Ecuador.

En un proceso, poco a poco, los explotados y oprimidos del ecuador, no verán variar mucho sus condiciones de existencia en este gobierno; los subsidios y la gran maquinaria propagandístico-publicitaria oficial, solo son paliativos y meros espejismos para ocultar el gran plan jurídico-institucional de expoliación en marcha. Los pueblos y especialmente la juventud se levantarán nuevamente, en busca de su definitiva emancipación, que entierre para siempre este oprobioso sistema capitalista y ciertas mentiras enmascaradas como “revolucionarias”.

(Por Julio C. Enríquez C.)
*Texto aparecido en este blog el 5 de octubre de 2010